Fisan propone su jamón de bellota Ibérico para la vuelta a la rutina

Pinchos de jamón ibérico con tomate cherry y queso en presentación atractiva
Una opción sabrosa y saludable para disfrutar del jamón ibérico.

Septiembre marca el regreso a la rutina: recuperar horarios, volver al gimnasio y retomar aquellos hábitos que durante el verano pueden haberse relajado. Después de semanas de viajes, terrazas y comidas más improvisadas, llega el momento de volver a cuidar la alimentación sin renunciar al placer de comer bien. En este contexto, la empresa salmantina Fisan pone en valor el jamón de bellota Ibérico, uno de los grandes iconos de la gastronomía española, que puede integrarse en una alimentación variada y equilibrada siempre que se consuma con moderación.

Su versatilidad permite disfrutarlo en diferentes momentos del día, mientras que su aporte de proteínas, grasas mayoritariamente insaturadas, hierro y vitamina B12 refuerza su interesante perfil nutricional.

Un producto con un interesante perfil nutricional

El jamón de bellota ibérico aporta 38 gramos de proteínas por cada 100 gramos y 0 gramos de carbohidratos. En el caso del jamón de bellota ibérico, su aporte energético es de 355 kcal por cada 100 gramos, con 22,5 gramos de grasa.

Su composición de grasas es además una de las características que diferencian al producto. Fisan señala que aproximadamente el 75 % de la grasa del jamón ibérico es insaturada y que alrededor del 56 % corresponde al ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado también presente en el aceite de oliva.

Estos datos permiten entender el jamón de bellota ibérico no solo como un producto gastronómico asociado a ocasiones especiales, sino también como un alimento que puede integrarse en diferentes comidas dentro de una dieta equilibrada.

Hierro y vitamina B12

El perfil nutricional del jamón ibérico también incluye otros nutrientes de interés. 100 gramos de jamón ibérico aportan 3,6 mg de hierro, un mineral esencial para el organismo. Fisan destaca además la presencia de vitamina B12 en el producto.

El hierro del jamón ibérico es hierro hemo y presenta una elevada disponibilidad biológica y asimilación por parte del organismo.

Así, proteínas, grasas insaturadas, hierro y vitamina B12 completan un perfil que permite incorporar el jamón ibérico a una alimentación variada, siempre atendiendo a las cantidades y al conjunto de la dieta.

Del desayuno al aperitivo

Una tostada de pan con tomate, aceite de oliva Virgen Extra y jamón ibérico es una de las combinaciones más reconocibles. Para quienes buscan un desayuno más contundente, también puede acompañar un revuelto de huevos con taquitos de jamón, espárragos o champiñones.

Otra opción lleva el producto a un terreno más contemporáneo: pan de centeno, aguacate, rúcula y jamón de bellota. Y para un tentempié de media mañana, la combinación de pan, queso curado y jamón ofrece una alternativa sencilla y rápida.

Además, puede acompañar ensaladas, verduras o elaboraciones como el gazpacho, pero también jugar con el contraste entre dulce y salado. Higos, melón o moras son algunas de las frutas que Fisan propone combinar con jamón de bellota, creando un bocado fresco en el que el dulzor de la fruta contrasta con la intensidad y el carácter del ibérico.

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