Los aceites gourmet Virgen Extra Finca Malzapato, premiados en Escandinavia

El Aceite de Oliva Virgen Extra Arbequina Finca Malzapato ha obtenido una Medalla de Oro en el certamen SIOOC de Estocolmo, y el Aceite de Oliva Virgen Extra Royuela Finca Malzapato, una Medalla de Plata.

El Aceite de Oliva Virgen Extra Arbequina Finca Malzapato y el Aceite de Oliva Virgen Extra Royuela Finca Malzapato han sido galardonados con una Medalla de Oro y una de plata, respectivamente, en el Concurso Internacional Escandinavo de Aceite de Oliva (SIOOC, por sus siglas en inglés), celebrado en Estocolmo en mayo. Ambos aceites pertenecen a la DOP Aceite de La Rioja.

Competidores de larga tradición

Los Aceites Gourmet Virgen Extra Finca Malzapato han competido con elaboraciones procedentes de países mediterráneos con larga tradición aceitera como Italia, Grecia,  Túnez o Libia. También han participado Francia, Suiza, Reino Unido, Arabia Saudí y Brasil.  Han sido catados por un jurado experto internacional procedente de diez países de tres continentes, presidido por el griego Kostas Liris.

El Aceite de Oliva Virgen Extra Arbequina Finca Malzapato fue galardonado con una Medalla de Oro. No es el primer reconocimiento internacional de este aceite, que ya logró una medalla de oro en la New York International Olive Oil Competition. Se caracteriza por un aroma frutado de aceituna verde, con una intensa presencia de manzana y plátano, y recuerdos dulces. En boca es ligero, dulce y con predominio de notas verdes de hierba recién cortada.

La Medalla de Plata fue para el Aceite de Oliva Virgen Extra Royuela Finca Malzapato. La Royuela es una variedad autóctona de La Rioja, con gran poder antioxidante. Este aceite destaca por su aroma, que evoca a tomate, y un guiño cítrico sugerente que envuelve al resto. Es un aceite goloso, que primero aporta unas notas sutiles de amargor y luego una prolongada guía picante. Deja recuerdos herbales verdes y cítricos afinados.

De la cultura del queso a la del aceite

Finca Malzapato es fruto del sueño de la familia Martínez, maestros queseros desde 1961, que hace diez años decidió elaborar su propio aceite en este terreno. La familia ya conocía las virtudes del oro líquido. Sus quesos, únicos por sus cortezas naturales, se bañan periódicamente con aceite de oliva. De la cultura del queso, a la del aceite.

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