Toledo: Casa Elena crea su propio invernadero, con más de 40 variedades

Su propietario, César Martín (en la imagen), es el encargado de cuidar este nuevo espacio, compaginando su labor de sumiller en el restaurante, situado en la localidad toledana de Cabañas de la Sagra (Calle Nueva, 15), apenas a 40 minutos de Madrid, con el de hortelano. Fieles a su filosofía de responsabilidad, sostenibilidad y armonía con la naturaleza emplean varios fertilizantes naturales para abonar la tierra como el café, la cáscara de huevo o la ceniza, entre otros.

El equipo de Casa Elena sigue avanzando en la misma dirección, en trabajar para seguir ofreciendo su mejor propuesta ligada siempre a respetar la naturaleza y a construir un mundo más sostenible. Por eso, su propietario César Martín no ha cesado hasta construir su propio invernadero en el que tiene plantadas alrededor de 40 variedades distintas entre aromáticas, flores, brotes y verduras. Con ellas surte en un alto porcentaje, además de con su huerto exterior, las necesidades
culinarias del restaurante del que saca sus propios fertilizantes naturales.
De manera autodidacta, ha investigado, leído y consultado para descubrir qué podía reciclar de las cocinas de Casa Elena para ayudar a que la tierra fuera
más fértil y así sus plantas crecieran con más fuerza. Por el momento, el café que emplea en la sobremesa de sus clientes le sirve para acidificar (proporcionarle cierta acidez) y subirle el ph, repeler a los caracoles, las babosas y las hormigas y mejorar la estructura del suelo. Con las cáscaras de huevo, sin embargo, consigue reducir la acidez y aportarle calcio. Con la ceniza del yakitori que disponen en cocina consigue corregir la acidez del suelo y aportarle a la tierra potasio, fósforo, magnesio y calcio.
Producto ecológico y km 0
También fabrican su propio humus de lombriz que emplean para neutralizar el ph de la tierra y aportarle distintos nutrientes necesarios durante todo el
proceso de cultivo. Y elaboran purín de ortiga casero para fortalecer las plantas y hacerlas más resistentes ante los hongos y las plagas.
Todo un proceso completo 100% natural para proveer sus platos del máximo porcentaje de producto ecológico y km.0. En este invernadero se pueden
encontrar flores comestibles como el geranio, clavel, pensamiento, violetas, caléndula, crisantemo, verbena, begonia… Aromáticas como tomillo, romero,
anís, perifollo, borraja, eneldo, hinojo, lavanda, salvia, estevia, hierbabuena… Y verduras como remolacha, puerro, rábano de punta blanca, tomate rosa, roma
y delicia o fresas silvestres y fresones.
Casa Elena, restaurante oficial Slow Food
Este nuevo invernadero se une al huerto exterior y completa así una gran fuente de inspiración para el equipo de Casa Elena, restaurante que fue reconocido
oficialmente, ya en 2018, con el certificado Slow Food por parte de la Asociación Ecogastronómica Slow Food España. Con ello se reconoce la intención de este
restaurante de proteger las tradiciones regionales gastronómicas, sus productos, sus métodos de cultivo, la forma de trabajo de los productores locales y los sabores tradicionales.
Además, el restaurante se ha sometido a un estudio a través del cual se calculó su huella de carbono de 2019 comprometiéndose así a reducir con sus acciones la contaminación en el Planeta y a formar parte de la Comunidad #PorElClima. Se trata de una iniciativa pionera de personas, empresas, organizaciones y administraciones públicas que se unen con un objetivo común: luchar contra el cambio climático.
Una propuesta de temporada
Casa Elena cambia de carta cada estación en función de la temporalidad de los productos. Actualmente disponen de tres menús degustación:
– Menú de temporada (7 pases) a 45€/persona.
– Menú clásico (10 pases) a 60€/persona.
– Menú Casa Elena (13 pases) a 65€/persona.
Los tres disponen de maridaje de vinos de la provincia de Toledo a 20€, 30€ y 40€ por persona respectivamente.

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