Señorío de Montanera: Tradición e innovación en torno al Ibérico

Cuando pensamos en Ibérico nos imaginamos esas finas lascas cortadas a cuchillo en las que la grasa infiltrada, como si de una delicada pieza de mármol se tratara, serpentea con fuerza y finura sobre el rojo haciéndonos salivar de puro placer.

         En Señorío de Montanera, marca líder en Ibérico puro de la D.O.P. Dehesa de Extremadura, son expertos en elaborar los mejores jamones y paletas 100% ibéricos de bellota, esos de aroma cálido y profundo, con matices a frutos secos, y sabor intenso y redondo que inunda el paladar.

          Con un legado ganadero desde hace generaciones, protegen más de 60.000 hectáreas de dehesa en Extremadura–la zona de la Península Ibérica con mayor extensión de encinar–. En este ecosistema privilegiado se crían en libertad sus cerdos 100% ibéricos, donde disfrutan de más de 3 hectáreas de terreno por cada animal y se alimentan exclusivamente de bellotas y pastos naturales durante la época de montanera. La esencia de la Dehesa de Extremadura unido a la maestría de unas manos expertas dedicadas en cuerpo y alma al cuidado de un producto artesano, ensalzan el valor gastronómico de los mejores productos ibéricos de bellota.

Lomo doblado y morcón ibérico  

            Pero a esta firma decana le mueve mucho más que la innegable calidad de sus jamones y paletas la defensa del ecosistema al que debe su razón de ser y la apuesta por innovar y sorprender al consumidor han llevado a Señorío de Montanera a elaborar algunos de los productos más novedosos del mercado del ibérico en la actualidad. Uno de ellos es su lomo doblado, un embutido tradicional del sur de Extremadura prácticamente desaparecido por su falta de transmisión generacional.

           Se trata de un producto exclusivo de esta marca, que resulta de un laborioso proceso artesanal recuperado por Señorío de Montanera con una importante labor de investigación y desarrollo y cuyo resultado se percibe a través de unas cualidades sensoriales capaces de conquistar cualquier paladar. Se elabora partiendo de la pieza entera de lomo que, al embucharla, se dobla por la mitad, con lo que adquiere su característica forma. Su tiempo de curación es superior al de otros lomos y, durante más de seis meses, las manos expertas de un maestro chacinero supervisan frecuentemente el estado de las piezas y aprietan las cuerdas que las rodean de manera manual.

             El resultado es un producto de excepcional jugosidad, cuya textura se funde con el paladar inundando la boca de los sabores más puros de la dehesa. Al no llevar pimentón, su ligero condimento acentúa su potente sabor a bellota similar al regusto que deja en boca el mejor jamón ibérico de bellota.

              En esa misma línea, destaca también el morcón ibérico de Señorío de Montanera, galardonado con dos estrellas en el concurso Great Taste Awards, el mayor y más prestigioso sistema de acreditación de alimentos. Se prepara con presa y otros magros de primera troceados a mano y aliñados con pimentón de la Vera, al estilo de las antiguas matanzas de los pueblos del sur de Extremadura, y es un auténtico manjar para paladares curtidos y exigentes.

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