Doroteo, un vino en homenaje al origen de Pago de los Capellanes

«Con la creación de la bodega Pago de los Capellanes en 1996, iniciamos un camino propio que puso en valor el legado de las generaciones de viticultores que durante siglos cuidaron el vínculo familiar con la tierra y el saber tradicional. En nuestro 25 Aniversario, este nuevo vino Doroteo quiere expresar la conexión con el origen», afirma Paco Rodero, fundador de la bodega Pago de los Capellanes, en la Ribera del Duero.

La bodega Pago de los Capellanes conmemora su 25 Aniversario con un homenaje a sus orígenes a través de la elaboración de un nuevo vino: Doroteo (60 euros). Un reconocimiento al abuelo de la familia, Doroteo, y al saber hacer de los viticultores de antaño que trabajaron de manera heroica en el campo para mantener el cultivo de la vid en momentos difíciles. Cuidando sin descanso ese vínculo y conexión con la tierra y transmitiendo la pasión por el viñedo que hoy se sigue defendiendo por la familia Rodero Villa.

“Para nosotros celebrar nuestro 25 Aniversario a través de un homenaje al origen era importante, Doroteo es más que un vino. Es una manera de poner en valor el origen y la singularidad de Ribera del Duero, de ahí que sea una edición especial muy limitada” afirma Estefanía Rodero Villa, directora general de la bodega Pago de los Capellanes.

Homenaje a los orígenes: Doroteo 2015 DO Ribera del Duero

Durante décadas, el abuelo de la familia Rodero-Villa, cultivó con tesón pequeños majuelos de viña en la pequeña localidad de Pedrosa de Duero. Precisamente este vino, que lleva su nombre, Doroteo, nace de las cepas viejas de tinto fino que él mismo cultivó durante toda su vida.

“La familia es donde comienza todo para nosotros. El abuelo Doroteo fue quién nos transmitió esa pasión por el campo y el vino. Nuestros orígenes están vinculados a un pequeño viñedo de tempranillo situado en el paraje de Los Capellanes en Ribera del Duero. En él, mi abuelo nos enseñó a cultivar la tierra, arando surco a surco con un macho, ya que la vid proporcionaba el sustento de la familia. Mi padre recuerda con cariño como sarmentaba tras mi abuelo mientras él podaba. Durante generaciones hemos trabajado como guardianes de nuestro entorno elaborando vinos que hablan de paisaje, historia y tradición”, afirma Estefanía Rodero Villa, directora general de la bodega.

Se han elaborado 5.450 botellas de Doroteo, una edición especial numerada, procedente de viñas viejas de Tempranillo con rendimientos muy bajos, situadas en una de las zonas más singulares de Ribera del Duero con suelos franco-arcillosos, cubiertos de gravas, muy pobres y con baja productividad. Concretamente de las pequeñas parcelas donde comenzó la historia vitivinícola de la familia, una historia que inició su propio camino hace 25 años con la elaboración del primer vino de la bodega.

“Comenzamos a elaborar el fruto de nuestras viñas paso a paso, nuestro objetivo era el de obtener el mejor vino que nuestro privilegiado suelo nos pudiera dar. Han sido 25 años de esfuerzo, ilusión, creación, y también de aprendizaje al superar los obstáculos que se van interponiendo en el camino, sin los cuales no conseguiríamos avanzar”, asegura Paco Rodero, fundador de la bodega.

Doroteo se elabora de manera artesanal desde el campo. Tras la vendimia a mano, en la fermentación se utilizan levaduras autóctonas con el objetivo de conservar la tipicidad de su origen. Tiene una crianza de 36 meses en barricas de roble francés y al menos otros 24 meses más en botella.

El largo periodo de crianza se traduce en un vino elegante y potente a la vez, un exponente de clasicismo. Es maduro y fresco, paradoja que sólo resuelven los viñedos más antiguos y bien cuidados, y de larga guarda.

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