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Madrid: El Mercado de Vallehermoso se renueva y estrena un área específica de productores locales

Este mercado madrileño tradicional renacerá, en septiembre, con un concepto innovador basado en los valores de la economia colaborativa. Comerciantes, hosteleros y productores convivirán en un espacio que tiene como eje la pasión contagiosa por los alimentos y la gastronomía. Vallehermoso renueva imagen para presentarse como una comunidad de amigos, intercultural e intergeneracional.

El icónico mercado de Vallerhermoso (inaugurado en 1933) se renueva y resurge con más fuerza que nunca. Porque además de contar con nueva imagen e identidad corporativa, basada en la noción de comunidad y punto de convivencia para el barrio, estrena una propuesta única en su género: un mercado fijo de productores. Un concepto que ya funciona en otros países  europeos, y que ahora se pone en marcha, por primera vez en España, en Madrid.

Durante los últimos años, Vallehermoso ha vivido un importante proceso de transformación que cristalizará en septiembre con la inauguración del Mercado de Productores y el lanzamiento de la nueva marca. A los puestos de toda la vida –carnes, frutas, pescados o pollos…- se han sumado nuevos vecinos (restaurantes, ‘delicatessen’, establecimientos especializados, cervecerías y bodegas…). Pequeños negocios capitaneados por jóvenes emprendedores que, junto a los ‘placeros’ de siempre, han devuelto al mercado a la vida, saneando sus cuentas y devolviéndole el bullicio de sus mejores años.

El Mercado de Productores (promovido por la asociación Día de la Cosecha, e  inspirado en otros países como Reino Unido) está integrado por 22 pequeños artesanos de la alimentación, cuya filosofía es proporcionar buenos alimentos, utilizando procesos tradicionales, a un precio justo, que respeten el medio ambiente y que provienen de un área local de no más de 120 km del mercado.

Su proposición única incluye productos frescos de la huerta, huevos, carne, caracoles, leche, etc. y elaborados: embutidos, licores, ahumados, quesos, café, chocolate croquetas o empanadas, entre otros.  Todos ellos promovidos por micro o pequeñas empresas, que tienen su base en la Comunidad de Madrid. Recuperar la relación directa entre quienes producen la comida y quienes la consumen es su leit motiv. Ubicado en la galería de la planta baja del mercado, que estaba en desuso, incluye también una zona degustación para consumir los productos “in situ.”

Para visibilizar estos valores, el mercado de Vallehermoso contará con nuevo branding. Diseñada por el estudio eat&love, la nueva identidad del mercado se basa, precisamente, en la noción de “ecosistema” y en la inclusividad, con un logotipo vivo (la ‘V’ de Vallehermoso) que se adapta a la vez a la personalidad comunitaria del mercado y a la individual de cada uno de sus puestos.

Un mercado municipal con mucha historia y un futuro prometedor

Inaugurado en 1933 -es uno de los más antiguos de Madrid-  está emplazado en el barrio castizo  de Chamberí en la confluencia de las calles de Vallehermoso y Fernando el Católico. Con una fachada colorida que no pasa desapercibida y cuya estructura arquitectónica supuso en su día una novedad con respecto a otros centros comerciales.

El mercado estrena un nuevo look más actualizado y un logotipo que juega con el color carmesí (de la fachada) y el azul de la estructura metálica del interior, para dar una imagen reconocible de marca. A esto se une, una serie de lemas que se repartirán por el interior del mercado y que resumen su filosofía: “Sírvase 1 kg. de alegría antes de salir”, o “Entra, compra, come, ama”.

Reúne 62 puestos con una cuidada oferta de alimentos de calidad a precios muy interesantes. Carnívoros, veganos, flexitarianos, healthies, seniors y habituales del barrio pueden satisfacer sus necesidades en su amplio abanico de establecimientos. Carnicerías, pescaderías, fruterías, mantequerías, pollerías y panaderías o tiendas especializadas –productos italianos, especias, tés…. entre otras, hacen de él un referente para la compra cotidiana. Pero también se erige como punto de reunión de los vecinos del barrio para disfrutar de propuestas gastronómicas culturalmente diversas (argentinas, japonesas, tailandesas…) beber buen vino y/o degustar la cerveza artesanal. A lo cual se suma un programa de actividades de ocio y animación.

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