Barcelona: Casa Ángela se postula para el Día Internacional de la Croqueta

El recién abierto restaurante de cocina tradicional local de Sagrada Família destaca por la calidad de sus arroces y por sus tapas clásicas de gran factura. Sus hermosas vistas lo convierten en un enclave ideal para el vermut, una comida informal o cualquier tipo de celebración, desde una cena de grupo a un encuentro íntimo. El 16 de enero se celebra el Día Internacional de la Croqueta y Casa Ángela se postula como lugar adecuado para celebrarlo.

El restaurante Casa Ángela (Plaza de la Sagrada Familia, 13 y 15. Barcelona) es una de esas apuestas seguras en la zona barcelonesa de Sagrada Família, un barrio que está siendo objeto en los últimos tiempos de nuevas e interesantes aperturas. El local destaca por su cuidado interiorismo, unas vistas espectaculares a la Sagrada Família y una cocina casera basada en el recetario tradicional local en la que destacan las tapas y unos arroces de nota. Caldosos, tradicionales, originales… Casa Ángela es el lugar en el que encontrar el arroz que nos pide el cuerpo, que se puede combinar con una carta de platos tradicionales en la que encontramos desde una ensaladilla rusa deliciosa a su melosa tortilla de patatas y unas croquetas de escándalo.
De ibérico, de carrillera de cerdo, de ceps con trufa y de chipirones. Las croquetas de Casa Ángela son 100% caseras, lo que dice mucho de un establecimiento que apuesta por la elaboración artesanal de todos los platos, que se cocinan con mimo y rigor, siempre con ingredientes de primera calidad. Pero más allá de su elaboración artesanal y el uso de buenos productos, las croquetas de Casa Ángela cuentan con una serie de atributos que las hacen sensacionales. Y ningún día mejor que el 16 de enero, Día Internacional de la Croqueta, para ocupar una de sus mesas y regalarse el placer de degustar unas de las mejores croquetas de Barcelona.
Seis motivos para probar las croquetas de Casa Ángela
POR SU REBOZADO
En Casa Ángela utilizan pan rallado y panko para rebozar las croquetas. Las de ceps con trufa ser rebozan solo con panko, las de carrillera de cerdo únicamente con pan rallado y las de chipirones e ibérico con una mezcla de ambos.
Mientras que el pan rallado es más fino y da lugar a un rebozado más sutil, el panko es un tipo de pan rallado japonés,
que se elabora solo con la miga, que absorbe menos aceite y, por tanto, da lugar a un rebozado más ligero y unas croquetas más crujientes (y menos calóricas).
POR LOS TRUQUILLOS
¿Un truco para disfrutar de unas croquetas de ibérico espectaculares? Pues el que utilizan en Casa Ángela: infusionar la leche con el hueso de jamón para aportarle un toque inconfundible. Y, por supuesto, utilizar siempre ibéricos de primera calidad, como el resto de ingredientes.
POR SU TEXTURA
Las croquetas de Casa Ángela cumplen un requisito fundamental común a todas las croquetas sensacionales: son crujientes. Ya lo dice su etimología (el término croqueta viene
del francés croquer, crujir): la buena croqueta debe ser crujiente por fuera y cremosa por dentro. Y aquí se cumple este requisito a rajatabla.
POR SU LIGEREZA
Como todas las grandes croquetas, las de Casa Ángela no son ni pesadas ni aceitosas, de manera que las digeriremos
estupendamente y serán el entrante ideal para un buen arroz. Se fríen siempre con aceite de girasol alto oleico de excelente calidad (el de oliva, con su potente sabor, puede enmascarar el gusto de los ingredientes), siempre bien caliente, de manera que se selle el rebozado sin reblandecerlo y el aceite no impregne el interior.
POR SU ELABORACIÓN
Como decíamos, todas las croquetas de Casa Ángela se elaboran de forma totalmente artesanal. Las de carrillera de cerdo, por ejemplo, se guisan durante horas, para luego separar y desmechar la carne y volver a pasarla por la sartén con un sofrito de cebolla tras retirar las verduras. En las de chipirones, por su parte, se elabora un caldo de cigalas que se reduce hasta 1 litro y se añade al final a la bechamel, de manera que las croquetas consiguen ese sabor tan espectacular que marca la diferencia. Lo mismo ocurre con las de carrillera, a las que también se añade finalmente el caldo de cocción tras haberlo reducido a fuego rápido.
POR SU SABOR
Nada más hincar el diente a una de las croquetas de Casa Ángela nos sorprenderá su extraordinario sabor. Las cuatro logran el equilibrio perfecto, ya que la bechamel contribuye
únicamente a ligar los ingredientes sin enmascarar su sabor, que en ningún caso resulta demasiado láctico, como ocurre en ocasiones con algunas croquetas.

Así pues, sus croquetas son siempre una excelente opción para ir abriendo el apetito tanto si el cuerpo nos pide una paella como si vamos a optar por una cena de tapeo con los platos de siempre. Las de chipirones llegan a la mesa acompañadas de cebollino y con un toque de alioli también casero, aunque las reinas de la carta siguen siendo las de ibérico. “En el mes de diciembre servimos más de 800”, nos cuenta su chef Steve Molina, que tiene especial cariño a un plato que, en numerosas ocasiones nos sirve para medir la calidad de un restaurante sin temor a equivocarnos. Y la de Casa Ángela es, sin duda, sobresaliente. Lo dicen sus croquetas, y las croquetas nunca mienten.

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