Nudista, la reinvención de la taberna tradicional de conservas

Nudista (Luchana, 27. Madrid) es una reinvención de la taberna tradicional donde combinan conservas marinas y vegetales de gran calidad con productos frescos. Una nueva barra conservera en Chamberí que invita a disfrutar de una carta saludable, original y deliciosa a un precio razonable. Este espacio castizo y contemporáneo respeta al máximo la materia prima. Sin pretensiones, descubre todo el potencial de estas joyas culinarias de nuestra cultura popular al desnudo.

En Nudista, el producto se sirve sin ropajes, como “Dios los trajo”. Elegido personalmente con criterio y pasión por el creador de este proyecto, Micky Irisarri, bajo una premisa: encontrar conserveras familiares, productores locales que mimasen el producto y no estuvieran en los lineales de las grandes superficies y supermercados. Su reto era recuperar la conserva como producto popular y de calidad para ofrecerlo en exclusiva en su local de Madrid.

Tras una búsqueda de muchos meses y kilómetros de viaje por España, esta selección culinaria ha dado lugar a su propia marca conservera, “Conservas Nudista”. Así, no solo ha nacido un nuevo espacio gastro en Madrid, sino una marca que ofrece una cuidada colección de conservas gourmet con una imagen fresca y nueva. Un diseño inspirado en ese viaje por diferentes rincones de nuestra geografía y en las pegatinas que se ponían en las maletas antiguas.

Lo mejor de aquí, en una lata

El viaje comenzó en Galicia, de donde llegan los mejillones en escabeche, berberechos, navajas, zamburiñas, sardinas y sardinillas. Sigue por la huerta navarra para ofrecer espárragos, pimientos del piquillo, puerros, alcachofas, piparras o legumbres como las pochas, alubias, lentejas y garbanzos. De Navarra también llega el melocotón en almíbar y las mermeladas ecológicas, ideales para los desayunos. Del norte, el bonito en aceite y en escabeche y las anchoas de Santoña. Y finalmente, un toque andaluz, de Barbate vienen la ventresca de atún, la melva de almadraba y la caballa del sur.

Además, patatas fritas de toda la vida, aceitunas aliñadas y gildas, boquerones del cantábrico en vinagre, bacalao y pez espada ahumado, mojama de solomillo de atún…

En Nudista, todo se emplata y se adereza con aceite de oliva, sal en escamas y, en alguna receta, un toque de vinagre o unas gotas de limón. De nuevo, el culto al producto sin ropajes.

En Nudista no solo se toma el aperitivo, se puede comer y cenar muy bien. Además de presentar las conservas combinadas en raciones, bocadillos, tostas o ensaladas, introducen los postres en su menú. Dulces de toda la vida como el melocotón en almíbar, las trufas de chocolate o las originales tartas de queso o tocinillo de cielo, que se sirven en lata de conservas listas para tomar. Podemos decir, que en Nudista todo se emplata menos el postre…

Además, la marca Nudista, con sus 2 rombos característicos (un guiño por aquello del nudismo), incluye el aceite de oliva Virgen Extra y un vino de Zamora para disfrutar por copa o botella, como el resto de la oferta enológica.

Concepto y experiencia envasados al natural

Todo surgió en primavera de 2014 de la mente creativa de Micky Irisarri, madrileño de 47 años, productor de series de televisión de éxito en nuestro país, y amante de la gastronomía, su gran pasión. Su objetivo: evolucionar la taberna hacia un espacio agradable y cool para público de diferentes edades donde poner en valor la comida de siempre. Como dice Micky: “un tomate con ventresca era delicioso y saludable para mi abuelo y lo es ahora para mi hijo también”.

En un antiguo almacén, que según los vecinos llevaba cerrado más de 25 años, totalmente remodelado, ha abierto sus puertas Nudista: un espacio diáfano y luminoso, donde predomina el azulejo blanco, la madera y el mármol. El blanco y la pulcritud lo inundan todo, es el color del producto natural en sus botes, de las verduras frescas y de las pegatinas de diseño de sus latas las que, desde una enorme estantería de ultramarinos, invitan a entrar a través de la cristalera que da a la madrileña calle Luchana.

El público de Nudista es muy amplio. Es un espacio intergeneracional, otro de los objetivos principales, en el que jóvenes y mayores se encuentran para disfrutar de una comida rica, saludable y de toda la vida. Un lugar al que ir a tomar algo a cualquier hora del día.

Take away: de la barra a casa

Como si fuera un antiguo ultramarinos, Nudista ofrece la posibilidad de comprar las conservas y seguir disfrutándolas en casa. Una taberna de barrio que además de servir su propio producto, vende sus latas y tarros.

Diseño

La agencia de diseño y branding encargada del desarrollo de Nudista ha sido Erretres. Desde el naming hasta los detalles de la identidad visual o el etiquetado y la puesta en escena del espacio, han sido fruto de su creatividad junto con las ideas de Irisarri.

Para desarrollar el concepto de marca, se investigó la imagen del desnudo en la historia del arte y la mitología clásica. El arte renacentista fue el punto de partida, porque trata el desnudo desde la pureza de las formas, ausente de pecado, y, sobre todo, ligado a la liberación de los placeres. En El nacimiento de Venus, de Botticelli (quien, curiosamente, tuvo una taberna), el desnudo es algo engendrado por el mar, la luz y la tierra. Es el paraíso.

La idea de canon de belleza relacionado con la sección áurea ha sido vital para este proyecto, sin olvidar que toda esa belleza clásica se encuentra detenida en el tiempo, en el interior de una lata, un elemento que contrasta absolutamente con todo lo anterior. Una lata es un objeto mundano, industrial, frío y, sobre todo, popular.

Para aprovechar al máximo el potencial de las comunicaciones de esta taberna, Erretres ha diseñado tres ilustraciones planas que reúnen dos imágenes en una. A través de estas imágenes, el producto y el concepto de nudismo quedan unidos a través de toda la energía cromática del arte pop.

 

Deja un comentario