Reportajes

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Las uvas autóctonas, vía de innovación para nuestros vinos
Eugenio Occhialini
Núm. 53. En Carta del Director. Junio de 2010
16-7-2010

No se trata de un retorno nostálgico al pasado, sino de buscar su máximo potencial con las técnicas actuales.

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Eugenio Occhialini
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  • "Jóvenes enólogos y bodegueros emprendedores han aplicado las nuevas técnicas a uvas autóctonas casi olvidadas"

Coyunturas económicas aparte, el panorama del vino español se presenta al consumidor mejor que nunca. Durante las dos últimas décadas el salto de calidad que han dado los productores de nuestro país ha sido espectacular, lo que ha llevado a vinos de zonas productoras muy diversas a figurar cada vez con más frecuencia entre los mejor puntuados por las guías internacionales. En ese proceso vertiginoso ha tenido mucho que ver la aportación de jóvenes enólogos y bodegueros emprendedores que apostaron decididamente por aplicar las más novedosas técnicas tanto en los procesos de elaboración como en el viñedo. Los resultados son evidentes: hoy más que nunca pueden encontrarse grandes vinos procedentes de prácticamente cualquier parte de España.

Hay quien dice que, en esta carrera hacia la calidad, se ha perdido la personalidad, los rasgos diferenciales, de los vinos de cada región. Y es cierto... en parte. Para avanzar en la línea que iba marcando el mercado, muchos incorporaron las variedades internacionales más prestigiosas, olvidando (arrancando) variedades autóctonas que llevaban siglos perfectamente adaptadas al clima y al suelo de su zona, lo que ha supuesto una pérdida imperdonable de nuestro patrimonio. Pero también es cierto que esta destrucción de la biodiversidad había comenzado mucho antes, pues los viticultores fueron orientando sus plantaciones hacia lo que el mercado demandaba. Así, apostaron por uvas muy productivas o con gran carga colorante o con altos niveles de alcohol o acidez, según el caso, en función de lo que podían vender mejor.

Una vez que la apuesta por la calidad se ha convertido en la tónica general de nuestros productores, también nos encontramos con que los vinos de una y otra parte son más uniformes. Para el consumidor, aunque la oferta ha crecido y tiene un amplio abanico donde elegir, la sensación es que los vinos son más homogéneos. Y no sólo los españoles sino los de casi todo el mundo.

Ante esta situación, surge ahora (algunos llevan años de adelanto) una nueva avanzadilla que quiere desmarcarse de la globalización y regresar a los vinos con personalidad, que sean fiel reflejo de su origen y verdadera expresión del terruño. En este camino, la recuperación de uvas autóctonas casi olvidadas ha cobrado un protagonismo especial gracias a la inquietud de personas que, según cada caso, tenían un punto romántico o visionario, pero, sobre todo, valiente. En ORIGEN, hace ya tres años que iniciamos una sección llamada "De Nuestras Uvas", en la que hemos intentado contribuir al conocimiento, recuperación y desarrollo de los vinos elaborados con variedades de uva casi desaparecidas. Ha sido y es nuestra modesta forma de apoyar el valor de los pioneros.

En contra de lo que pueda parecer, la recuperación de estas uvas no ha sido un simple retorno nostálgico al pasado, sino que ha consistido en mirar con otros ojos aquello que siempre estuvo aquí (por algo sería) y que estaba perfectamente aclimatado a su entorno. El objetivo no es volver a hacer el vino que se elaboraba antaño con esas variedades, sino aplicar los conocimientos acumulados en los últimos tiempos y las modernas técnicas actuales a unas uvas que nunca se beneficiaron del trato exquisito que sí han merecido otras con prestigio internacional.

Recuperar y sacar el máximo potencial de estas uvas es un auténtico trabajo de innovación, de I+D. Los resultados, en muchos casos, sólo se ven a largo plazo, pues para el viticultor y el elaborador enfocados a la obtención de vinos de calidad, se trata, paradójicamente, de uvas desconocidas. No les queda más remedio que embarcarse en años de experimentación para ver su comportamiento en el viñedo y las técnicas que mejor le puede ir en la bodega. Muchas castas españolas han tenido mala prensa hasta que algún pionero se ha decidido a otorgarle protagonismo. Sin ir más lejos, la Garnacha, tan de moda ahora, durante años fue denostada por oxidativa y poco apta para el envejecimiento en madera. La blanca Godello, que ha resurgido con fuerza en el noroeste, estuvo hasta hace poco al borde de la desaparición. Y así podríamos seguir con muchos otros ejemplos.

El camino hacia la diferenciación, hoy por hoy, pasa por la elección de variedades autóctonas minoritarias. Es casi el único recurso que queda, una vez que se han generalizado los avances tecnológicos en todas las bodegas. Y, además, el consumidor informado busca cada vez más estos vinos que se alejan de "pensamiento único" imperante.

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Comentarios

Manuel Durán Samaranch. 21-7-2010
menos mal que otra persona llama la atención de los despistados vinicultores españoles que con tantos vinos de imitación están dejando España en ridículo y esto se nota en el volumen y valor de la exportación

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