Mercamadrid se llenó de calabazas este otoño

A lo largo del otoño, Mercamadrid se ha llenado de calabazas. La mayoría de puestos del mercado dispone de algún tipo de ellas. Existen más de 52 variedades y en el mercado central es habitual contar al menos con cerca de una veintena en estos meses. De diferentes colores, tamaños y, también, sabores. Con usos específicos cada una de ellas, incluso como decoración. “A diario llegan calabazas que alcanzan pesos de 30 y hasta 150 kilos. Las hay incluso de 500kg, como la de la feria de la calabaza de Navarra, pero con esos calibres suele demandarse solo en aquellos municipios donde aún se practica la matanza tradicional, para elaborar embutidos”, explican en el mercado.

Según los datos estadísticos de comercialización de Mercamadrid, en lo que va de año, la venta de calabazas se ha incrementado un 37,3% (4.794.976 Kg) respecto a 2015 (3.491.537 kg). Así, respecto al año 2010 (2.025.820 kg) la comercialización ha crecido un 137%.

Lo que cuentan los vendedores:

 José Manuel Ruiz Aguado (El Rey de Villaconejos S.L).

«La calabaza parece un producto, a priori, muy tradicional, que se consumía en los pueblos donde había huerta fundamentalmente, pero en los últimos años está experimentando un incremento importante en la demanda. Carruécano, Cacahuet, Violin, Valenciana, Musquet, Totanera, Cabello de ángel,… son muchas las variedades de calabaza que podemos encontrar en Mercamadrid. Se trata de un producto muy consumido. La temporada se alarga prácticamente todo el año, unos once meses aproximadamente.

Es un producto con muchas propiedades. Es rica en antioxidantes, con altas dosis de betacaroteno. Es un alimento de muy fácil digestión, con alto contenido en agua y fibra. En las zonas de cultivo, en ocasiones, se les da este alimento a los animales, como un potente desparasitador, pues limpia el sistema digestivo.

La calabaza es un alimento muy demandado por consumidores muy diferentes: hospitales, residencias, grandes comedores, en preparaciones como cremas o asada; cada vez más, lo demandan las confiterías y pastelerías para realizar postres nuevos en España que van ganando territorio, como tartas de calabaza o “muffins”.

En los últimos cinco años, además, Halloween ha provocado un boom en la demanda de calabazas, a las que se les incorporan adhesivos decorativos desde aquí. Especialmente son demandadas este tipo de calabazas por los grandes parques temáticos y de atracciones, como Terra Mítica, el Parque Warner o el Parque de Atracciones de Madrid. De hecho en la actualidad, producimos específicamente calabazas para este momento. Nosotros plantamos 5.000 plantas solo para esta fecha.

La calabaza que se demanda cada vez más es la Carruécano. Se produce en casi toda España: Murcia, Aragón, Extremadura, Castilla La Mancha,… es la más habitual en España. Nosotros, además, producimos en Villaconejos, en la Comunidad de Madrid y estamos obteniendo un producto magnífico, distinto, con mucho más color, sabor y azúcar. Las propiedades de la tierra le aportan características nuevas que están siendo muy apreciadas por los consumidores, especialmente por los chefs de cocina».

Arturo Serrano (Serrano Villaconejos)

«Comenzamos a notar un incremento en la demanda de la calabaza hace unos diez años, con la llegada de ciudadanos de países de Sudamérica especialmente, pues es un producto muy arraigado en su cocina. En España, sin embargo, era un producto que consumían las familias que tenían huerto y que cada año plantaban 8 ó 10 frutos para consumo propio. Este es el origen del cultivo nacional. Existen grandes productores como Argentina, India, China,… son los mayores productores internacionales. Hoy la demanda es alta.

En nuestro país se cultiva un producto muy bueno. La calidad de Carruécano es excepcional, también la Totanera. Son calabazas con cualidades y calidades que destacan.

Los compradores que más demandan este producto son los comercios especializados, la hostelería y los chefs. A las grandes superficies les llega procesado, con diferentes cortes y/o preparaciones, pero el comercio de proximidad quiere el producto tal y como llega de origen. En los últimos años la demanda está creciendo mucho. Los chefs además de apreciar el sabor de productos como el de Villaconejos, mucho más acentuado, buscan el color que aporta a sus platos, en ocasiones incluso como elemento decorativo.

La calabaza es un alimento muy nutritivo y aporta un gran rendimiento para las cocinas de grandes comedores, como las de los colegios.

Se suele recoger en verano y debe conservarse en sitios secos y frescos. La humedad es un gran enemigo de la calabaza, le afecta rápidamente. Antiguamente se conservaban enterradas en paja para tratar de absorberla; hoy, hay empresas investigando diferentes sustratos que garanticen la mejor conservación posible. Si se mantienen las condiciones de temperatura y humedad idóneas, es un producto que puede conservarse en perfectas condiciones unos 2 ó 3 meses.

La variedad autóctona que más exportamos es la Cacahuet de Villaconejos, donde la tierra de vega le aporta un sabor diferente».

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