La DOP Aceite de Madrid pone en marcha una nueva campaña institucional que conecta territorio, tradición, innovación y gastronomía.
Madrid tiene muchas caras y una de las menos conocidas es la de su campo, donde se produce un aceite de oliva virgen extra que lleva el nombre de la región. La DOP Aceite de Madrid reivindica ahora esa identidad con una nueva campaña institucional que invita a mirar más cerca para descubrir todo lo que Madrid tiene que contar a través de su aceite.
El plan de comunicación da comienzo oficialmente con el lanzamiento de Xenofilia, el nuevo vídeo institucional de la DOP Aceite de Madrid, que ya pudo ser conocido en primicia el pasado mes de julio por un reducido grupo de periodistas. Con este llamativo título, la pieza propone una mirada contemporánea a la cultura del aceite madrileño, invitando a reflexionar sobre la tendencia de muchos consumidores a valorar en mayor medida los productos foráneos que los propios.
De Madrid al mundo, y del mundo a Madrid
El concepto de Xenofilia—el interés y la apertura hacia lo extranjero y lo diferente— sirve como punto de partida para contar una historia de encuentro entre culturas a través de la gastronomía. El aceite amparado por el sello de la DOP Aceite de Madrid no se presenta únicamente como un producto local, sino como un elemento que traspasa las fronteras del recetario madrileño tradicional, y que es capaz de integrarse en los diferentes lenguajes culinarios del mundo sin perder su esencia.
La campaña reivindica, al mismo tiempo, una realidad a veces ignorada: Madrid también es campo. Bajo la imagen urbanita de una de las grandes capitales europeas subyace un espacio agrícola en el que los olivos forman parte del paisaje y de la actividad de numerosos municipios. Generación tras generación, los agricultores mantienen viva la tradición centenaria de producir aceites con personalidad propia.
Una invitación a mirar Madrid de cerca
A partir del lanzamiento de Xenofilia, la DOP Aceite de Madrid desplegará en redes sociales una serie de vídeos cortos que trasladarán los principales conceptos de la nueva narrativa institucional a formatos breves, visuales y fácilmente compartibles.
Mensajes como “Madrid es campo”, “Tradición y tendencia”, “Madrid sabe” o “No necesita acento” construirán un relato coral alrededor de un mismo objetivo: reforzar el reconocimiento del Aceite de Madrid y poner en valor las personas y los recursos que lo hacen posible.
Su intención es superar la idea de que el patrimonio oleícola de la región es únicamente una curiosidad gastronómica para situarlo en el lugar que merece: un producto de calidad diferenciada, con pasado y con futuro.
O, lo que es lo mismo, dar a conocer una realidad que permanece, en buena medida, oculta a la sombra de la gran capital. Porque Madrid, además de cultura urbana, también cuenta con una secular tradición agrícola, gracias a la que produce aceites de oliva virgen extra excepcionales que aspiran a ser pronto tan reconocibles como otros activos que ya forman parte de la identidad gastronómica de la Comunidad.





