El pasado mes de noviembre la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición presentaba en la Universidad de Barcelona los últimos estudios internacionales sobre los efectos del consumo moderado de vino sobre la salud. Hablamos con el Dr. Masip, cardiólogo y presidente del Comité Científico de FIVIN.
Doctor Masip, ¿qué nos dice la evidencia científica más actual sobre cómo un consumo moderado de vino puede formar parte de un estilo de vida saludable?
Hoy en día ya tenemos evidencia significativa sobre los efectos del vino en la salud, evidencia que proviene, entre otros, de tres estudios científicos muy importantes. Uno de ellos lo constituyen los estudios de la dieta mediterránea [PREDIMED y PREDIMED Plus y subestudios posteriores] de la que el vino es un componente. Son estudios aleatorios prospectivos, no de cohortes, lo que les confiere un alto grado de evidencia en sus hallazgos y demuestran una reducción de la mortalidad cardiovascular o de diabetes en los bebedores moderados de vino dentro de la dieta mediterránea.
Otro estudio es el registro MESA (6.389 individuos) de EEUU que encontró una reducción del riesgo mortalidad cardiovascular con 1-2 bebidas de vino.
Otra fuente científica proviene del UK Biobank, la mayor base de datos poblacional existente en la actualidad, con más de 500.000 individuos británicos con cerca de 20 años de seguimiento y muestras biológicas. El registro ha encontrado que los bebedores predominantemente de vino y fundamentalmente con las comidas, muestran una reducción de la mortalidad por cualquier causa y cardiovascular, incluso con ingestas más elevadas, cosa que no sucede con las otras bebidas alcohólicas, que se atribuye a los componentes no alcohólicos del vino, con poderes antioxidantes.
En cualquier caso, independientemente del carácter diferencial del vino respecto a otras bebidas alcohólicas, la mayoría de los estudios que han encontrado beneficio, éste se ha asociado a consumos ligeros y estilos de vida saludables, integrando la dieta, el ejercicio, la ausencia de tabaco, un control del estrés y un alto grado de socialización.
Cuando hablamos de “consumo moderado”, ¿qué cantidad de vino estamos realmente recomendando?
La cantidad es variable dependiendo del estudio y del país. Los consumos se miden en bebidas estándar según los gramos de alcohol puro. En general se considera un consumo moderado 2 copas de vino al día. Cuando se trata de mujeres, los niveles son inferiores, pasaría a 1 copa de vino al día pues metabolizan menos el alcohol.
Mirando hacia el futuro, ¿qué nuevas investigaciones cree que nos ayudarán a entender mejor la relación entre vino y salud?
A pesar de los estudios comentados, aún existe controversia en los efectos del consumo moderado de alcohol o de vino en la salud. Por un lado, la evidencia actual se ha basado fundamentalmente en estudios de cohortes, es decir, analizar una población y ver si sus hábitos tienen impacto, con lo cual pueden tener importantes sesgos. Por otro lado, hay investigadores que han cuestionado los estudios que demostraban la curva en J porque había ex bebedores en el grupo control, que dejaron de beber por enfermedades y condicionaron una mayor mortalidad en el grupo control. Por todo ello y por la asociación encontrada entre el alcohol y cáncer, que es menor cuando se trata de vino, sigue habiendo polémica en cuanto al beneficio del consumo moderado y es muy importante el estudio UNATI que se está desarrollando actualmente en España, con fondos europeos en la Universidad de Navarra, con cerca de 10.000 individuos que se han comprometido a seguir una pauta de consumo de vino o abstemia durante unos años, y es el primer estudio aleatorio de este tipo. Sus resultados aportarán luz definitiva a la controversia.





