FéminAs se consolida como «el gran foro para que la igualdad no sea una utopía»

«Nos hubiera gustado pasar más tiempo con nuestros hijos, pero no por no poder hacerlo somos malas madres”, defienden en la clausura de la segunda edición del Congreso Internacional de Gastronomía, Mujeres y Medio Rural cocineras como Elena Arzak o Fina Puigdevall. Las picanteras peruanas regalan su batán a las guisanderas asturianas, creando un lazo gastronómico y fraternal que une cocinas separadas por más de 9.000 kilómetros. La tercera edición de FéminAs tendrá lugar en las Cuencas Mineras asturianas en la primavera de 2023. En total, FéminAs 22 se ha desarrollado en una decena de localizaciones del suroccidente asturiano, celebrando más de una veintena de actividades y siete comidas.

Más de 30 mujeres llegadas de Europa, América y África, la mayoría auténticas guardianas de la tradición, todas cocineras y profesionales del sector gastronómico (empresarias, ganaderas, enólogas, bodegueras, periodistas…), hablaron durante tres días de producto, sororidad, empoderamiento y conciliación en la segunda edición de FéminAs, el Congreso Internacional de Gastronomía, Mujeres y Medio Rural que finalizó en Tineo, en el suroccidente asturiano, tierra que el congreso ha visitado con charlas, rutas y comidas.

Manu Buffara, Carme Ruscalleda, Elena Arzak, Fina Puigdevall, Carito Lourenço, Carolina Sánchez, Najat Kaanache o Fina Puigdevall compartieron cartel con guisanderas y productoras, también con cocineras nómadas como la africana Fatmata Binta, que popularizó el fonio, un superalimento sin gluten “que ha alimentado a miles de familias” o las cocineras peruanas de Arequipa, quienes se llevaron el premio “Guardianas de la Tradición” mostrando una cocina ancestral “que habla de tradición y respeto por nuestras madres y abuelas”.

La charla de las “malas madres”

La última jornada de congreso contó con la participación, entre otras, de Elena Arzak (Arzak***, San Sebastián), María Busta (Casa Eutimio, Lastres. Colunga, Asturias) y Fina Puigdevall (Les Cols**, Olot), quienes demostraron que se puede tener éxito en gastronomía y ser madre, gracias por ejemplo a las políticas de conciliación y al cambio de mentalidad del concepto “mala madre” “aunque a veces tengamos que ser nosotras mismas las que no nos debamos sentir mal por ver menos a nuestro hijos”, explicaba la guisandera asturiana. Les acompañaba en la charla, Martina Puigvert, hija de Puigdevall, que asentía: “Nunca la he considerado mala madre. La veo, al contrario, como una emprendedora”.

“Solo necesitamos mejores horarios y conciliación, remar juntos empresarios y trabajadores para que nadie tenga que dejar su sueño de ser madre”, concluía Arzak, aceptando, con sus compañeras, que ese cambio “puede implicar una subida de precios”. Las cuatro acababan con un deseo final: “Que FéminAs no tuviera lugar porque lo que reivindica fuera una realidad alcanzada”. Elena Arzak personalizaba: “Que salgan muchas “Martinas” en el futuro”.

Mujer empresaria y consciente

Empoderamiento en femenino, autoconfianza y reivindicación que tuvieron continuación en el coloquio de Chelo Gámez (La Dehesa de los Monteros, Málaga), Rosa Vañó (Castillo de Canena, Jaén), María Cardín (Grupo El Gaitero) y Meritxell Juvé (Juvé & Camps, Sant Sadurní d’Anoia), cuatro empresarias de producto Premium español, que debatían sobre la necesidad de diferenciarse y potenciar “el buen producto español”, aunque centraban la charla en la presencia de mujeres en puestos de mando de empresas del sector. Reconocía Meritxell Juvé que el suyo “es un sector marcadamente masculino aunque la presencia de la mujer siempre ha estado”. Coincidía Cardín, aunque se lamentaba de no haber estado más presentes “porque por el camino se han perdido muchos talentos”.

Por ello, Chelo Gámez apostaba por la sororidad: “Somos las mujeres que podemos las que hemos de ayudar a empoderarse a otras mujeres”. Por ello, por ejemplo, la andaluza dedica una parte de sus beneficios en microcréditos para mujeres de comunidades africanas. Lo resumía Rosa Vañó con un llamamiento: “debemos apoyarnos, entendernos y practicar con el ejemplo. Hacer que las mujeres se sientan seguras de su capacidad y de su futuro profesional”.

Tenemos que dejar de ir a los restaurantes”

La última jornada contó también con la participación de, en palabras de su marido, Joan Roca, “la mejor directora del mundo”, Anna Payet, quien explicó el proyecto que abandera en Girona, Casa Cacao; con la Pastelera Revelación de Madrid Fusión 2021, Fátima Gismero (Pioz, Guadalajara), que puso la nota dulce de la jornada con algunas de sus creaciones, todas relacionadas con la miel que ha trabajado en la Ocoo, “pues la gente no quiere que los postres sepan a miel”, y con Cristina Bowerman.

La chef de Glass Hostaria* (Roma, Italia) hizo reflexionar al auditorio: “Los restaurantes tienen que volver a ser lo que eran: algo para ocasiones especiales. Culturalmente, cuanto más vayamos a los restaurantes como sustituto de la cocina de casa, más se va a deteriorar nuestra cultura, tradición y comunidad, ya que comer juntos en casa sirve para mantener las relaciones”.

Hermanamiento entre guisanderas y picanteras 

Las picanteras cerraron su participación cocinando en la despedida algunos de sus platos más simbólicos además de su chicha, y simbolizando “el amor que sentimos por Asturias y sus guisanderas, nuestras hermanas”. Por ello les han regalado su batán -el instrumento indispensable de una picantería en el que las picanteras muelen sus productos-. “Nos lo pasamos de madre e hija y ahora queremos que se queda aquí, como símbolo de unión con las guisanderas”, comentaban unas siempre risueñas picanteras.

Eso fue la clausura del congreso, que ha contado con la presencia del alcalde de Tineo, José Ramón Feito Lorences, y la viceconsejera de Turismo del Principado de Asturias, Graciela Blanco, quien reivindicó -como las picanteras- el valor de las abuelas, que “han aportado y aportan mucho más de lo que reconocemos. FéminAs nació para reconocer el trabajo de nuestras abuelas pero, sobre todo, el vuestro y el de vuestras hijas. Son todas historias que se deben contar, y pocos lugares mejor que Asturias para hacerlo”, comentaba antes de que Benjamín Lana, director general de Vocento Gastronomía, confirmara que la siguiente edición del congreso seguirá en Asturias, en este caso, en las Cuencas Mineras.

Siete comidas y cenas únicas durante el Congreso

El congreso se cerró con una comida en el Palacio de Merás donde las picanteras demostraron sobre el plato todo lo verbalizado y presentado. El plato fuerte, la Ocopa arequipeña, a base de ajíes, ajo, cebolla y hierbas locales molidas en el batán tradicional que ya han hecho famoso. Asturias y Arequipa unidas por la comida. Durante el Congreso se celebraron siete comidas y cenas inéditas, a cuatro, seis y ocho manos, con la participación de guisanderas y chefs locales y varias de las cocineras internacionales. Cocina son sabor y manos, que conjuga y habla de localidad, independientemente de donde provenga.

 

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