CARTA DEL DIRECTOR: Una alimentación que no deje a nadie atrás

Estos tiempos tan complicados que vivimos nos han vuelto a recordar nuestras muchas debilidades como sociedad y lo lejos que estamos de esos modelos de equilibrio y sostenibilidad que a menudo con tanta fuerza pregonamos. Contamos con unos recursos naturales cada vez más limitados y  enormes injusticias y contradicciones en lo que atañe a las reglas de su distribución. Para gran parte de la Humanidad, los alimentos son escasos cuando no prohibitivos, mientras en demasiados escenarios se extiende el despilfarro de comida. ¿Dónde queda la solidaridad? No tenemos remedio.

Por Eugenio Occhialini

En esta coyuntura, los ministros de Agricultura del grupo de países  G20 (los más poderosos del planeta, entre ellos España) se reunieron hace pocas semanas en Florencia y aprobaron al menos la llamada “Carta de Sostenibilidad”, una declaración de intenciones con el horizonte de 2030, que reitera el compromiso para «lograr la seguridad alimentaria y la nutrición para todos y garantizar sistemas alimentarios sostenibles y resilientes, sin dejar a nadie atrás». No dejar a nadie atrás. Esa es la idea clave de la solidaridad, es decir, la necesidad de compartir bienes tan necesarios como escasos.

En el documento final, tras dos días de trabajo en la capital toscana, los participantes explican que seis años después de la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, una cuarta parte de la población mundial todavía experimenta inseguridad alimentaria y el mundo está todavía muy lejos de alcanzar el Objetivo de Hambre Cero. Yo diría más: nos hemos alejado más de ese horizonte como resultado tanto de nuestra propia incapacidad como de las crisis, guerras, epidemias y hambrunas con las que cada vez convivimos en más regiones del planeta.

Aseguran asimismo que continuarán trabajando para promover “sistemas alimentarios sostenibles y resilientes” que generen beneficios para las personas, el planeta y la prosperidad y afirman que tomarán  medidas urgentes para abordar las causas e impactos del cambio climático y conservar, proteger y restaurar la biodiversidad y los ecosistemas. Habrá que creerlo.

Hechos más que palabras

Queremos mucho más que palabras, hechos. Y en nuestro país necesitamos superar la contradicción existente entre la reivindicación de la importancia de la España Vaciada y el abandono imparable de sus infraestructuras y servicios, cuando se trata del pulmón (no solo sentimental sino, sobre todo, económico) en el que debería basarse nuestra supervivencia.

Somos escépticos sobre los resultados reales de esta declaración de intenciones, cuando nunca se ha primado lo suficiente la actividad agrícola, ganadera y pesquera pese a los ingentes esfuerzos desarrollados por estos profesionales para subirse a lomos de la innovación y, en general, de la actualización de sus métodos de trabajo.

Si todos coincidimos, como indica la Carta de Sostenibilidad, en la importancia de la prosperidad de las zonas rurales y el papel de los agricultores familiares y pequeños agricultores en la contribución al crecimiento sostenible, la necesidad de mejorar el empleo y las oportunidades comerciales, y las condiciones de vida y trabajo dignas para hacer que la agricultura sea más atractiva para las mujeres y los jóvenes, pongámonos manos a la obra.

El desperdicio de alimentos como desafío global

En la Cumbre de Florencia también se hizo hincapié en otro de los elementos prioritarios actualmente para ORIGEN, la batalla contra el desperdicio de alimentos, sobre la que incidiremos en nuestros próximos números y eventos, un desafío global que, en efecto, requiere acciones urgentes y colectivas. En esta línea, los ministros del G20 han renovado su compromiso por “reducir a la mitad el desperdicio mundial de alimentos per cápita a nivel minorista y de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha para 2030″.

Son muchos los desafíos y esperemos que el documento emanado de la reunión florentina no se quede tan solo en “parale, parole, parole…” sino que avance hacia los hechos.  Calidad, solidaridad y sostenibilidad han sido y siguen siendo nuestras banderas de cara al mañana. En las páginas siguientes podrán volver a descubrir historias envueltas en esta filosofía que, al parecer, tantos compartimos en el mundo de las ideas y que nos resulta a la vez tan complicado hacer posible en la realidad cotidiana.

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