Valdeorras: Planes de enoturismo en la bodega Joaquín Rebolledo

Grupo de personas disfrutando de una cata de vinos en la bodega Joaquín Rebolledo
Una experiencia sensorial en la bodega Joaquín Rebolledo.

La experiencia recorre un espacio histórico donde el vino convive con conciertos, silencio, piedra y una moderna sala de catas en plena naturaleza. Propuestas que reflejan la identidad de una bodega familiar en la D.O. Valdeorras y espacios que se han convertido en uno de los grandes atractivos del enoturismo en la comarca ourensana. El próximo concierto será el 17 de julio en su cueva del siglo XVIII. 

La  bodega Joaquín Rebolledo presenta la propuesta más sensorial de su plan de enoturismo de una forma dinámica, creativa  y abierta a nuevas formas de disfrutar sus vinos. Joaquín Rebolledo busca de esta manera acercar la cultura del vino a nuevos públicos mediante propuestas innovadoras que conectan vino, paisaje, gastronomía y cultura.

La piedra como elemento fundamental

La visita a la bodega con cata de sus vinos es su propuesta de acceso. A través de la historia de Lucio Pompeyo, el que se considera el primer viticultor de Valdeorras, se articula su historia: la piedra como elemento fundamental en la elaboración y guarda de sus vinos. Es una visita guiada al entorno de covas de “As Pinguelas”. Allí esperan algunos de los vinos protagonistas de las catas: Godello, Mencía y rosado elaborados por la bodega valdeorresa, para terminar en el jardín de la bodega con unos “petiscos”.

La experiencia recorre un espacio histórico donde el vino convive con conciertos, silencio, piedra y una moderna sala de catas en plena naturaleza.

Nada más acceder al recinto aparece la «antecova», un espacio monumental excavado en piedra que sorprende por su altura y por la sobriedad del conjunto. Apenas algunos antiguos utensilios relacionados con el vino, una barra y las marcas del tiempo sobre las paredes acompañan la estancia. Todo parece diseñado para que la propia piedra sea protagonista.

Uno de los momentos más impactantes del recorrido

Una puerta de castaño abre paso a la espectacular cova del siglo XVIII. Cambia la temperatura, cambia la luz y cambia incluso la manera de hablar. La iluminación, situada a media altura, acompaña el recorrido sin romper la atmósfera del lugar mientras la enóloga Catalina Maroto explica que el vino necesita reposo y estabilidad para elaborarse correctamente.

Es en esta cueva de crianza  donde José Ramón Rodríguez, gerente y copropietario,  organiza desde hace años conciertos y actividades culturales. Músico y amante de la cultura, ha convertido este espacio en uno de los escenarios más bonitos para el visitante. El eco, la acústica y el silencio que rodea la estancia convierten cada actuación en una experiencia muy distinta a la de un auditorio convencional.

La cova mantiene intacta esa sensación de espacio detenido en el tiempo. Habitualmente alberga alrededor de 300 barricas destinadas a la elaboración y conservación del vino. Entre la piedra y la penumbra descansan también algunas botellas antiguas que la bodega conserva para observar la evolución del vino con el paso de los años.

El recorrido termina en la sala de catas, recientemente remodelada como parte de la apuesta de Joaquín Rebolledo por el enoturismo. El contraste con la cova resulta evidente, aunque mantiene la misma identidad estética del conjunto. Piedra, madera, hierro e iluminación cálida conviven con una propuesta mucho más contemporánea y funcional.

También organizan visitas para profesionales de la restauración: a través de un formulario aprovechan  los lunes/martes para facilitar que conozcan la bodega en sus días libres.

Todo esto se completa con otras actividades como los Talleres de diseño de etiquetas  y Diversión al aire libre en su vivienda turística con zona de barbacoa  que completa su oferta.

La vivienda con 3 habitaciones, jardín privado, salón con chimenea y espacio para el relax y la lectura, se ubica en A Rúa de Valdeorras, muy cerca de la bodega Joaquín Rebolledo. Ideal para el descanso dentro del pueblo, cercana al Río Sil y el paseo del Aguillón. Desde A Rúa se puede disfrutar de visitas al monasterio de As Ermitas, Las Médulas, Trevinca, Teixadal o Manzaneda.

 

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