La Garnacha nunca necesitó pedir permiso para sentarse a la mesa. En Campo de Borja lleva más de un siglo soportando cierzo, piedra y veranos de los que curten el carácter. Cepas viejas, blancas y tintas, que hablan el mismo idioma: paciencia, oficio y memoria. Hay algo casi cinematográfico en estas viñas retorcidas, como actores veteranos que llenan la escena con una sola mirada. El tiempo aquí pesa, pero pesa bien. Y la sota de copas ya ha empezado a repartir Garnachas con acento de piedra y viento. En la imagen, Eva 2023, de las Bodegas Palmeri Sicilia.
Por Javier Fernández Piera
Garnacha Blanca 2024
Coto de Hayas
D.O. Campo de Borja
100% Garnacha Blanca

Esta Garnacha blanca entró en la partida sutilmente y terminó quedándose el centro del tapete. Javier Vela firma aquí un vino que entiende muy bien de dónde viene: de las cepas históricas de la depresión del Ebro, de esos suelos calizos y pedregosos llenos de canto rodado donde el cierzo pule el carácter. La viña, plantada a unos 350 metros, convive con un clima de contrastes que regala tensión y frescura. La vendimia nocturna, el uso de nieve carbónica, el prensado suave y la fermentación en acero inoxidable buscan preservar precisamente eso: fruta limpia, identidad y tensión. Después llega la barrica francesa, apenas tostada, durante unos meses. Y ahí aparece la elegancia. En la copa asoman aromas de manzana verde, los cítricos, las hierbas aromáticas y ese fondo mineral. En la boca hay volumen, grasa y textura cremosa, equilibradas por una frescura muy bien medida. Las especias aparecen al final, despacio, como un solo de guitarra de Mark Knopfler. Un vino blanco, brillante e impactante.
Clos de la Ros 2023
Vinos del Viento
D.O. Campo de Borja
100% Garnacha

El viento del Moncayo afina cada racimo de la zona. Y eso lo sabe Michael Cooper, el “califormaño”, enólogo de California instalado en Aragón desde hace más de veinte años y uno de esos tipos que entienden la Garnacha con pasión y oficio. Trabaja viñas viejas en secano, a buena altitud, con cultivo ecológico y vendimia manual. La fermentación se realiza buscando la mínima intervención y una expresión limpia del viñedo, mientras la crianza aporta textura y profundidad sin robar protagonismo a la fruta. La elaboración artesanal busca que cada parcela conserve intacto el carácter del paisaje. En la copa aparece una Garnacha fresca, con aromas de fruta roja limpia, monte bajo y especias suaves acompañadas por un aire silvestre muy de cierzo. El vino avanza en la boca con equilibrio, energía y una frescura que alarga la partida. Este vino reúne sol aragonés, tensión mineral y un pulso elegante que sostiene cada trago. Pide una vieja canción de los Rolling Stones y tiempo para disfrutar la copa sin prisa. Clos de la Ros 2023 sabe a paisaje abierto, a polvo de camino y a sobremesa interminable.
Eva 2023
Bodegas Palmeri Sicilia.
D.O. Campo de Borja
100% Garnacha Blanca

En Tabuenca, donde el cierzo afila el carácter y las temperaturas juegan entre los extremos, Jesús David Cuartero trabaja una Garnacha Blanca ecológica nacida a 750 metros de altitud, entre suelos minerales ricos en hierro y viejas garnachas históricas acostumbradas al secano y al viento. La vendimia llega tarde, entre finales de octubre y comienzos de noviembre, cuando la uva alcanza una madurez pausada y un azúcar generoso que marca el pulso del vino. La elaboración sigue el camino de los vinos brisados, fermentando con pieles y pulpas como un tinto antiguo vestido de blanco. Después descansa en barricas de roble francés y americano antes de afinarse en botella. En la nariz aparecen aromas de fruta madura, especias dulces, tostados finos y un recuerdo de hierbas secas que huele a monte abierto tras el verano. En la boca surgen sabores cremosos, envolventes y largos, con una textura amplia y un final voluptuoso que deja eco mineral y fruta confitada. Hay algo del rock and roll elegante de Bowie en esta forma de entender la Garnacha Blanca: intensidad, riesgo y armonía. Un vino que habla de paciencia, de territorio y de manos que entienden el tiempo.
Origen Campo de Borja: aquí las Garnachas históricas enseñan que hay que resistir antes de lucirse. El cierzo aprieta, la sequía manda y las parcelas pequeñas obligan a tomar decisiones precisas. Entre suelos minerales, viñas viejas y alturas que enfrían las noches, el paisaje marca el ritmo y la paciencia acaba formando parte del vino. Y así, con la conversación ya encendida, brindamos por quienes trabajan donde apenas existen atajos, por los que afinan sin hacer ruido y por quienes todavía creen que el carácter nace mucho antes de llegar a la copa. Como siempre: moderación y buena compañía. En la mesa, mejor; y si hay charla, que sea larga. Solo una advertencia: las producciones aquí son pequeñas… y algunos vinos desaparecen antes de terminar la partida.





