El restaurante de LaFinca Grand Café inaugura la temporada primavera-verano con una carta más fresca y pensada para compartir que ha diseñado para la ocasión el chef Teto Bargueño.
El restaurante Mena estrena temporada con una carta que consolida el trabajo iniciado el pasado invierno por el chef Teto Bargueño. Madrileño y también al frente de Zurito, Bargueño ha construido su trayectoria profesional fundamentada en el respeto al producto y la tradición, con etapas en casas emblemáticas como Zalacaín. Ahora, en Mena, traslada ese conocimiento a una propuesta más ligera y estacional.

Ubicado en LaFinca Grand Café, el restaurante, dotado de 1.500 metros cuadrados distribuidos en distintos ambientes, afianza su concepto con una oferta adaptada al ritmo de la temporada. La nueva carta introduce elaboraciones pensadas para compartir y disfrutar sin rigidez, en sintonía con el buen tiempo.
Entre los imprescindibles destacan platos que funcionan como carta de presentación del concepto, como la gilda matrimonio, la cecina de León con pan de cristal y tomate, la ensalada de tomate de temporada, las alcachofas a la brasa con jamón ibérico o el pulpo al ajillo, junto a clásicos reconocibles como la ensaladilla rusa o la tortilla de patatas, definida en carta como “la mejor del mundo”.
El formato más desenfadado gana peso con opciones pensadas para comer con las manos, como los tacos de chuleta madurada con puerro y vinagreta de aguacate o la tortita crujiente de atún rojo marinado.
Imprescindibles brasas
La brasa continúa siendo uno de los grandes pilares de Mena, con pescados de lonja y cortes premium como el lomo bajo, el solomillo o la icónica chuleta de vaca madurada para compartir. A ello se suman platos de corte más tradicional como el rabo de vaca estofado o la carrillera al vino tinto.

Especial protagonismo adquieren también las pizzas al horno de leña, con combinaciones que van desde la clásica Margherita hasta opciones más elaboradas como la de burrata y mortadella con pistacho, la ibérica con jamón y stracciatella o versiones más indulgentes con trufa o caviar. Una categoría que amplía la experiencia gastronómica sin perder coherencia. En palabras del chef, “la idea es acompañar el cambio de estación con platos que apetezcan más, más frescos y pensados para compartir, sin perder el sabor ni la identidad de Mena”.




