Valtravieso presenta su nueva imagen de marca

Valtravieso, situada en Piñel de Arriba (Valladolid) es una de las primeras bodegas con viñedo propio en Ribera del Duero, ubicada en uno de los páramos calizos más altos de la región a 915 metros de altitud. La ubicación y sobriedad de este páramo, en conjunto con su terroir y la cuidada gestión del viñedo, es lo que caracteriza el estilo de Valtravieso que elabora vinos que reflejan su origen, elegantes, profundos y largos, con tensión, toques minerales y frescos. Valtravieso Crianza, con su imagen renovada, se presenta como estandarte y ejemplo del estilo de la bodega.

Valtravieso nace en 1983, cuando se plantaron las primeras cepas en la finca “La Revilla”, un terreno ubicado en uno de los páramos calizos más altos de Ribera del Duero, concretamente a 915 metros de altitud. En 1994 Valtravieso saca sus primeros vinos al mercado y en 2002 se planifica la construcción de unas nuevas instalaciones, que cuentan con un total de 5.000 m2, marcando una línea más moderna que apuesta por la calidad y la excelencia.
La bodega lanza en 2021 una nueva imagen de marca más actual y acorde a su filosofía, personalidad y esencia. Un cambio que aporta identidad a estos vinos elaborados a partir de unas viñas situadas en un lugar privilegiado como es el páramo. La finca se encuentra dividida en parcelas, dentro de cada parcela se separan las zonas calizas que aportan vinos más minerales, finos y elegantes, de otras zonas con vetas más arcillosas que aportan a los vinos mayor cuerpo y fruta.

Vino de Páramo

En esta nueva etapa, ‘Valtravieso Vino de Páramo’ actúa como sello de calidad haciendo referencia a la identidad y beneficios que el páramo aporta a sus vinos: La ubicación (a más de 915 metros de altitud); el terreno (la materia arcillo-calcárea de sus suelos); las condiciones climáticas (fuerte amplitud térmica entre el día y la noche, con vientos constantes y poca lluvia) que consiguen una correcta maduración y calidad de la uva; así como la composición del suelo (con roca principalmente calcárea) que marca verticalidad en sus vinos. Una combinación que hace que en Valtravieso se elaboren vinos profundos, largos, con toques elegantes y frescos. Un estilo e identidad únicos en Ribera del Duero y que ahora se percibe más a través de su nueva imagen.
Una imagen de marca renovada y que se establece como el nombre de su principal vino de gama ‘Valtravieso’ (crianza), actuando a su vez de sello de calidad el resto de los vinos de su portafolio de Ribera del Duero; tanto para sus vinos de parcela como son ‘Finca La Atalaya’ (Reserva), ‘VT Tinto Fino’, ‘VT Vendimia Seleccionada’ y ‘Gran Valtravieso’, así como su vino más desenfadado ‘Finca Santa María’ (Roble) como vino de ensamblaje.

Setenta hectáreas en propiedad
Valtravieso gestiona 170 Has de viñedo, de las cuales 100 Has se encuentran ubicadas en un páramo y de ellas 70 Has rodean la bodega y son en propiedad. El resto de Has pertenecen a viticultores fidelizados cuyo seguimiento y gestión se realiza como si fuese viñedo propio. Además, se trabaja de forma ecológica, sin herbicidas ni insecticidas. En la plantación actual un 81% es de la variedad Tinto Fino, un 11% de Cabernet Sauvignon, 6% de Merlot y 2% de Malbec.
Estos vinos y el resto de la gama de Valtravieso pueden adquirirse a través de su web (https://valtravieso.com) y ofrecen la posibilidad de hacerse socio de su club de vinos Catalia para conocer las últimas novedades y disfrutar de grandes ventajas.

Valtravieso, vinos con alma
Ricardo Velasco es enólogo y director técnico de Valtravieso desde 2014. Un apasionado del sector vitivinícola, con gran vocación, que se dio cuenta siendo muy joven que quería formar parte de este sector. Le gusta mucho cómo los ingleses se refieren a su profesión, ‘WineMaker’, porque le parece que define muy bien lo que hace: encargado de hacer el vino que refleje el terroir de la zona. “Como enólogo de Bodegas Valtravieso mi objetivo es reflejar en nuestros vinos el terroir único del que proceden. En Valtravieso, por la altitud a la que se encuentran nuestros viñedos (915m de altitud), elaboramos vinos profundos y largos, no buscamos una estructura muy marcada y pesada sino frescura, fineza y elegancia, que la sensación de longitud la aporten sobre todo los aromas y el retrogusto en boca de tanino aromático”.

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