La enogastronomía en Castilla y León

El gran nivel profesional de nuestros cocineros, la excelencia y diversidad de nuestras despensas, la existencia de un abundante legado gastronómico, hacen que la gastronomía de Castilla y León destaque en el panorama español actual. Castilla y León es grande y diversa territorialmente y eso se plasma en la existencia de un catálogo de más de 250 productos agroalimentarios, de los que más de 60 están reconocidos con alguna figura de calidad (Denominaciones de Origen, Indicaciones Geográficas Protegidas, Marca de Garantía).

Las nueve provincias que conforman la Comunidad Autónoma de Castilla y León comparten gustos y sabores a la vez que están muy diversificadas gastronómicamente. Hay platos y recetas extendidas por toda la geografía regional, con sus matices, junto a otros exclusivos de cada provincia o comarca, incluyendo la gran diversidad y riqueza micológica.

Precisamente en micología somos líderes en producción, con especies de gran valor culinario y en la cocina de estas.  Con dos eventos de carácter bienal dedicado a ello: Congreso Internacional de Cocina Micológica Soria Gastronómica, y Cocinando con Trufa, en los que se dan cita las principales figuras de la cocina nacional e internacional, especializados en setas y trufa.

Toda esta singularidad y excelencia gastronómica comparten un espacio y un hacer culinario, donde conviven desde la más alta cocina creativa, moderna y vanguardista a la más tradicional.

Más de 6.000 restaurantes

Patatas a la importancia

Esta enorme despensa genera una riqueza culinaria y gastronómica que es puesta en escena a diario, a través de un gran entramado de profesionales de la hostelería y restauración, que forman parte de los equipos de 6.049 restaurantes, con capacidad para más 521.125 comensales.

Por otro lado hay que resaltar que muchos de estos restaurantes son poseedores de importantes méritos, reconocimientos y presencia en las más destacadas y relevantes guías gastronómicas de referencia, como la Guía Michelín, que nos reconoce a dieciséis restaurantes con una Estrella Michelín.

Como prueba viva de la fuerza y raigambre de la restauración de Castilla y León y, de la continuidad histórica de este oficio a lo largo del tiempo podemos hacer referencia a la existencia de un buen número de restaurantes, figones, ventas y mesones centenarios alguno de ellos verdaderos hitos de la imagen gastronómica internacional de España (como ejemplo y referencia internacional mencionamos a Mesón Cándido, en Segovia).

Guiso de cangrejos

También debemos resaltar como un elemento más de todo este engranaje, la existencia de todo un calendario plagado de celebraciones, eventos y jornadas gastronómicas, en total más de 400, algunos de gran fama y merecido reconocimiento. Por citar algún caso, mencionamos El Buscasetas, dedicado a la micología, las Jornadas del Lechazo Asado, las dedicadas al rito de la matanza,  o los concursos y días de tapas.  En este sentido conviene resaltar también el gran nivel de la cocina en miniatura o culinaria de las tapas en Castilla y León, que cuenta con un concurso nacional y otro internacional de carácter anual que se desarrolla en Valladolid. Todos estos eventos son verdaderos focos de atracción para quienes nos visitan, y en conjunto todos ellos amparan y promueven precisamente la diversidad  y el gran nivel de la culinaria regional.

Los vinos y el enoturismo

Los vinos son otro de nuestro más alto referente, con 17 denominaciones de origen y una Indicación Geográfica IGP Vino de la Tierra de Castilla y León, para todo del territorio de la Comunidad Autónoma. Esta profusión vitivinícola convierte a Castilla y León en un importante productor de vinos de calidad, que está avalada por el reconocimiento de algunas de sus zonas y de sus elaboraciones como entre las mejores de España y del mundo, convirtiendo estos territorios en uno de los escenarios más diversificados e interesantes para la práctica del enoturismo.

La enogastronomía como recurso turístico tiene una gran importancia para nuestra región tanto a nivel nacional como internacional, por lo que un alto porcentaje de los turistas, tanto nacionales como internacionales nos eligen para disfrutar de las actividades enogastronómicas con un alto grado de satisfacción.

El recurso del vino y la gastronomía en general tienen una importancia destacada en la estrategia turística de Castilla y es un elemento clave para identificar la marca Castilla y León.

Las Rutas del Vino

Castilla y León como ya se ha mencionado ocupa un papel muy destacado en el mundial del vino, con el mayor número de DOP (denominaciones de origen) y zonas vitivinícolas de toda España, repartidas por casi toda la geografía regional. Diecisiete denominaciones de origen en total: Arlanza,  Ribera del Duero, Arribes, Cigales, Rueda, Tierra del Vino de Zamora, León, Toro, Bierzo, Valles de Benavente, Valtiendas, Sierra de Salamanca, Cebreros y una pequeña parte de Rioja en el municipio de Miranda de Ebro, concretamente en el enclave de El Ternero, además de la reciente incorporación como DOP y vino de Pago, Abadía Retuerta, Heredad de Urueña y Dehesa Peñalba. De estas nueve han desarrollado y puesto en marcha la parte enoturística bajo estrictos estándares de calidad, a través de la certificación como rutas del vino, que se extienden por todas las provincias de la Comunidad Autónoma, interrelacionando a los sectores con implicaciones en el turismo y creando una completa oferta de ocio y tiempo libre, dedicados al descubrimiento y disfrute cultural y enológico, que incluyen la viña, el vino, actividades complementarias y su territorio, pero donde la sostenibilidad es un factor fundamental.

Cecina de chivo

Como ya hemos mencionado en la actualidad Castilla y León tiene 9 rutas del vino certificadas por ACEVIN (Asociación Española de Ciudades del Vino), Ribera del Duero y Bierzo fueron las pioneras seguidas de Arlanza, Rueda, Cigales, Arribes, Toro y Sierra de Francia, Ruta del Vino de Zamora que ofertan productos combinados de calidad contrastada, que promueven el conocimiento vivencial de sus territorios.

Sin embargo y por encima de todos los recursos gastronómicos, culturales o patrimoniales la principal riqueza de Castilla y León está en sus gentes que hacen que día a día los turistas se sientan acogidos y disfruten de miles de experiencias en Castilla y León, así pues, la principal fuerza en Castilla y León está en las personas, en sus habitantes que son anfitriones y facilitadores para los visitantes/turistas, en un sector, el enogastronómico que basa su competitividad en la cultura del detalle y en la calidad de sus productos y de los servicios que ofrece.

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