Texto: Luis Ramírez. Fotos: Diego Juste.
A su propietaria, María José Llarena, y a su directora, Patricia Benayas, les gusta definir Advinum como un "espacio de sensaciones" en torno al vino y a otros productos "gourmets", más que como a una tienda. Situada en el barrio de Tetuán, a cuatro pasos del "Madrid de los negocios", ofrece un escenario amplio y diáfano que llama la atención del visitante, a quien se le ofrece la oportunidad de recorrer sus pobladas estanterías llenas de delicias para los paladares "gourmet". Y ambas destacan que se trata no sólo de vender sino, sobre todo, de asesorar, de intentar adaptarse a la sensibilidad del cliente y sugerirle alternativas.
Espléndida sala de catas
La condición de "espacio de sensaciones" implica además la organización de todo tipo de catas, cursos de formación, encuentros, presentaciones, degustaciones o comparecencias de algunos de los grandes personajes del sector agroalimentario español, siempre con el afán de acercar al público el apasionante mundo del vino (o del aceite, las conservas de calidad o las mejores chacinas). Para ello cuenta con una sala de catas luminosa, moderna y espléndida, con capacidad para una docena de personas y en la que nada puede echar en falta el profesional.
María José nos cuenta que llegó a este mundo prácticamente por azar: "Yo no soy profesional del sector, aunque siempre me gustó mucho el tema de la cocina, mientras que a mi marido le atraía más la enología. Un día entré a comprar algo en este local, que era una antigua bodega y me gustaba mucho. El propietario, una persona mayor, me dijo que tenía intención de abandonar el negocio. Fue así como nos metimos en este embrollo, con la idea, dentro de lo posible, de hacer algo diferente, de crear un lugar al que acudieran, en primer lugar, nuestros amigos y a donde la gente con un cierto interés por este tipo de productos, sobre todo por el vino, disfrutara de sensaciones agradables. Inauguramos en 2007 y en la fase inicial contamos con el apoyo para el lanzamiento del crítico José Peñín. Creo que, desde el primer momento, hemos tenido una buena proyección, a pesar de las dificultades actuales, que nos afectan a todos. Además, somos distribuidores en exclusiva de Real Café Bernabéu, uno de los escenarios gastronómicos y lúdicos más activos de los que hay en el interior del campo del Real Madrid".
Un espacio vivo para todos los aficionados
Desde el primer momento, Advinum apostó por ser un espacio vivo, una condición que está potenciando en los últimos años. "Patricia -nos dice María José- procedía del mundo de los eventos y sabe cómo organizar estas cosas. Contamos con un grupo reducido de clientes muy solventes a quienes les encanta presentar sus productos a través de degustaciones y catas. Y estamos al lado del Madrid financiero, un lugar muy adecuado para celebrar este tipo de actos. Muchas grandes bodegas han decidido descubrir sus últimas novedades en nuestra sala de catas y esa es la dirección en la que nos gustaría seguir incidiendo. Queremos que nuestras instalaciones se muevan, que estén vivas, siempre en beneficio de los aficionados a la buena mesa". En esta línea, llegaron a organizar un concurso de articulistas noveles en torno al vino.
El vino representa el 85 por 100 de la oferta global de Advinum, que presenta en sus estantes alrededor de 1.500 referencias enológicas, entre las que hay, como dice María José, "un poquito de todo. En mi opinión, hay dos tipos de clientes. Por un lado, quien viene a comprar para regalar, que busca, generalmente, un vino conocido, un Rioja o un Ribera del Duero. No suelen meterse en complicaciones y nosotros les asesoramos, les guiamos un poco. Luego hay un público mucho más conocedor, con el que establecemos una especie de interrelación. Ellos nos dan pistas a nosotros sobre nuevas referencias existentes en el mercado y nosotros también les descubrimos vinos que desconocen".
Amplia selección de vinos del mundo
La propuesta es, por lo tanto, amplia y está bien organizada. Están presentes en las instalaciones de la tienda todas las Denominaciones de Origen españolas, los vinos de pago, las más prestigiosas referencias y una amplia selección de vinos del mundo, de Argentina, Chile, Sudáfrica, Francia, Australia, Portugal, Alemania o Italia. A ellos se une ese otro 15 por 100, integrado por una decena de aceites de todos los precios y orígenes, incluyendo los Grandes Pagos del Olivar, además de conservas de La Cuna, embutidos de diferentes orígenes, ahumados, quesos, etc. "Si por nosotras fuera -dice María José- tendríamos más gastronomía, pero los productos perecederos presentan una problemática especial".
Patricia nos cuenta, además, que "el público de Advinum es muy variopìnto. Por un lado, no hemos perdido la condición de tienda de barrio. Por otro lado, hay gente más implicada en este mundillo que nos conoce a través de la web, de la prensa o de nuestros propios contactos. Y en este caso se trata de un público joven, de 30 a 40 años, y con un poder adquisitivo elevado. Es decir, que tenemos una clientela popular y otra más gourmet. Además, tenemos como clientes a muchos restaurantes, aunque hemos realizado una criba. Ahora piden vinos más económicos mientras que, por el contrario, el público de a pie pide vinos más caros, porque se sale menos a cenar al restaurante y se toman vinos superiores en casa. Por ejemplo, el último diciembre fue mucho mejor que el anterior. También la gente estaba un poco harta de la crisis y decidió disfrutar un poco".
En Navidad, Advinum personaliza sus cestas, cuidando mucho el detalle y posibilitando que el propio continente sea reutilizable. María José nos dice que "hacemos cuatro o cinco tipos y, por ejemplo, quitamos el dulce en las cestas para diabéticos; ponemos más o menos aceite, o incluso eliminamos el vino, si así nos lo piden. La idea es diferenciarnos a través de un cierto diseño".
Internet, sólo en busca de información
Respecto a la venta por Internet, aseguran que están dispuestas a volcarse en esta distribución pero que su experiencia les indica que, al menos por el momento, el público utiliza esta ventana más en busca de información que para tomar decisiones efectivas de compra, para las que acuden finalmente a la sede física de la tienda.
María José Llarena asegura también que "tiendas gastronómicas como la nuestra, o mucho más pequeñas incluso, abundan muchísimo en los barrios de Nueva York. Muchas veces están situadas al lado de las galerías de arte. Así, los aficionados al vino y a los productos gourmet no tienen por qué desplazarse a la Quinta Avenida. Se trata de que el público descubra paseando, en Manhattan o en Madrid, rincones como el nuestro. Me parece una forma bonita de vivir la ciudad. Luego dejamos a la gente que mire, que no se sienta agobiada, que disfrute, que no tenga la sensación de que el vendedor le acosa. Y de cara al futuro, nos gustaría acondicionar un almacén que no utilizamos como rincón para charlar sobre vinos, mientras se disfruta de ellos. Es uno de los proyectos que tenemos actualmente entre manos".



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