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Bodegas Torres, un clásico que no para de innovar
Texto: J. Emilio Chao. Fotos: ORIGEN.
Núm. 50. En Primera Clase. Marzo de 2010
23-3-2010

Torres es uno de los grandes nombres del vino en nuestro país, pero también fuera de él. Está presente en 140 países y es una de las marcas más reconocidas en todos los mercados.

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De hecho, su presencia internacional no se limita a la labor comercial, sino que ha extendido su actividad productora a países como Chile (Valle Central y Valle de Curicó) y Estados Unidos (Russian River Valley y Sonoma Coast, en California), donde cuenta con bodegas y viñedos propios. Pero, a pesar de su dimensión, continúa siendo una empresa netamente familiar a cuya gestión ya se va incorporando la quinta generación. Se trata de uno de los grandes clásicos del sector que, para mantener su destacada posición, apuesta decididamente por la innovación permanente. Y esto se traduce en muy diversos programas de investigación que, tarde o temprano, acaban por tener su repercusión en los vinos y brandies que elabora, siempre con el espíritu de mejora constante.

En España, desde sus orígenes en el Penedés, ha ido ampliando sus zonas de influencia en los últimos años y cuentan ya con bodegas en Rioja, Ribera del Duero, Priorat, Conca del Barberà... y en el futuro puede hacerlo en Jumilla y Toro, donde ya cuenta con viñedos y proyectos en cartera pendientes de que la coyuntura económica retorne a la buena senda.

Preparados para el cambio climático

Una de las grandes preocupaciones de la familia Torres es la repercusión que puede tener el cambio climático en el viñedo y las medidas que se pueden adoptar para paliarlo. En este sentido, la empresa abandera un proyecto de investigación denominado Cénit-Demeter, en el que se enmarcan una serie de pruebas sobre el comportamiento de las diferentes variedades de vid en diferentes escenarios de temperatura y humedad.

Estas investigaciones, además de estar enfocadas a luchar contra la amenaza del cambio climático, buscan diferentes opciones de futuro por si, finalmente, el proceso de calentamiento global resultara inevitable.

Por un lado, la empresa cuenta con una serie de medidas encaminadas a respetar el medio ambiente, como la instalación de paneles fotovoltaicos para generar energía solar, la renovación de la flota que es sustituida por vehículos híbridos progresivamente, la implantación de sistemas de depuración de aguas, campañas de repoblación forestal, etc. Uno de los proyectos más punteros, que ya han comenzado a poner en práctica, consiste en la utilización de un lecho de algas para absorber y fijar el dióxido de carbono procedente de la fermentación de los vinos. De este modo, se  consigue inmovilizar el gas y evitar su acumulación en la troposfera, una de las causas del efecto invernadero.

Por otro lado, invierte en diferentes proyectos de investigación dirigidos a reducir el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera y, paralelamente, trabaja en la localización de nuevos escenarios para adaptar las cepas a la futura realidad climática. De hecho, ya han comenzado a plantar viñedos en suelos de mayor altitud para compensar el ascenso de las temperaturas.

En Torres tienen claro que el secreto para lograr buenos vinos se encuentra en el viñedo y es aquí donde centran buena parte de sus esfuerzos. Por ejemplo, en la mayoría de ellos han incrementado la densidad de plantación hasta llegar a las 4.500 ó 5.000 cepas por hectárea. De esta forma, se logra que las raíces colonicen en mayor medida el subsuelo y se obtiene un mayor aprovechamiento del agua de lluvia. Además, en su parte aérea, las plantas proporcionan una mayor cobertura vegetal, disminuyendo la pérdida de agua por evaporación y reduciendo el vigor de la cepa, lo cual tiene un efecto positivo sobre la calidad de la uva.

Entre los proyectos de investigación ligados directamente a la viticultura y la enología, destacan los que vienen desarrollando sobre el comportamiento de las diferentes variedades sometidas a temperaturas más elevadas, encuadrados en el programa Cénit-Demeter, una iniciativa personal del presidente del grupo, Miguel Torres. Así, se estudia tanto el comportamiento de la vid en dos ambientes diferentes (con una diferencia de tres grados, el peor de los supuestos previsto en el proceso de calentamiento global) como el vino resultante de las uvas en unas condiciones y otras. Uno de los datos que se siguen con mayor interés es cómo evolucionará la graduación alcohólica de los vinos que, presumiblemente, se elevará sustancialmente con el incremento de la temperatura media. Esta línea de investigación comenzó el año pasado, por lo que los resultados no se conocerán hasta dentro de tres o cuatro años.

Más avanzada está la línea de investigación en la que se somete a las plantas a un nivel más elevado (tres veces más de lo normal) de CO2 para comprobar cómo reaccionan las cepas; ya han obtenido las primeras uvas y pronto tendrán los primeros resultados sobre el efecto que tiene sobre el vino.

Recuperación de variedades autóctonas

El espíritu de superación ha llevado a Torres a buscar la innovación mirando al futuro, pero también hacia el pasado. Una de sus líneas de trabajo está dirigida a la recuperación de uvas autóctonas que han ido desapareciendo del viñedo catalán. Para localizarlas, cada año, en época de vendimia, publican anuncios en los periódicos locales solicitando a los viticultores que se pongan en contacto con ellos si conocen alguna cepa que no sepan identificar. A partir de ahí, se inicia un largo proceso experimental para detectar cuáles son las que ofrecen más posibilidades de producir vinos de calidad. Varias de ellas, como Samsó y Garró, ya se han incorporado a los ensamblajes de algunas de sus etiquetas, especialmente en el Grans Muralles.

La colección de variedades autóctonas, además de las más o menos conocidas, incluye un amplio apartado que en torres denominan variedades ancestrales y que, en muchos casos, ni siquiera tienen nombre, por lo que se han clasificado por su zona de procedencia. Para recuperarlas, reproducen las cepas con plantaciones "in vitro" que posteriormente se ponen en el portainjerto. Con ellas se realizan microvinificaciones para ir descubriendo el potencial enológico de cada una y seleccionar aquellas que se pueden ir incorporándose a los distintos vinos de Torres.

El proceso, en cualquier caso, es muy largo. En el caso de Grans Muralles, el primer vino en incorporar algunas de estas uvas autóctonas, tardaron 15 años en completar todo el trabajo.

Una bodega para los vinos de finca

Dada la gran oferta de vinos que tiene en su catálogo y la gran producción de las marcas más populares, Bodegas Torres ha separado los denominados "vinos de finca", los más selectos, elaborándolos en unas instalaciones nuevas, inauguradas en mayo de 2008: la Bodega Waltraud, nombre de la esposa del actual presidente del grupo empresarial, Miguel Torres. Se trata de una construcción perfectamente integrada en el paisaje, pues la mayor parte de las instalaciones se encuentran bajo tierra, de forma que, además de reducir el impacto visual, también se reduce el consumo energético, al evitar grandes oscilaciones de temperatura.

Aquí se elaboran los vinos procedentes de pagos muy concretos de la zona que ofrecen una gran calidad. Es el caso del mítico Mas La Plana, de Milmanda, Mas Borràs, Fransola, Grans Muralles y Reserva Real.

Estos vinos se nutren de las uvas procedentes de un total de 111 hectáreas repartidas por diferentes zonas de las Denominaciones de Origen Penedès y Conca de Barberà. Las más extensas son las Grans Muralles (32 hectáreas) y Mas La Plana (29), mientras que la más pequeña corresponde al exclusivo Reserva Real, con tan sólo dos hectáreas. Al margen queda otra bodega catalana del Grupo, Jean Leon, que cuenta con sus propias instalaciones al estilo "chateau" de Burdeos en el municipio barcelonés de Torrelavit, también en el Penedès.

Foco de atracción enoturística

La larga trayectoria y el prestigio de la marca Torres convierten a esta bodega en unos de los centros de enoturismo más solicitados de nuestro país. Cada año, decenas de miles de visitantes acuden a sus instalaciones para impregnarse de todo lo relacionado con la cultura del vino.

Para ofrecer una imagen completa al enoturista, se han dotado de amplios medios. En el espectacular centro de visitantes, cuentan con un auditorio donde se presenta la historia de la bodega y su filosofía. A continuación, se ofrece un espectáculo multimedia en el "Túnel de las Estaciones", donde se estimulan los sentidos del espectador por medio de las imágenes, los sonidos e incluso los aromas propios de cada época del año en la viña.

Posteriormente, se realiza un recorrido en tren turístico por los viñedos y parte de las instalaciones, especialmente la bodega Waltraud, donde se elaboran los vinos de finca.

El recorrido normal concluye con una cata comentada de alguno de los vinos de la firma y con la visita a la tienda de la bodega. Sin embargo, para los viajeros interesados en profundizar en esta experiencia, se ofrecen otras posibilidades opcionales, como cursos de cata, comidas para grupos, etc.

Empresa familiar y multinacional

Con más de cincuenta etiquetas, presencia comercial en 140 países, bodegas en Chile y Estados Unidos, así como en muy diversas Denominaciones de Origen españolas, Torres constituye uno de los mayores grupos españoles en el sector del vino de calidad. Desde Vilafranca del Penedès (Barcelona) ha ido creciendo, sin prisa pero sin pausa, hacia otras zonas de gran potencial. En nuestro país, además del Penedés, ya está elaborando sus propios vinos en Rioja, Ribera del Duero, Priorat y Conca de Barberà. Y tiene viñedos en otras zonas, como Jumilla y Toro, donde tiene previsto establecer bodegas en el futuro. El nacimiento de Bodegas Torres se produce en 1870, aunque la familia lleva más de tres siglos dedicada al cultivo del viñedo. Ya desde sus inicios, la saga tenía claras dos de sus señas de identidad: la vocación exportadora y la identificación de su marca con la elaboración de vinos de calidad, una imagen que se forjó pronto en el concierto internacional. Este espíritu pionero en el mercado exterior se ha puesto de manifiesto también en tiempos recientes: hace años, fue una de las primeras empresas españolas en establecer una delegación en China que, tras un tiempo cosechando resultados negativos, hoy tiene las puertas abiertas del mercado con mayor potencial de crecimiento del mundo.

Miguel Torres, SA
C/ Miguel Torres, 6
08720 Vilafranca del Penedès (Barcelona). Tel: 938 177 400
www.torres.es

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