Rioja Alta: Roda cumple 30 años

Fundada en 1987, Bodegas Roda celebra tres décadas de trayectoria, consolidada como el más moderno entre los grandes clásicos de Rioja. La bodega ha sido pionera a la hora de valorar las viñas viejas y recuperar la esencia de la viticultura tradicional, incorporando nuevos conceptos para convertirse en una referencia de los vinos riojanos del siglo XXI. Con 70 hectáreas de viñedo en propiedad y 50 de proveedores externos, cuenta actualmente con una gama de cuatro vinos: Roda, Roda I, Cirsion y Sela.

Bodegas Roda celebra este año sus primeros 30 años de trayectoria, consolidada como una de las bodegas más representativas de la D.O.Ca. Rioja. Desde sus inicios, la bodega se distinguió por poner en valor el modelo tradicional de la viticultura riojana, desmarcándose de la tendencia que imperaba en la región en los años ‘80, imponiendo criterios enológicos productivistas y globalizados.

Aunando una clara vocación innovadora con un profundo respeto por la tradición de esta histórica región, Roda ha sido pionera, cuando nadie lo hacía, a la hora de recuperar la esencia de la identidad vinícola riojana, desde una perspectiva contemporánea.

Gracias a estos principios fundacionales, y a la rápida proyección que pronto alcanzó el proyecto, Roda se convirtió en un referente de modernidad, con criterios que luego siguieron otras bodegas, contribuyendo a una nueva manera de entender el vino de Rioja. Hoy, debido a ese papel tan significativo en un período de grandes cambios en la viticultura de la región, Roda es considerada como un clásico: el más joven entre los grandes de Rioja.

La historia de la bodega se inició en el mes de junio de 1987, cuando los empresarios Mario Rotllant y Carmen Daurella, vinculados al sector de la distribución del vino, adquirieron una finca con viñedos en el entorno de la villa riojana de Haro, creando la sociedad Bodegas El Calado, que posteriormente adoptaría el nombre de Bodegas Roda, acrónimo conformado por la primera sílaba de los apellidos de los propietarios.

La decisión de establecer la bodega en el Barrio de la Estación –epicentro histórico del vino riojano desde 1877, donde se alojan las bodegas centenarias más representativas de la D.O.Ca.– no fue casual, ya que uno de los fundamentos del proyecto era mantener una fuerte identificación con las raíces vinícolas de Rioja, aunque aportando una nueva visión para poner en valor las virtudes de los viejos viñedos de la región a través de la innovación en las metodologías de producción, siempre con la máxima ambición cualitativa.

 

Bajo la máxima responsabilidad de Agustín Santolaya, RODA ha mantenido los criterios fundacionales de la bodega, afianzando la calidad y el estilo de sus vinos, que se sustenta en la apuesta exclusiva por las variedades autóctonas y el respeto absoluto por el carácter de la añada, siempre en busca de la elegancia y la frescura, priorizando la expresión de la fruta sobre la madera, garantizando la longevidad –aun cuando sean vinos que se disfruten en su juventud– y la fidelidad al paisaje de la Rioja Alta.

En su búsqueda de la expresión del carácter del paisaje, la añada y el estilo propio de Rioja, la bodega definió para la elaboración de sus vinos una política de criterios muy rigurosos. En contra de la extensión de las nuevas plantaciones y a favor de frenar el arranque de las viñas viejas, se volcó en buscar y adquirir viñedo viejo, mejorando las condiciones de compra de las uvas y pagando al contado a los viticultores. De esta manera, Roda devolvió el valor al patrimonio vinícola riojano, apostando por el cultivo en vaso, a contracorriente de la expansión de la espaldera.

 

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