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Casa Lobo: Nuevo restaurante del Gran Hotel Inglés de Madrid con Fernando P. Arellano como asesor

Alojado dentro del Gran Hotel Inglés de Madrid (Echegaray, 25), Casa Lobo es una versión actualizada de las antiguas casas de comida madrileñas. Su propuesta cuida la materia prima y ofrece un trato cercano sin dejar de lado la elegancia. En su carta, Fernando P. Arellano y D’Angelo Bishop, chef ejecutivo del hotel, ofrecen platos tradicionales de la cocina castiza madrileña como el Paté fino de ave y foie gras al Oporto con pan de pueblo o los Soldaditos de Pavía.

El Gran Hotel Inglés abrió sus puertas en 2018 convirtiéndose en el punto de encuentro para madrileños y turistas. Un lugar en el que las costumbres más castizas como la sobremesa y las tardes de copas han vuelto a ocupar un lugar importante en la vida de la ciudad. Ahora inaugura Casa Lobo, un restaurante alojado dentro del hotel que cuenta con el asesoramiento gastronómico del chef Fernando P. Arellano, que tiene dos estrellas Michelin, y junto a él D’Angelo Bishop, chef ejecutivo del hotel. Juntos han buscado crear una propuesta gastronómica que recuerde a las antiguas casas de comidas, con el mismo cuidado por las materias primas y ofreciendo un trato cercano, pero sin olvidar la elegancia y el refinamiento que acompaña a un alojamiento como el Gran Hotel Inglés. Este nuevo espacio ha tomado el antiguo nombre de la actual calle Echegaray (antigua Calle del Lobo), que se denominaba así en 1853 cuando entre los muros de actual Gran Hotel Inglés se encontraba el Café Inglés, que era una de las localizaciones más concurridas de la vida social madrileña.

Una carta con aires castizos

En Casa Lobo, Arellano y Bishop se han propuesto recuperar muchos de los platos que se han servido durante décadas en los restaurantes madrileños de principios del siglo pasado, y que, hoy en día, son reconocidos por el público porque son sinónimo de tradición y casticismo. En su carta, podemos encontrar entrantes como el Paté fino de ave y foie gras al oporto con pan de pueblo, recomendado para compartir; los Soldaditos de Pavía, elaborados con un bacalao en su punto justo; los Callos a la madrileña; o un Pulpo al Josper que se acompaña con romesco y ajos tiernos; o el Cochifrito de orejitas de lechón al aliño de miel y chorizo picante. En los principales destacan propuestas como el Lenguado al estilo Meunière con mantequilla tostada y alcaparras; los Canelones de rabo de toro estofado con muselina de alcachofa de Jerusalén y tuétano; el Taco de lengua de ternera fundente con cebolla confitada y alcaparras; la Pluma Ibérica con especias morunas y piquillo confitados; o un destacable Entrecot de vaca madurada. Todos ellos, elaboraciones del recetario tradicional madrileño que el chef ha actualizado para Casa Lobo.

En la parte dulce, Arellano propone un viaje a nuestra infancia con postres como el Arroz con leche y estofado de arándanos; la Pavlova de fresas de Aranjuez con chantillí de vainilla; una versión del famoso Pijama, flan de huevo y conserva de melocotón; o unas Natillas tradicionales. La bodega de Casa Lobo merece también una mención especial ya que recoge más de 400 referencias de vinos, en su gran mayoría españoles. Además, para terminar la experiencia, la casa propone una larga sobremesa en la que disfrutar de su carta de cócteles hechos a medida para cada comensal en la barra oval de Lobbyto, el otro gran espacio de Gran Hotel Inglés en su hall principal.

En cuanto a la sala, el interiorismo del restaurante es un proyecto de la reconocida agencia Rockwell NY. Para crear una atmósfera acogedora se han utilizado colores oscuros, materiales como el cuero y decoraciones con grandes espejos en las paredes. El espacio cuenta, además, con un ventanal que deja la cocina a la vista de los comensales, ofreciendo un showcooking continuo durante la cena.

 

 

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