Castro y González: una historia de más de un siglo en Guijuelo

Castro y González (www.castroygonzalez.es) es una firma de producción de Jamón Ibérico de Guijuelo creada en 1910 por Aurelio Castro cuando su actividad se reducía al sacrificio de dos cerdos a la semana para venderlo de manera muy local. Hoy sacrifica al año una media de 30.000 cerdos, todos ellos criados bajo su vigilancia. Y está presente en varios países con red de distribución en Francia, Italia, Alemania, Bélgica, Holanda, Reino Unido, Suiza y Rusia. Además venden a otros países de Asia y América.

Ya en los inicios de la firma de Guijuelo, el producto que se ofrecía era de alta calidad y con el
reconocimiento de ser un cerdo ibérico puro de campo. En los años 40 del pasado siglo, la
empresa experimentó un empuje que obligó a aumentar la producción y a comenzar la distribución nacional a través de mayoristas, aunque sin abandonar al público final.
Desde estos principios, Castro y González ha respetado las costumbres tradicionales de la curación del Jamón tal y como se hace en Guijuelo. En los años 70 se incorpora al negocio familiar Miguel González, yerno del fundador, y a partir de esta fecha se introducen formas de trabajo que implican comercializar su marca propia, consolidarse en el mercado nacional, incrementar la inversión en instalaciones
y maquinaria y aumentar la inversión en marketing y publicidad.
Otro hito importante en el devenir de esta histórica empresa se produce a partir de los años 90 con la consecución de una cabaña propia porcina que permite el control absoluto del producto, que es así, homogéneo en su calidad y en su producción.
Actualmente, al frente de Castro y González se sitúa la tercera generación. Y para acometer el siglo XXI han comenzado un proceso de internacionalización que les ha llevado a posicionar sus productos en Europa, América y Asia.
En España, los productos de Castro y González se comercializan a través de distribuidores que a su vez venden el producto en tiendas gourmet y restaurantes. Los distribuidores son una parte importante de la compañía ya que a través de ellos llega el producto a los consumidores, tanto profesionales y del
canal Horeca, como al público final en tiendas especializadas en alta charcutería.
Control en la producción
Para Castro y González el control sobre todo el proceso de producción le permite asegurar la calidad de cada una de sus piezas y mantener el prestigio de la marca, labrado año tras año.
Castro y González cuenta con 2.000 cerdas madres cuidadas en las fincas de la familia en Salamanca. Estas madres disfrutan de todos los mimos y cuidados necesarios y cada año proporcionan entre 30.000 y 40.000 ejemplares de cerdos ibéricos. Para cuidar toda esta cabaña Castro y González controla 30.000 hectáreas de terreno, donde los cerdos se crían en libertad y bajo la supervisión de los profesionales de la empresa. La familia vigila y supervisa desde el nacimiento de las crías, su alimentación y engorde con bellotas en libertad, y su matanza, hasta convertirse en productos Ibéricos de Bellota.
Con estas premisas -madres propias, terrenos controlados y tradición unida a la tecnología- Castro y González ofrece una amplia lista de productos que van desde el Jamón Ibérico de Bellota, hasta paletillas, chorizo o salchichón ibérico.
Evolución empresarial 
Castro y González ha sabido evolucionar como compañía y de ser una empresa local, se ha convertido en una empresa con presencia en varios países. Su red de distribución está asentada en Francia, Italia, Alemania, Bélgica, Holanda, Reino Unido, Suiza y Rusia. Además venden a Japón, China y Hong Kong y en Sudamérica exportan a Brasil, Perú, República Dominicana, México, Guatemala y Colombia.
Actualmente las ventas en estos países suponen el 10 % de su facturación global, que actualmente ascienden a 18 millones de euros al año.
Para los próximos años, la empresa tiene como objetivo principal asentarse en los mercados de Rusia, Colombia y México y potenciar el mercado chino donde el jamón ibérico es parte de la dieta de las nuevas clases emergentes. Además en España cuenta con una importante red de distribución nacional que permite hacer llegar sus productos a todos los rincones más exquisitos.
Castro y González también ha sabido adaptarse a las nuevas tendencias de consumo y además de la venta de piezas completas, también ofrece porciones loncheadas, cortadas a mano en sus instalaciones de Guijuelo, que permiten acercar el jamón ibérico de Bellota a un público más numeroso y que no quiere renunciar al placer de un producto de tanta calidad.
Esta adaptación a las nuevas formas de consumo demuestra la capacidad de adaptación de la firma y que le ha permitido sobrevivir más de 100 años.
Castro y González sacrifica al año una media de 30.000 cerdos, todos ellos criados bajo su vigilancia. La cabaña de Castro y González cuenta con las características del cerdo ibérico , una raza singular, exclusiva del suroeste peninsular. Esta cabaña está plenamente integrada en el ecosistema de la dehesa salmantina. En este entorno, los cerdos ibéricos de Castro y González tienen una alimentación natural, obtenida mediante el pastoreo de la cabaña. Y finalmente, todos los productos se elaboran de manera artesanal, de tal manera que mantienen todo el sabor de un producto apreciado en todo el mundo.
Además Castro y González nombra a sus jamones por sus añadas y un consumidor puede degustar un plato de jamón ibérico conociendo el año del sacrificio del cerdo y el tiempo que ha pasado por todos los procesos de curación. Se trata de un proceso lento y pausado donde cada pieza recibe varios años de mimos y cuidados que confieren a los jamones una personalidad única.

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