Texto: Álvaro Villasana. Fotos: Antonio de Miguel.
Un cuarto de siglo de esfuerzo, tesón, retos y objetivos cumplidos. Así se pueden resumir los 25 años de trayectoria empresarial que atesora la firma madrileña Antonio de Miguel, distribuidora de productos selectos de alimentación. Con sede en Madrid y oficinas también en Barcelona, Antonio de Miguel cuenta con en la actualidad con más de 2.500 clientes, entre los que se encuentran la mayor parte de los grandes cocineros españoles, como Ferran Adrià, Juan Mari Arzak o Pedro Subijana.
La claves del éxito de esta empresa han sido su convicción de que a las mejores cocinas había que ofrecer siempre los mejores productos, no fallar nunca a sus clientes e intentar mantener con ellos una relación que supera los lindes comerciales para pasar a convertirse en verdaderas amistades que perduran año tras año.
En la actualidad, su oferta de productos supera las 200 referencias y, entre ellos, encontramos verduras frescas y en conserva, quesos, productos cárnicos, frutas en conserva, hierbas, especias, caviar, ahumados, hongos, setas, trufas, productos de caza o algunos elementos indispensables en la alta cocina como los texturizantes. Y así un largo etcétera de productos enmarcados en la gama gourmet.
Esto representa el presente de Antonio de Miguel, pero no siempre fue así, y mucho menos los inicios. Puede ser un prototipo de caso de estudio para una escuela de negocios: cómo, partiendo de una pequeña tienda familiar, va creciendo el negocio hasta convertirse en una empresa cuyos números son más que elocuentes: 140 empleados, 35 millones de euros de facturación anual y unas instalaciones que ocupan más de 15.000 metros cuadrados. Esta última cifra podemos compararla con los 25 metros cuadrados que ocupaba el puesto que Antonio y Loli (padres del actual director general de la empresa, Antonio de Miguel Asencia, y de sus hermanos que también trabajan en la compañía) tenían en un céntrico mercado madrileño.
El propio Antonio de Miguel nos cuenta los orígenes de la empresa: "Todo comenzó en la década de los años 60, cuando mis padres abrieron un puesto en el Mercado de la Paz, en el barrio de Salamanca en Madrid. Era un puesto donde se vendían huevos, carne de ave y carne de caza". Antonio recuerda la época de su infancia cuando todos los comerciantes del mercado formaban una gran familia, en la que todos se echaban una mano y superaban momentos difíciles. Ese espíritu de colaboración, de ayuda y de trabajo en equipo, que Antonio conoció durante sus largos años en el mercado, es la que ha tratado de mantener al frente de la empresa, intentando que todos los trabajadores se sientan parte de un proyecto.
Un proyecto que nació en 1984, cuando Antonio de Miguel padre cede el testigo a sus hijos y éstos crean Antonio de Miguel Sociedad Anónima. Deciden, además, apostar por un producto concreto con el que estaban convencidos de que podían arrancar una nueva etapa tras tomar las riendas del negocio: la carne de caza, con un mayor valor añadido que el resto de los productos que sus padres comercializaban en el Mercado de La Paz.
Pronto empezaron a distribuir caza a restaurantes de prestigio, logrando convertirse en proveedores de Zalacaín (punta de lanza de los restaurantes españoles en la década de los 80, que llegó a ostentar 3 estrellas Michelin). Las becadas, tórtolas, perdices de campo o los faisanes seleccionados por Antonio de Miguel comenzaron a llegar a las mesas de Zalacaín y, a partir de ahí, arrancó el siempre eficaz mecanismo publicitario del "boca a boca" entre los cocineros, y cada vez más jefes de cocina y propietarios de restaurantes se unieron al nutrido grupo de clientes de la empresa. "Hoy en día podemos afirmar que todos los cocineros de prestigio españoles conocen nuestra empresa", asegura Antonio de Miguel.
Años de cambios
A lo largo de los 25 años de historia de esta firma, sus responsables han vivido en primera persona la evolución que han sufrido tanto la gastronomía española como los propios clientes y aficionados a la buena cocina. "A mediados de los años 80 recuerdo que empezamos a comercializar productos como el salmón ahumado, el caviar o el foie, que tenían un circuito comercial muy reducido, limitado casi exclusivamente a determinados restaurantes. Hoy, la mayor parte de los consumidores conocen perfectamente estos productos. La gastronomía, la oferta agroalimentaria y los clientes han evolucionado tanto en conocimiento como en calidad y exigencia", explica De Miguel.
Pero considera que este cambio en el cliente está íntimamente relacionado con la propia evolución socio-económica de España: "Paralelamente, la economía, el bienestar y los recursos económicos de particulares y empresas han crecido en estos 25 años, lo que ha permitido que proyectos como el nuestro hayan podido experimentar un crecimiento significativo". Un elemento más que Antonio de Miquel quiere remarcar es la aportación de la alta cocina al panorama gastronómico español y al auge del interés por la cocina y la gastronomía entre los españoles.
Al charlar con Antonio de Miguel, uno percibe en seguida su pasión por el trabajo, algo que no trata de disimular. ¿Una palabra para definir el carácter empresarial de Antonio de Miguel Productos Selectos? Pueden ser muchas, "pero quizás podríamos seleccionar dos de ellas: dinamismo e inquietud". Para muestra, un botón. Desde su creación, la empresa ha tenido como objetivos aumentar la oferta de productos, seleccionar siempre aquellos de elevada calidad y buscar nuevas vías de expansión.
Una de ellas llegó en 2004, cuando los responsables de la firma decidieron hacer frente a la demanda de nuevos clientes que no eran exactamente restaurantes o tiendas de productos gourmet, sino grandes grupos, como las cadenas hoteleras: "Son clientes que requieren productos diseñados para ellos, que se les puedan suministrar con rapidez y que, por supuesto, cumplan con los elevados estándares de calidad que ha sido siempre la seña de identidad de la empresa". Así nace la línea EuroAmbrosías, conformada por productos de IV y V Gama (listos para cocinar, y cocinados) que facilitan en gran medida los servicios de restauración de cadenas hoteleras como NH o Paradores. Además, Antonio de Miguel ha creado una línea de más de 25 platos preparados (bajo la marca La Torralba) comercializados en exclusiva a través de El Corte Inglés.
Internet y el cliente particular
Uno de los últimos proyectos puestos en marcha por la empresa es una página web (www.muydemiguel.com) donde todo aficionado a la cocina pueda acceder a una gran oferta de productos. Según Antonio de Miguel, "Muy de Miguel nace como una evolución natural de los 25 años de éxito de la empresa en su relación comercial con la alta restauración y el resto del Canal Horeca. Nos preguntamos a nosotros mismos por qué no poner a disposición de clientes particulares, amantes de la gastronomía, muchos de los productos de nuestra casa". Así surge esta página web, con un atractivo diseño y con una amplísima oferta de alimentación para adquirir directamente a través del comercio electrónico.
Antonio se muestra algo cauto ante la juventud de este proyecto, aunque profundamente convencido de que la idea será otro éxito de la compañía: "Muy de Miguel es una idea materializada desde el pasado mes de marzo y, aunque ha superado la fase de rodaje y cuenta ya con numerosos clientes registrados, es un proyecto que lo contemplamos como de medio-largo plazo. Además, creemos necesario convencer al consumidor de que comprar productos de alimentación a través de nuestra web es 100% seguro. Tenemos una amplia experiencia con los criterios de calidad y exigencia que nos piden los restaurantes y los aplicamos de la misma manera para los particulares".
De cara al futuro, esta empresa quiere seguir creciendo. En diciembre informaron que había cerrado una operación financiera (la adquisición de una empresa de la competencia) lo que refleja una vez más su dinamismo. Este afán por seguir avanzando lo quieren extender a su proceso de internacionalización, basado principalmente en la exportación de productos. "Quizás esta sea una de nuestras asignaturas pendientes, porque hasta el momento los envíos que hemos realizado al exterior han sido siempre de la mano de clientes nacionales". Probablemente, además de la trayectoria de la empresa y de su cesta de productos de calidad, la relación con los mejores cocineros españoles pueda ser una baza fundamental en la incipiente presencia internacional de esta empresa española.
De una tienda familiar en un mercado a una gran empresa de producción y distribución del sector agroalimentario español. Un cuarto de siglo de crecimiento y de proyecto en común que Antonio de Miguel prefiere explicar en clave cualitativa: "Los números y las cuentas, obviamente, tienen que cuadrar, pero nosotros destacamos la vertiente humana, de gran familia, que desde los orígenes de la empresa hemos querido mantener y que seguiremos manteniendo". Toda una declaración de principios.



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