En pleno corazón del Mercado de Vallehermoso de Madrid (Vallehermoso, 36), Krudo Raw Bar presenta su nueva carta: una propuesta de raw bar donde conviven crudos, aliños afilados y toques de brasa, con una selección líquida que mira mucho al mundo de las burbujas. En la imagen, su tiradito mixto de corvina y gambón.
Tras consolidarse como uno de los puestos imprescindibles del mercado por su energía, diseño y producto, Krudo reafirma su identidad: cocina viajera con guiños a Asia, Europa y Latinoamérica pensada para compartir, disfrutar y repetir. «Siempre quise tener un sitio donde la gente pudiera vivir mi cocina de otra manera, más relajada, más espontánea, pero igual de exigente con el producto”, explica el chef y propietario Rafa Bergamo.
Bocados, ostras, ceviches, tiraditos… y brasa
Krudo, como su nombre indica, es una barra de crudos, tiraditos, ceviches y algo de fuego y brasa. El concepto surge del amor de Rafa Bergamo por el pescado y la cocina del mar, y de su deseo de crear un espacio donde la gente pudiera disfrutar de su cocina de una forma más divertida e informal, sin renunciar a la técnica ni al sabor.
Entre las novedades, destacan el Tiradito de mixto de corvina y gambón, LDT de ají amarillo ahumado, chalaca limeña, aguacate a la llama, cebolla roja, canchas, aceite de gochugaru y cilantro; los Chilaquiles de chilli crab, salsa chilli crab Singapur, centollo gallego, crema agria, queso fresco, cebolla roja, hierbas y lima; Carretillero, ceviche con corvina, pulpo, chicharrón de chipirón y LDT de rocoto; o el Salmón robata a la brasa, french curry, ensalada asiática de fideos y hierbas.
Un sello reconocible
En la cocina, Rafa imprime su sello reconocible: platos pensados para compartir, visuales y llenos de sabor. Krudo combina la informalidad de un puesto con la ambición técnica y estética de un restaurante de nivel. Entre sus imprescindibles que se mantienen en la carta destacan la croqueta enchupetada, la tartaleta de atún, las ostras aliñadas al estilo Krudo, el ceviche y la costilla para compartir. Además, cada mes incorporan especiales fuera de carta, siempre basados en producto fresco de mercado y temporada.
Krudo ofrece alta cocina sin formalismos ni etiquetas, una propuesta que combina técnica, creatividad y sabor con una atmósfera divertida y de disfrute.
Bodega con personalidad
La propuesta líquida, liderada por Paula Prokopiak, acompaña el golpe de sabor de la cocina con una apuesta clara por las burbujas (Champagne de pequeños productores, método tradicional y ancestrales, además de opciones sin alcohol). Además, Krudo refuerza su enfoque de “bodega inquieta” con carta por copas (vermut, espumosos, blancos/orange, tintos…) pensada como punto de partida y “Special Treats”: una selección amplia de vinos singulares y referencias limitadas (España, Francia y otras zonas) para quienes buscan descubrir algo fuera de lo común. Krudo también es vinoteca con la posibilidad de adquirir sus vinos además de acudir a catas y talleres que organizan.





