El “mar verde” de la provincia de Jaén lo componen 66 millones de olivos en sus 97 municipios. Cada uno de estos árboles es testigo de generaciones de esfuerzo, de sabiduría transmitida y de un vínculo inseparable entre el ser humano y la tierra. La Indicación Geográfica Protegida Aceite de Jaén nació para reconocer, proteger y poner en valor esa herencia. Bajo esta Indicación Geográfica se reúnen cooperativas, almazaras y familias que comparten una misma filosofía: elaborar un aceite que sea reflejo de su tierra.
La Indicación Geográfica Protegida Aceite de Jaén es un reconocimiento oficial otorgado por la Unión Europea que certifica el origen, la calidad y las características únicas de un producto ligado de manera directa a su territorio.
Casi un centenar de municipios
Este distintivo, concedido en 2020, sitúa al aceite Virgen Extra de Jaén dentro del selecto grupo de productos europeos amparados por el sistema de calidad diferenciada, un mecanismo creado para proteger el valor de los alimentos vinculados a una zona geográfica concreta y a un saber hacer propio.
La comprenden los 97 municipios que conforman la provincia de Jaén. La variedad Picual representa el 80 % de la producción, pero también engloba el resto de variedades como la Royal de Cazorla, Manzanillo de Jaén y Carrasqueño de Alcaudete, además del coupage con Arbequina, Picudo y Hojiblanca.
Mucho más que una marca de calidad
La IGP Aceite de Jaén representa mucho más que una certificación de calidad: es la voz de una provincia entera que vive en torno al olivar, que celebra cada cosecha y que trabaja unida para ofrecer al mundo su tesoro más preciado.
Un sello que reúne a más de 16.000 personas entre cooperativas, almazaras y familias remando por un fin común, promover el Aceite de Jaén, compartir la historia, la pasión y la cultura de su tierra.





