El chef Carlos del Portillo desea que el cliente se sienta feliz y en casa, y lo logra con un suculento recorrido por las creaciones que han convertido su restaurante en parada obligatoria de los amantes del buen comer. La gilda, los guisos marineros, el rodaballo a la parrilla y el flan de huevo son las estrellas de esta emotiva celebración.
Bistronómika (Ibiza, 44. Madrid) cumple 10 años y lo celebra reforzando su identidad gastronómica y siendo más auténtico que nunca, es decir, sin inventar nada porque, tras una década, Carlos del Portillo tiene más claro que nunca lo que desea encontrar, saborear y compartir su fiel clientela y aquellas personas que están por descubrir su restaurante del número 44 de la calle Ibiza. Presenta Sizigia Aniversario, un menú que reúne todo lo que uno desea degustar cuando confía en un chef de la talla de Portillo, centrado en sus platos más representativos, en uno de sus productos fetiche, el rodaballo a la parrilla, y con la sencillez y alta calidad como claves diferenciales.
Una de las claves de la propuesta y carisma culinarios del Carlos del Portillo es una especialización natural y coherente en el pescado: conocimiento del producto, respeto absoluto por el punto y una técnica precisa puesta al servicio del sabor. Su mirada nace del mar y se expresa en platos donde prima la esencia por encima del artificio, con una manera muy personal de interpretar el recetario y el fuego como herramienta para realzar textura y profundidad.
Sizigia Aniversario está inspirado en uno de los fenómenos más intensos del mar. La sizigia es la alineación del sol, la tierra y la luna, una conjunción que provoca las mareas de máxima amplitud: las pleamares más altas y las bajamares más profundas. Ese instante de máxima intensidad es el punto de partida conceptual de un menú que busca traducir en gastronomía la fuerza, el ritmo y la profundidad del océano.
Con la vocación de celebrar con quienes han hecho posible llegar hasta hoy, y pensando más que nunca en el cliente, Sizigia Aniversario demuestra una excepcional relación entre calidad y precio. Consta de tres platos y postre, y su precio es 70 euros (bebidas no incluidas).
Platos que definen a Bistronómika
El primer bocado es su gilda, objeto de deseo incuestionable y firme declaración de intenciones. Demuestra cómo elevar un pincho popular y convertirlo en alta gastronomía. Elaborada con lomo de atún rojo salvaje del Mediterráneo, combina a la perfección la frescura del atún con el toque picante y salado de la cebolleta, la piparra y la mayonesa de aceituna kalamata y anchoa. El segundo plato reconforta el paladar y el alma, y es un guiso del mar a partir de fabes y verdinas frescas, judiones y otras joyas que La Despensa D’Lujo cultiva en sus propios campos de Coristanco, en la comarca de Bergantiños.
A continuación, el pescado que mejor define el arte de Carlos del Portillo en la parrilla: el rodaballo. Son piezas de gran tamaño que, tras la particular técnica de reposo desarrollada por el chef, pierden el agua, se secan y se rompen las fibras obteniendo así la textura óptima y el sabor preciso. A la hora de cocinarlos, el secreto es el tiempo justo en la parrilla solo por la parte de la piel o el hueso. Como guarnición, pimientos de La Rioja asados con una dedicación y cariño que los convierten en otro bocado inolvidable. Y para concluir, el flan de huevo, una verdadera oda a la calidad que emociona desde el primer bocado y conecta con recuerdos de infancia.
‘Carlos, dame de comer’
Diez años después, Bistronómika es un restaurante infalible, cuyo olor, que se percibe en cuanto se abre la puerta, avanza que se trata de cocina honesta, elaborada con respeto, no solo hacia la materia prima sino también hacia el tiempo que cada receta merece. El cliente se siente en casa y confía plenamente en su chef, por eso, la frase más repetida es: ‘Carlos, dame de comer’. Los clientes que así lo deseen siguen encontrando en Carlos del Portillo el cómplice perfecto para deleitar a su paladar, que diseña a medida. Y por supuesto para quienes desean elegir, la carta siempre resulta atractiva y sumamente apetecible.
Carlos del Portillo conmemora lo vivido en estos diez años y sobre todo afronta el futuro con la ilusión del primer día. Y lo hace con revalidando su respeto por el mar, por el tiempo y por la cocina bien hecha, aquello que define la forma de trabajar del chef y equipo, con Silvia Manzano, como directora de sala y parte esencial del proyecto desde su apertura primero en el madrileño Barrio de Las Letras.





