Falleció Julián Gil, «alma mater» de Santa Teresa Gourmet

«Después de un tiempo luchando con coraje y valentía, como siempre vivió», Santa Teresa Gourmet anunció hace unos días el fallecimiento del repostero Julián Gil Navarro, presidente de Santa Teresa, heredera de la histórica confitería artesana La Flor de Castilla. El empresario que rescató y actualizo las Yemas de Ávila murió a los 78 años, tres décadas después de hacerse con este negocio nacido en pleno centro de la ciudad de Santa Teresa, en 1860, bajo el nombre de La Dulce Avilesa.

Gil Navarro apostó durante los ochenta por La Flor de Castilla, origen del dulce más conocido de Ávila, las Yemas de Santa Teresa, cuando el negocio atravesaba momentos muy complicados y lo convirtió en la empresa gastronómica y floreciente que es en la actualidad. Hace años, este abogado de profesión se prendó de este dulce cuando era un niño y lo probó antes de cortejar a su primera mujer con las famosas yemas y una botella de champán.
En la memoria gastronómica de los abulenses

Estos dos instantes forjaron su relación sentimental con esta empresa que decidió adquirir a finales de los ochenta, cuando se encontraba «al borde de una inminente quiebra económica» y la tercera generación de propietarios decidió vendérsela. Así rescató Gil Navarro este negocio ligado al mundo de la agroalimentación, pero también a la memoria gastronómica de miles de abulenses y visitantes que no abandonaban Ávila sin adquirir este delicioso postre.

Su «espíritu emprendedor» y el «romanticismo» de este producto le llevaron a «comprometerse fuertemente en el rescate económico y, finalmente, a cerrar su despacho de abogados para dedicarse plenamente al proyecto empresarial de Santa Teresa», apunta la empresa.

Una de las marcas con mayor prestigio y notoriedad

Desde entonces, pasó de ser una pequeña pastelería a convertirse en «una de las marcas agroalimentarias de carácter centenario con mayor prestigio y notoriedad nacional», ya que al producto más conocido añadió otros entre los que destacan el membrillo o el huevo hilado.

Julián Gil Navarro ha sido un empresario «carismático, visionario de los ejes de salud y sabor como tendencias de alimentación y, para todo su equipo, una inspiración constante por su pasión, fortaleza y generosidad».

Según la directora general de Santa Teresa desde 2013, Isabel López Resina, los integrantes de esta empresa siempre se han sentido como una familia vinculada a la «cercanía y empatía» que Julián Gil demostraba por cada persona.

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