Las 7 Rutas del Vino de Castilla y León

        En Castilla y León, líder nacional en turismo rural, el enoturismo es un sector en creciente expansión, ya que la inmensa región mesetaria posee una oferta diversificada, creciente y de calidad. Y no olvidemos que el turismo del vino va mucho más allá de visitar bodegas, puesto que también engloba actividades gastronómicas y culturales, junto con otras  complementarias. Pero la esencia son, por supuesto, los alojamientos y servicios directamente relacionados con el vino y su cultura, es decir, vinotecas, museos y espacios museísticos. Alrededor de esta amplia oferta se configuran las siete Rutas del Vino, certificadas por Acevin, que se distribuyen por la región: Arlanza, Arribes, Bierzo, Cigales, Ribera del Duero, Rueda y Sierra de Francia.

Texto: Armando Desantes. Fotos: Junta de Castilla y León

ARLANZA   (www.rutadelvinoarlanza.com)

         La Ruta del Vino Arlanza se encuentra al sur de la ciudad de Burgos y al este de Palencia. En total, 2.000 km 2 con 450 hectáreas de viñedo, situados entre los valles medio y alto del Arlanza, la Sierra de Covarrubias y los páramos del Cerrato, amparados por la DO Arlanza. Son 12 las bodegas asociadas a la Ruta, que incluye varios barrios de bodegas, recuerdo de una tradición vitícola que se remonta al siglo VII y, además, declarada BIC, en los municipios palentinos de Baltanás y Torquemada.

La Ruta engloba, además, grandes conjuntos monásticos, como el Monasterio de Santo Domingo de Silos o los restos de San Pedro de Arlanza.      Hay museos muy singulares, como los más de 8.000 metros cuadrados que recrean a tamaño real un pueblo castellano del siglo pasado, construido con materiales recuperados del Territorio Arlanza, ubicado en Quintanilla del Agua y Tordueles. El Museo del Cerrato Castellano, en Baltanás, muestra el esplendor del patrimonio artístico, cultural, histórico y paisajístico. Y el Museo Bustos de Torquemada reproduce una gran casa solariega que permite a los visitantes viajar hacia el pasado. Un espacio natural singular es el desfiladero de la Yecla, con puentes y pasarelas suspendidas sobre una profunda y estrecha garganta en la que se localizan los más extensos y mejor conservados sabinares del planeta.

A la hora de comer, la gastronomía de la Ruta del Vino Arlanza está basada, sobre todo, en productos procedentes de la matanza del cerdo: morcilla, chorizo, picadillo…También estofados de liebre, conejo, perdiz y pichón, aderezados con especias de la zona, como el tomillo, la salvia o el espliego. Pero el producto estrella es el lechazo, asado en horno de leña o en chuletillas a la brasa, armonizado con los vinos de la DO. Y, como postre, los hojaldres, pastas, tartas, trufas o algún que otro licor de hierbas que se elaboran en los monasterios y conventos de la Ruta.

ARRIBES (www.rutadelvinoarribes.com

         La Ruta del Vino Arribes está situada entre las provincias de Salamanca y Zamora, en la frontera con Portugal, con más de 150 kilómetros de cañones fluviales de los que toma su nombre. Porque “Arribes” es una derivación etimológica del latín “adripa-ae”, que significa “a la orilla”, a la orilla del Duero y sus afluentes.   Incluye pueblos tan singulares como San Felices de los Gallegos, declarado Conjunto Histórico-Artístico, o Fermoselle, con más de 1.000 bodegas subterráneas.

Con ocho bodegas asociadas, se trata de una Ruta de enorme belleza, ubicada en el impresionantes espacio natural de los Arribes del Duero, declarado Parque Natural. Forma parte de la Reserva de la Biosfera Meseta Ibérica, declarada por la Unesco, y sobresale su riqueza ambiental y paisajística.      La Ruta incluye cascadas de 50 metros de altura e innumerables construcciones arquitectónicas vinculadas al desarrollo agrario de la zona, como las viviendas tradicionales con sus portaladas, los lagares rupestres, los innumerables guardaviñas, los cigüeños de los huertos y las típicas paredes de mampostería seca. Se pueden visitar viñedos centenarios de variedades autóctonas minoritarias de elevado valor, como la Juan García, la Bruñal, la Bastardo o la Rufete, en tintas, y la Doña Blanca y Puesta en Cruz, en blancas.

Hay también senderismo, avistamiento de aves y cruceros en barco por aguas internacionales del río Duero, talleres de alfarería, visitas a olivares y cata de aceite, catas de queso y mermeladas y, por supuesto, disfrutar de la gastronomía típica, con los hornazos y los embutidos de la zona, además del bacalao o el pulpo con patatas. Los amantes de la carne no deben perderse la ternera Sayaguesa y la Morucha, razas autóctonas de gran pureza, además del cordero criado en la comarca. A la hora del postre, periquillos, perronillas, mermeladas y quesos de cabra y oveja.

BIERZO (www.bierzoenoturismo.com)

         La Ruta del Vino Bierzo se extiende por esa singular comarca, ubicada al oeste de la provincia de León, rodedada de valles que limitan con Galicia y Asturias y a lo largo del Camino de Santiago. Son 19 las bodegas adscritas, casi todas de marcado carácter familiar y que ofrecen experiencias para todos los públicos.

Porque las villas y pueblos de la Ruta acumulan un extenso patrimonio cultural, natural, arqueológico y artístico, destacando dos Patrimonios de la Humanidad, Las Médulas y el Camino de Santiago, además de la Reserva de la Biosfera de Los Ancares, donde incluso se pueden avistar osos.

En El Bierzo se producen diferentes tipos de uva de gran calidad, adaptadas a las características propias de los suelos. Las reconocidas por el Consejo Regulador de los Vinos del Bierzo son Mencía, Garnacha Tintorera, Godello, Doña Blanca, Palomino y Malvasía.

Además, la Ruta acerca la visita a verdaderas joyas monumentales, como el castillo templario de Ponferrada, la iglesia de Santiago de Peñalba o el Monasterio de Santa María de Carracedelo, sin olvidar localidades como Molinaseca, Villafranca del Bierzo o la propia Ponferrada.

La gastronomía se nutre de productos excepcionales, siete de ellos avalados por marcas de calidad. Acaso el más famoso de todos ellos sea el botillo, pero también lo son las castañas, la manzana Reineta, la pera Conferencia, el pimiento asado, la cereza y, por supuesto, el vino. En los restaurantes distribuidos por la Ruta se puede conocer la cocina berciana tradicional y la de autor con propuestas gastronómicas de vanguardia.

 

CIGALES (www.rutadelvinocigales.com)

Ubicada en el Bajo Pisuerga, centro de Castilla y León, y con 15 bodegas asociadas, la Ruta del Vino Cigales promueve un enoturismo de calidad con sus bodegas visitables y recursos museísticos, patrimoniales, paisajísticos, deportivos o de ocio. Paisajísticamente sobresalen los Cortados o el Puente de Piedra de Cabezón del Pisuerga, los cerros de Valoria la Buena, el Monte de Dueñas o las decenas de chozos juntos a las cañadas y pagos vitivinícolas.

De su rico patrimonio forman parte los castillos de Fuensaldaña y Trigueros del Valle, los monasterios de Santa María de Palazuelos y San Isidro de Dueñas, la “Catedral del Vino” en Cigales o el Conjunto Histórico-Artístico de Dueñas.

Más de 1.300 bodegas subterráneas existen en los 22 barrios de bodegas de la zona. Recorrerlos es una experiencia única para descubrir la importancia del vino en Castilla y León. Se recomienda visitar la Bodega-Aula de Interpretación (Museo del Vino) de Mucientes, con los murales de Manuel Sierra, o la Bodega Tradicional Cigaleña de Cigales.

Junto a ellos, el Canal de Castilla es un recurso enoturístico incluido en la red ciclista europea Eurovelo I. El canal y el vino han estado vinculados desde su construcción en el siglo XVIII. De hecho, en la actualidad, viñedos de diversas bodegas están regados por su agua, lo que convierte a la DO Cigales en “el vino del Canal”.

En Cigales, la gastronomía se puede disfrutar tanto en forma de pinchos como en menú. Una propuesta segura es el lechazo asado castellano acompañado de un vino con DO Cigales, ya sea rosado o tinto, junto con morcilla de Cigales, miel de Valoria la Buena, queso de Mucientes, pan o chocolate de Dueñas.

RIBERA DEL DUERO (www.rutadelvinoriberadelduero.es )

         Nace menos que 54 son las bodegas asociadas a la Ruta del Vino Ribera del Duero, que se extiende a lo largo de 115 kilómetros de este a oeste y apenas 35 kilómetros de norte a sur en Castilla y León. Las provincias de Burgos, Soria, Segovia y Valladolid forman parte de este proyecto turístico alrededor de viñedos y campos de cereales. Cuenta con 21.000 hectáreas de viña plantada, donde operan más de 8.200 viticultores y cerca de 300 bodegas, que producen unos 50 millones de litros de vino al año.

Gracias a años de esfuerzo y de colaboración en el proyecto, esta Ruta se ha consolidado como una de las más visitadas de España, ocupando la tercera posición en el ranking nacional, solo por detrás de Penedés y Jerez, lo que la convierte en la Ruta del Vino de interior líder.

Incluye verdaderas joyas arquitectónicas como el Museo Provincial del Vino de Peñafiel, ubicado en su castillo, el Monasterio de Santa María de Valbuena o el castillo de Peñaranda, además de ocho Conjuntos Histórico-Artísticos (Gumiel de Izán, Haza, Langa de Duero, Peñafiel, Peñaranda de Duero, Rejas de San Esteban, San Esteban de Gormaz y Vadocondes) y el Parque Natural de las Hoces del Riaza, en donde se pueden avistar aves.

La enoterapia, los recorridos en bicicleta, los paseos en globo y todo tipo de visitas culturales son otras alternativas que ofrece una Ruta enclavada en el corazón del paraíso del lechazo asado, aunque también se puede optar por la morcilla, el chorizo, el queso, las setas, la sopa castellana, las chuletillas de cordero, la caza en temporada, las tortas de aceite, los empiñonados, los hojaldres y las yemas.

 

RUEDA (www.rutadelvinoderueda.com)

         La Ruta del Vino de Rueda se extiende a lo largo de las provincias de Valladolid, Segovia y Ávila. Más de 1.500 viticultores y 70 bodegas (29 de ellas asociadas) han conseguido que el vino de Rueda sea el blanco más consumido de España, con 100 millones de botellas en el mercado.

La historia ha dejado un importante legado patrimonial en la Ruta. A su paso se encuentran antiguos templos mudéjares, góticos y barrocos, conventos y monasterios o los Castillos-Fortalezas, como el imponente Castillo de la Mota en Medina del Campo, que nos cuentan la importancia político-económica de esta región a lo largo de la historia. El Monasterio de Santa Clara, en Tordesillas, es otro epicentro de la Ruta.

La tradición vinícola también ha dejado vestigios de suma importancia: las antiguas bodegas de laberínticos túneles intactos desde la Edad Media, una huella valiosísima de la cultura vinícola bajo nuestros pies desde el siglo XI. Un patrimonio subterráneo que se complementa a la perfección con las bodegas modernas de edificios vanguardistas, donde la tecnología se pone al servicio del vino.

Se puede disfrutar, asimismo, de un paseo a caballo entre los viñedos de Verdejo y los pueblos vinícolas dentro de la Ruta Ecuestre. Y del calendario festivo forman parte las Fiestas de la Vendimia de Rueda y Serrada o la Fiesta del Verdejo de La Seca, legado del folclore popular.

En Rueda tampoco se puede obviar la riqueza gastronómica, en forma de cocina tanto tradicional como vanguardista. Sobre todo, no se puede abandonar la Ruta sin haber disfrutado del lechazo en todas sus posibles y originales versiones, y de los quesos y la repostería artesanos, pues se conservan recetas ancestrales.

SIERRA DE FRANCIA (www.rutadelvinosierradefrancia.com)

Al sur de la provincia de Salamanca, seis son las bodegas asociadas a la Ruta del Vino Sierra de Francia. El hombre y la naturaleza han sabido conservar y proteger el mayor tesoro de la Sierra de Francia, la uva autóctona Rufete, cultivada durante siglos en bancales ganados a la montaña de una forma sostenible.

La Ruta permite un viaje al pasado de la mano de un importante patrimonio artístico, histórico, natural y etnográfico. Destaca una formidable concentración patrimonial visible en varios municipios declarados Conjuntos Históricos-Artísticos, como Miranda del Castañar, Mogarraz, Montemayor del Río, San Martín del Castañar, Sequeros y Villanueva del Conde.

El territorio encierra también una singular arquitectura popular, que muestra las estructuras de las casas con fachadas de piedras y tramoneras de madera cruzándolas. El visitante se puede recrear paseando por los Caminos de Arte en la Naturaleza o los Senderos del Alagón, dentro de la Reserva de la Biosfera Sierras de Béjar y Francia y el Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia, o descubriendo parajes indescriptibles como el Meandro del Melero.

Aunque también se pueden encontrar recetas más actuales, la gastronomía de la Sierra de Francia está dominada por platos típicos como las patatas meneadas, el limón serrano o el cabrito guisado con vino DOP Sierra de Salamanca. Sin olvidar, embutidos de bellota (jamón, lomo, salchichón, chorizo), aceite de oliva Virgen Extra de la variedad Ocal, hornazo, queso, miel o dulces tradicionales como los mantecados o las perrunillas.

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