La trufa, producto ‘ecológico’ en sí mismo

La trufa, un producto natural y sin aditivos que reclama su lugar en la mesa. Según Manjares de la Tierra, empresa de elaboración artesanal de productos con trufa, el cultivo natural de la trufa es lo que hace de este hongo uno de los ingredientes más preciados en la gastronomía de todo el mundo.

Existe un producto gastronómico que es ecológico por sí mismo gracias a la particular forma en que se cultiva. Se trata de la trufa.

 Desde Manjares de la Tierra, empresa dedicada a la elaboración artesanal de productos con trufa, reivindican el valor de la trufa a nivel culinario como un producto natural en sí mismo. Opinión que comparte la Federación Española de Asociaciones de Truficultores al manifestar que la trufa negra española debería considerarse de cultivo ecológico.

Y es que la trufa es un hongo subterráneo que crece a unos 20 centímetros de profundidad cerca de las raíces de árboles como el roble o la encina. Sin embargo, la trufa no está en contacto con las raíces del árbol sino que se produce una simbiosis entre árbol y trufa, se asocian entre sí. De hecho, para extraer la trufa es necesario el olfato de un perro porque sin ellos no es posible encontrar el hongo en su momento de maduración óptimo.

Por eso desde Manjares de la Tierra, empresa dedicada a la elaboración artesanal de productos con trufa, ponen en valor la forma totalmente natural en que crecen las trufas, sin aditivos ni complementos artificiales, como la causa de su excelente calidad, delicioso sabor y el éxito en la gastronomía de todo el mundo.

De hecho, con un total de 6.000 hectáreas, Teruel es el mayor productor de trufas a nivel mundial y precisamente la localidad de Sarrión es conocida como la capital de la trufa. Por lo tanto, las peculiaridades de esta zona geográfica hacen de esta tierra un enclave idóneo para que crezcan de forma natural unas trufas de calidad. Esa es la razón por la que la trufa es, por sí misma, un producto ecológico y de excelente valor culinario.

Además, cada vez hay más gente que se preocupa por el origen de los alimentos, mira las etiquetas y tiene conciencia medioambiental. Prueba de ello es que las ventas de productos ecológicos aumentó en España casi un 25% en 2017 según un  informe anual presentado en la feria Biofach de Nuremberg.

Pero consumir alimentos ecológicos no sólo se nota en el paladar y en la salud, también contribuye a cuidar nuestro entorno y el medio ambiente.

Es por eso que en Manjares de la Tierra tienen un firme compromiso con la naturaleza. Apuestan por dar valor a los productos cercanos y por cuidar los campos de forma sostenible y ecológica para que su entorno siga produciendo trufa.

Tal y como explica la responsable de ventas de Manjares de la Tierra, Estefanía D. Adán,  nuestra filosofía es del campo a tu casa. Trabajamos las dos variedades autóctonas: trufa negra de invierno (Tuber Melanosporum) y  la trufa negra de verano (Tuber Aestivum), siendo la de invierno una de las más apreciadas.” Igualmente añade que “nuestros productos tienen espíritu ecológico porque sólo elaboramos productos con trufas de la comarca de Sarrión y sabemos que no han sido tratadas con ningún componente artificial.”

Así pues, un producto que crece de forma natural como la trufa no necesita aditivos para aportar un sabor y olor que la hacen única. Además, se pueden consumir frescas, en conserva o congeladas pero también es posible consumir productos con trufa. Cada vez existe mayor variedad como las láminas de trufa de verano con aceite de oliva virgen extra, bombones, Brandy, foie, aceite de oliva, vinagre, queso, etc.

Por lo tanto, la trufa es un producto ecológico muy valorado en la gastronomía de todo el mundo que crece, se extrae y se produce de forma totalmente natural sin aditivos.

 

Manjares de la Tierra es una empresa dedicada a la elaboración de productos con trufa y venta de trufa negra (Tuber Melanosporum). Afincada en la localidad de Sarrión (Teruel) ya exporta a 20 países las trufas que se cultivan en la zona de forma natural, sin aditivos ni abonos.

La empresa nació en 2003 fruto de la ilusión de tres mujeres, Mercedes, Lola y María Jesús, para potenciar el valor de sus orígenes y su tierra como productora de las mejores trufas. De esta forma Manjares de la Tierra creó un nuevo modelo de negocio en Aragón como primera conservera de trufa que nace y se dedica por y para este producto. Por tanto, son productoras de trufa así como de productos elaborados artesanalmente con trufa.

En Manjares de la Tierra defienden su origen, las tradiciones de su tierra, sus productos y la propia naturaleza. Por eso, cuidan de su entorno con el firme compromiso de ofrecer las mejores trufas, que extraen directamente de la tierra.

Manjares de la Tierra está en Sarrión,  el lugar donde nacen las mejores trufas del mundo, porque cuenta con unas condiciones privilegiadas para este hongo, tanto climatológicas, geográficas (altitud) y edafológicas (suelo).

Por eso, es en Sarrión donde tras mucha investigación y desarrollo, cuidan los campos de forma sostenible y espíritu ecológico para que la tierra siga produciendo trufa.

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