DOMINIO DE TARES: Largas crianzas y matices refrescantes en el Bierzo alto

Rafa Somonte es, desde hace un lustro, el enólogo de la bodega Dominio de Tares, una de principales responsables de la gran renovación y despegue experimentados durante los últimos años por la Denominación de Origen Bierzo. Aunque ya estamos en unos tiempos muy diferentes, nunca conviene olvidar que la aparición, a principios de siglo, de su “popular” Cepas Viejas, vino con una extraordinaria relación calidad-precio, contribuyó a despertar una gran curiosidad en torno a un proyecto siempre muy vinculado con el territorio.

Texto: Luis Ramírez. Fotos: Dominio de Tares y Origen

Somonte habla con ORIGEN de la singularidad de esta bodega de San Román de Bembibre durante una ruta estival por el corazón de la comarca leonesa. Charlamos en pleno viñedo del Bierzo Alto, zona privilegiada donde las haya, y tras disfrutar, siempre al aire libre, de un almuerzo estival alrededor de la gastronomía berciana, con el botillo como gran protagonista, armonizado por los mejores vinos de la bodega.

“Dominio de Tares –nos dice- ha sido, desde el inicio del siglo XXI, una de las primeras espadas de la DO Bierzo. Con posterioridad, han entrado, por suerte, nuevos competidores y Bierzo es hoy una región enriquecida por pequeños productores y bodegas con diferentes sellos. Pero nuestra seña de identidad sigue siendo que nos encontramos en el Bierzo Alto, zona Bembibre, lo que representa una altitud y un clima mucho más frescos. Nuestros vinos resultan, por lo tanto, más refrescantes, más tensos en cuanto a acidez. Y otras premisas que nos diferencian son largas crianzas en barrica y en botella, que dan como resultado esos vinos pulidos, los Cepas Viejas, los Bembibres, los P3, que buscan la línea de los mejores vinos del mundo. Por tanto, el Bierzo Alto y las largas crianzas definirían a Dominio de Tares”.

Antes de tan atractiva ocasión gastronómica y siempre en compañía de este joven enólogo de origen asturiano (formado en Nueva Zelanda y en grandes bodegas españolas y futuro Master of  Wine) y de parte del equipo de la bodega, hubo ocasión, de empaparse del alma del Bierzo y la razón de ser de sus vinos durante un paseo por el casco antiguo de Ponferrada, descubriendo sus orígenes, muy vinculados al Camino de Santiago, y una cena al lado del espectacular Castillo de los Templarios, la joya turística de la capital berciana.

Trece kilómetros por el Camino de Santiago berciano

Pero, sobre todo, de entender la importancia que el vino tiene en la región durante un recorrido de unos 13 kilómetros por la Ruta Jacobea, entre las localidades de Camponaraya, al lado del Centro de Interpretación de la Vid y el Vino, y Villafranca del Bierzo, con “parada y fonda” en La Moncloa de San Lázaro de Cacabelos para recuperar fuerzas.

Esta parte del Camino de Santiago previa a la entrada en Galicia representa, en realidad, una maravillosa senda vitivínicola pues, además de atravesar la sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen, nunca abandona la proximidad de los viñedos de Mencía o de Godello y de las bodegas en las que el vino se elabora.

         Gran preámbulo, por tanto, para internarse después entre las diferentes referencias de Dominio de Tares, comenzando por el blanco Dominio de Tares Godello o el Tombú rosado, muy versátil y con cierta alma de tinto, elaborado, más al sur, con Pietro Picudo.

Fue el paso previo a una cata vertical de cuatro añadas (2008, 2010, 2012 y 2015) de Bembibre,  uno de los grandes vinos de la bodega berciana, el último de ellos ya elaborado específicamente por Rafa Somonte, para rematar la comida con “la joya de la corona”, el P3, el “pago 3” de la viña de San Carlos, el único vino de finca de la firma, un Mencía excepcional reivindicativo del terruño. De fuerte personalidad no muestra, no obstante, la diversidad de suelos que es seña de identidad del Bembibre, resultado de una selección procedente de siete parcelas diferentes.    

Vinos con un amplísimo recorrido

Todos los Bembibres exhibieron el amplísimo recorrido que tienen y les caracteriza. De hecho, el 2008, vino de corte diferente a los actuales, continúa en un excelente momento de consumo, y el de 2015 anuncia al menos una vida posible de ocho años. Somonte asegura que “mi principal aportación ha sido un uso controlado de las maderas, porque no soy nada amigo del exceso de estos tonos, y en el ámbito de las maceraciones hemos ido hacia la ligereza y el equilibrio. A mí me gusta llamarlo vino cachorro, porque tiene mucho desarrollo todavía, gracias tanto a la propia estructura del vino como a la extraordinaria capacidad de envejecimiento de la Mencía”.

Quizá la clave del éxito de una bodega que es seña de identidad del Bierzo desde hace prácticamente dos décadas y clave en su resurgimiento sea su capacidad para combinar la máxima tradición en el cultivo, fomentando la viticultura local, con la modernidad de una elaboración que, de la mano de Somonte, busca extraer toda la esencia de la Mencía y la Godello, variedades autóctonas llenas de personalidad. Por eso, hoy sus vinos llegan a 25 países de todo el mundo, con especial presencia en Estados Unidos, Australia, Suiza, México o Rusia.

Consolidada plenamente en el corazón del territorio de la Mencía y la Godello, Dominio de Tares se ha ido adaptando a los cambios en la viticultura y en la enología para conservar una posición de prestigio que el mercado le otorgó ya en el año 2000.

Dominio Dostares 

         Paralelamente al desarrollo de Dominio de Tares en El Bierzo, la bodega se ramifica, a partir de 2004, con el nacimiento de Dominio Dostares, destinada a recuperar la variedad Pietro Picudo en el entorno de Pajares de los Oteros, al sur de la provincia de León. Allí elabora los excelentes tintos Cumal y Estay, junto con el citado rosado Tombú.

Dominio Dostares es, seguramente, la bodega que más viñedo centenario ha recuperado y conservado de Pietro Picudo (cepa de racimos pequeños y compactos que casi se había extinguido a finales del siglo XX y que hoy resulta cada vez más emergente) a lo largo de estos años, pues en vinos como Cumal 2016 ha mostrado elevados estándares de delicadeza y finura.

Con sus doce meses en barrica de roble francés y sus otros doce meses en botella, es otro vino de larga guarda procedente de las 12 hectáreas de viñedo histórico, situadas a 850 metros de altitud y que requieren laboriosos métodos tradicionales de cultivo, debido al porte rastrero de sus cepas.

 

Viñedos y Bodegas Dominio de Tares S.A

Los Barredos, 4. San Román de Bembibre. León.

Tfno. 987 514 550. www.dominiodetares.com  

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