Un tercio de los individuos tienen ingestas de calcio inferiores a las recomendadas

La doctora Rosa M. Ortega, Catedrática de Universidad en el Departamento de Nutrición y Ciencia de los Alimentos, destaca en una ponencia -presentada en el XXI Seminario de Nutrición de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (Cuenca)- los beneficios que aportan los lácteos a la salud y advierte de las corrientes que cuestionan estos beneficios sin argumentación científica ni médica.

La doctora Rosa María Ortega, una de las mayores expertas en el país en el campo de la nutrición y la ciencia de los Alimentos (Facultad de Farmacia, Universidad Complutense de Madrid) ha advertido sobre las corrientes “anti-lácteos” que pueden constituir un problema para la salud de los consumidores, durante su ponencia “Los lácteos, ¿alimentos necesarios o prescindibles?” impartida online en el marco del XXI Seminario de Nutrición que acoge la UIMP en Cuenca.

Según ha apuntado la doctora, más de un 75% de los individuos tienen ingestas de calcio inferiores a las recomendadas, y dado que más del 50% del calcio de la dieta proviene de lácteos, “aumentar su consumo es recomendable, hasta llegar al adecuado”. Como resumen de diversas investigaciones científicas ha señalado que “La ingesta moderada de leche durante el embarazo se asocia positivamente con el peso al nacer del descendiente y con su longitud y contenido mineral óseo durante la infancia. En adultos se asocia con menor riesgo de síndrome metabólico, enfermedad coronaria e infarto de miocardio, cáncer colorrectal y de vesícula, y diabetes tipo 2. Y en personas mayores ayuda a disminuir el riesgo de fragilidad, sarcopenia y fracturas vertebrales”.

La doctora Ortega, quien es miembro además del comité científico que asesora a la interprofesional INLAC sobre nutrición y salud y el papel de los lácteos en este ámbito, ha destacado hoy, en su ponencia sobre la importancia nutricional de los lácteos y sus beneficios sanitarios, “que se deben a su composición y a la interacción entre los componentes que aportan, por lo que el conseguir un consumo adecuado se convierte en una prioridad”.

Desconocimiento del valor nutricional 

La Dra. Ortega ha indicado que la población desconoce cuál es el valor nutricional de los lácteos y su consumo aconsejado (2-4 raciones/día) y recibe mensajes frecuentes sobre la conveniencia de reducir o eliminar estos alimentos de la dieta. “Los últimos estudios avalan la necesidad de tener un consumo adecuado en todas las etapas de la vida por su relación con la prevención y control de enfermedades crónicas. El consumo de lácteos es menor de 2 raciones/día en el 37.1% de los niños y el 42.3% de adultos, por lo que conviene que esta situación sea mejorada”, ha referido.

 

Según ha indicado Ortega, los lácteos son alimentos de elevado valor nutricional y útiles en el contexto de una alimentación correcta. No son imprescindibles “en el sentido de que el ser humano puede vivir sin tomarlos, como les sucede a las personas con alergia a la proteína de la leche, que no pueden tomar lácteos y tienen que planificar su dieta excluyendo estos alimentos y sustituyéndolos por otros”. Sin embargo, “el consumo de leche y productos lácteos, en la cantidad aconsejada en las Guías de Alimentación nacionales e Internacionales es de gran ayuda en la mejora nutricional y sanitaria de individuos y colectivos”.

 

El planteamiento de esta ponencia surge de las ideas que circulan entre la población y entre profesionales sanitarios, animando a reducir el consumo de lácteos por diferentes razones (la inmensa mayoría injustificadas), lo que hace que el consumo de lácteos haya disminuido drásticamente en los últimos años, ha precisado.

 

Respecto a la importancia nutricional de los lácteos son la fuente dietética mayoritaria de calcio, magnesio y vitamina D, nutrientes implicados en el remodelado óseo, también aportan proteínas de alto valor biológico y cantidades importantes de vitaminas B2 y B12, así como ácidos grasos esenciales, y algunos antioxidantes, entre otros nutrientes. Y, “aunque su grasa es mayoritariamente saturada (65%), parece no afectar adversamente al riesgo cardiovascular y puede tener incluso un ligero efecto protector”, concluye esta experta de referencia.

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