Valle del Alhama–Linares: Entre cañones y vegas

Vista del Valle del Alhama con vegetación y un arroyo
Un hermoso paisaje del Valle del Alhama, ideal para disfrutar de la naturaleza.

El río Alhama, cuya etimología árabe ‘al hamma’ hace referencia a baños termales, nace en la sierra del Almuerzo, en la provincia de Soria, en el término municipal de Suellacabras. Tras recibir las aguas de la sierra de Alcarama, entra en las bellas y fértiles vegas de Aguilar del Río Alhama, Inestrillas y Cervera del Río Alhama. En la imagen, Aguilar del Río Alhama.

Texto: Patricia Magaña. Fotos: Iniciativas citadas y PM

Mientras el Alhama trascurre tranquilo hacia Navarra, el río Linares ve la luz también en tierras sorianas, en el puerto de Oncala. Serpentea por Soria hasta entrar en La Rioja por Valdeperillo, para luego bañar pueblos como Cornago, Igea o Rincón de Olivedo hasta desembocar, finalmente, en el Alhama.

Vista del valle del Alhama con vegetación exuberante y un río

Entre los cauces de ambos ríos, se extiende una tierra riojana fértil, de vegas, pero también de cañones que en nada tienen que envidiar a los ‘westerns’ norteamericanos. Un territorio lleno de vestigios de una historia tan rica que se remonta a los dinosaurios del Paleozoico. Unos cielos por los que planean buitres leonados y alimoches de día y en los que de noche se encienden millones de estrellas.

Vista del Pozo Largo en Cervera del Río Alhama con vegetación y agua

Y allí, entre tanta belleza natural encontramos personas que reciben con los brazos abiertos al visitante con esa calidez tan única de los riojanos. Personas que habitan el valle entre el Alhama y el Linares y extraen de la tierra sus mejores productos.

Aguilar del Río Alhama

El primer pueblo al que apellida el Río Alhama es Aguilar. Sus poco más de 400 habitantes, que se triplican en los meses de verano, cohabitan con buitres, águilas reales y perdiceras y algunos halcones. No tan visibles ni tan voluminosos, otros seres vivos pueblan los alrededores de los montes de la localidad, se trata de los ejemplares pertenecientes al ‘reino fungi’.

Vista de la Plaza de Aguilar del Río Alhama con edificios y un cielo despejado

El ecosistema de Aguilar es privilegiado para las setas. Las encinas, el matorral mediterráneo y las zonas calizas hacen que la diversidad micológica sea muy notable y apreciada por recolectores llegados de todas partes de España.

El Boletus aereus u hongo negro, la Amanita caesarea, los Cantharellus cibarius o rebozuelos, las setas de cardo o Pleurotus eryngii o el perrechico o seta de primavera son algunas de las especies que podemos encontrar por la zona.

Tomates que saben a tomate

También en Aguilar, al amparo del río, se encuentra la finca de Tomates Amante. La idea, puesta en marcha hace tres años por dos jóvenes amigos para “poner en valor y generar algo de riqueza en el pueblo”, ha dado lugar a un negocio de venta online. “Se nos ocurrió comercializar los tomates que tanto nos gustaban a nosotros y a nuestros amigos”, explica Pablo Llorente.

Hombre sentado en la entrada de una finca con tomates frescos.

Actualmente, venden a través de Internet y envían a particulares de cualquier punto de España en paquetes de tres, cinco o diez kilos. También tienen abierta una línea de negocio en la que envían el fruto a restaurantes gastronómicos, especialmente de Madrid, Barcelona y el norte de España.

Tomates frescos de la finca Amante Alhama en Aguilar del Río Alhama

“Nuestros tomates tienen bastante dulzor, son muy carnosos, de un tamaño medio para evitar la merca y con verdadero sabor a tomate. En esta zona hay unas condiciones climáticas extraordinarias para el cultivo de este fruto”, asegura.

Entre ovejas

Siguiendo el curso del río nos topamos con un rebaño de ovejas de la raza Rasa Aragonesa en las inmediaciones de Cervera del Río Alhama. Son los animales de Luis Miguel Vidorreta, pastor de 50 años que lleva ya más de la mitad de su vida recorriendo los montes a cargo del granado. “De niño no me gustaba estudiar y me encantaban los animales, así que decidí seguir los pasos de mi abuelo materno y de mi padre, que eran ganaderos”.

Luis Miguel Pastor guiando su rebaño de ovejas en el campo

A esto se le sumó una grave enfermedad de su progenitor, que le abocó a hacerse cargo de la ganadería cuando apenas contaba 19 años. “Entonces teníamos 360 ovejas -recuerda-, ahora más de 700”.

Ellas son su vida. Cuando amanece, Luis Miguel se acerca a la nave para ocuparse de los animales que han parido, especialmente de las ovejas que paren más de un cordero, “ya que a veces la oveja no reconoce a la segunda cría” y cuando ya ha hecho todas estas tareas saca el ganado al monte hasta el anochecer, acompañado de sus perros. “Este es un trabajo de sol a sol y cuanto más se alarga el día más estamos”.

Rebaño de ovejas en las montañas de Aguilar del Río Alhama

Aunque en alguna ocasión han vendido directamente a algún restaurante de Haro, no se ocupan de la comercialización directa, “vendemos a un intermediario que se ocupa de comprar los corderos, llevarlos al matadero y comercializarlo”.

Miel que sabe a pueblo

Dejamos a Luis Miguel y a su ganado para proseguir el cauce del río y encontramos otro tipo de ganadería, pero esta vez de unos animales muy especiales, las abejas. Fernando Bermejo y su hermano Óscar comenzaron en el mundo de la apicultura en 2008. “Nos dio la idea un señor que venía por la zona con sus colmenas y mi padre le dejaba algún terreno con almendros para polinizar, empezamos con unas pocas colmenas y ahora tenemos unas 2.200”.

Colmenas de abejas en un apiario con miel en producción

Actualmente, se dedican a tiempo completo a la explotación, cuidando de las colmenas, en invierno que estén bien abrigadas, que no les falte alimento, que no tengan ninguna enfermedad… Una vez todo esto controlado, hay mucho trabajo de almacén, preparar cajas. En primavera mucho campo dependiendo del clima. Es la época más bonita, la reproducción, el mayor crecimiento, etc.

Colmenas de abejas en un campo de Aguilar del Río Alhama

Dependiendo de cada año y de las circunstancias, las colmenas permanecen más o menos tiempo en el Valle del Alhama, para luego disfrutar del Valle del Ebro y, a partir de mayo, explorar tierras sorianas. “Nuestra miel es especial, y así nos lo hacen saber no sólo compradores al detalle, sino también mayoristas para los que nosotros somos un granito de arena, pero valoran cada kilo de nuestra miel, que es muy demandada, pues sabe a pueblo, a naturaleza”.

Tres tarros de miel de los Hermanos Bermejo en diferentes variedades.

Tras las huellas de los dinosaurios

A muy pocos kilómetros de allí, bañada por el Río Linares que delimita los confines del valle, encontramos la localidad de Igea, en la que se encuentra el Centro de Interpretación Paleontológica de La Rioja.

Fundado en 2005 con el apoyo del Gobierno de La Rioja, nació con la voluntad de convertirse en un referente para la investigación y la divulgación del enorme patrimonio paleontológico de Igea en particular y de la comunidad autónoma en general.

Y no es de extrañar que se encuentre en esta localidad, ya que allí mismo el visitante puede disfrutar del mayor yacimiento de icnitas (huellas) descubierto hasta ahora en La Rioja, el de La Era del Peladillo, en el que se pueden observar cientos de huellas de dinosaurios o acercarse a visitar el impresionante tronco fósil de conífera de 11 metros de largo que se ha encontrado a tan solo cuatro kilómetros del pueblo.

Dulzor certificado

En el mismo Igea, los hermanos Aitor e Iñaki Garteizaurrecoa siguen los pasos de su abuelo y su padre, apicultores y elaboradores de miel.  “Aunque creemos que la apicultura está bastante amenazada, nos hemos hecho un hueco en el mercado y sacamos unos 30.000 kilos de miel que comercializamos nosotros mismos bajo la marca Miel del Pueblo, que se encuentra muy bien posicionada”, explica Aitor.

Dos apicultores sosteniendo un marco de colmena con miel

Actualmente, en la empresa producen tres tipos de miel: una negra de alta montaña que elaboran haciendo la trashumancia de las abejas a Soria, una de tomillo y romero que contiene más del 50% de tomillo, “uno de los porcentajes más altos de España porque se da mucho en la sierra de Igea” y, por último, una miel premium de lavanda. “Somos los únicos de La Rioja que hacemos este tipo de miel, la hacemos con unos socios que tienen 22 hectáreas de campos experimentales de lavanda. Ellos extraen los aceites esenciales y nosotros ponemos las colmenas y producimos esta miel exclusiva que viene muy bien para el insomnio y las afecciones nerviosas”, detalla.

Tarro de miel de lavanda con flores de lavanda y cuchara de madera

De los 360 apicultores certificados en La Rioja, Miel de Pueblo es, según los hermanos Garteizaurrecoa, la única miel riojana que ostenta tres sellos de calidad: “Artesanía de La Rioja, Reserva de la Biosfera y nos acaba de otorgar el Gobierno de La Rioja con un sello RC, Registrado y Certificado, que es un sello de excelencia que tenemos muy pocos productos”.

Cornago y el cordero chamarito

Tan solo diez kilómetros separan Igea de Cornago, donde se puede visitar su famoso castillo. Se trata de una fortaleza que data aproximadamente de finales del siglo XIII y que pudo asentarse sobre un castillo anterior. Su ubicación tuvo un importante valor estratégico como zona fronteriza, primero entre musulmanes y cristianos y, más tarde, entre los reinos de Aragón, Navarra y Castilla.

Históricamente, estuvo vinculado al linaje de los Luna, señores de la villa entre los siglos XIV y XVI. Destacan figuras como Juan Martínez de Luna, hermano del Papa Luna, y especialmente Álvaro de Luna, quien recibió la villa como regalo real y favoreció su desarrollo.

Los mismos montes que seguramente recorrería Don Álvaro de Luna, ásperos y plagados de romero, tomillo, espliego y jaras, son los que ahora frecuentan las ovejas chamaritas, ligadas a este paisaje desde tiempo inmemorial. ‘Chamarito’, que significa pequeño y bonito, hace referencia a esta raza ovina autóctona riojana que destaca por su equilibrio.

Actualmente, se trata de una raza en peligro de extinción de la que sólo se cuentan 13.571 ejemplares, según datos de Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación; todos ellos en tierras riojanas. De carne tierna y jugosa y sabor suave, el cordero chamarito se puede degustar asado o en chuletillas.

Peras de Rincón de Soto

A muy pocos kilómetros de allí y dominado por otro río, el Ebro, la localidad de Rincón de Soto esconde una de las más importantes empresas hortofrutícolas de La Rioja, Agroalimentaria de La Rioja 2001.

Pera de Rincón de Soto sobre fondo de paja

Fundada por Remedios Jiménez y su socio en ese año, la compañía cumple en 2026 un cuarto de siglo de excelencia, produciendo las frutas y verduras que ofrece la zona: peras, coliflor, alcachofa, coles de Bruselas, espárragos, etc.

Mujer sosteniendo peras en un huerto de Rincón de Soto

“Estábamos trabajando en una empresa que se dedicaba a lo mismo y nos pareció más interesante hacer por nuestra cuenta el trabajo que hacíamos”. Desde entonces el crecimiento de la compañía ha sido exponencial, con 20 empleados y más de dos millones de kilos de peras DOP Rincón de Soto que se consumen, en su gran mayoría, dentro de España.

“El clima de esta zona y los contrastes de temperatura entre frío y calor dan lugar a una pera que es muy compacta, muy dura y se mantiene muy tersa. Además, tiene mucho azúcar y mucho dulzor, tiene una mordida más dulce que otras”, explica Remedios.

“Pertenecer a la Denominación de Origen Protegida nos proporciona prestigio -concluye-, a la pera, al pueblo, a la zona y a La Rioja en general”.

ORIGEN, la revista

Acceso Biblioteca Origen Digital

Suscripción a Newsletter

Scroll al inicio