Disfruta de la vista desde la terraza de Atenas Playa, un beach club en Cádiz.
El primer beach club de Cádiz, sobre los acantilados de La Barrosa y con unas vistas privilegiadas al castillo de Sancti Petri, Atenas Playa, se ha convertido en uno de los grandes destinos del verano andaluz. Con la histórica Torre Bermeja como telón de fondo, este imprescindible de Chiclana invita a quedarse todo el día en algún rincón de sus 18.000 m² y vivir una experiencia con distintos ambientes para todo y para todos: desde una comida frente al mar o una tarde de cócteles junto a la piscina hasta una cena bajo las estrellas o su exclusivo espacio privado La Cabane. Inolvidable su famoso Sunset Ritual, despidiendo al sol cada tarde al ritmo del saxofón bajo la atenta mirada de sus musas; y las divertidas Noches 80enteras de julio y agosto.
Atenas Playa (Finca Torre Bermeja. Asunción, 6 en la playa de La Barrosa, Chiclana de la Frontera. Cádiz. Tel. 856 92 51 90), situado sobre los acantilados de la Playa de La Barrosa, con unas vistas privilegiadas al océano Atlántico y al castillo de Sancti Petri, vuelve un año más a ser el gran referente del verano en la costa andaluza. El primer beach club de Cádiz ofrece una forma diferente de disfrutar del mar, donde gastronomía, naturaleza, música y desconexión se dan la mano. Este paraíso en la tierra se encuentra en la histórica finca Torre Bermeja, una antigua torre vigía del siglo XVI integrada en un espectacular recinto de 18.000 m2 con acceso privado al arenal. Atenas Playa aprovecha su ubicación para ofrecer mucho más que una jornada frente al mar. Aquí cada espacio tiene personalidad propia y cada visita puede ser completamente distinta.
Desde las 11 de la mañana, la propuesta invita a disfrutar sin prisas en el Beach Club: piscina infinita, camas balinesas, cómodas hamacas, una cuidada selección musical y una carta de coctelería convierten este espacio en el escenario perfecto para dejar pasar las horas entre baño y baño. Aquí el tiempo parece detenerse mientras el mar se funde con el horizonte y la luz cambia a cada instante. En los viernes de julio y agosto, lo mejor llega precisamente cuando se va el sol, porque a partir de las 22:00 h se celebran las Noches 80enteras, una fiesta remember inolvidable.
Para comer durante el día, esta zona tiene entrantes como su Atún Rojo con mantequilla de cabra sobre brioche tostado —uno de sus best sellers—, varias ensaladas como la de tomate de Conil con melva canutera, Croquetas de gambas al ajillo o unas siempre apetecibles bravas. También hay carnes; ‘Neoclásicos’ como su Tartar de atún, el Carpaccio de carabineros o el Canelón de rabo de toro XXL; y frituras entre las que destaca la Filigrana de puntillitas y huevos rotos. Apetecen más que en ningún sitio sus dos arroces marineros: uno con chocos, tigres y vieiras; y otro con carrilleras de atún rojo y ajetes tiernos. Para beber, más de una quincena de cócteles clásicos y de autor, desde mojitos al Sex on the beach, Piña colada o el Atenas Playa Frozen, con ginebra, melón, piña, lima y curaçao; combinados, opciones sin alcohol y también frapés y champagnes. La edad mínima para acceder a esta zona son 14 años (acompañados de un adulto).
Precisamente en esta zona se esconde uno de sus secretos mejor guardados de Atenas Playa… La Cabane es un exclusivo espacio pensado para quienes buscan máxima intimidad sin renunciar al ambiente del Beach Club. Es un mirador privado hasta para 10 personas con hamacas, acceso a piscina, servicio propio de cualquiera de las cartas y decoración inspirada en el estilo Boho Chic. Reservarlo cuesta 400 € e incluye 300 € de consumo, 2 botellas de Croft Twist y todas las comodidades de esta zona.
Un plan diferente, pero no incompatible con el de piscina, es comer en Marea Restaurant, un espacio elegante y luminoso dividido en dos ambientes con personalidad propia. Por un lado, el Salón Azul, un rincón especialmente acogedor donde los grandes ventanales enmarcan el Atlántico y la histórica Torre Bermeja como si fueran parte de la decoración. Sus característicos azulejos azules, inspirados en el universo marinero, aportan identidad a una sala perfecta para disfrutar de una comida tranquila con los productos más frescos y exclusivos de la zona, una celebración especial o una velada íntima en cualquier época del año.
Cuenta además con una agradable terraza con vistas al océano, barra propia y una cuidada selección de vinos que completan la experiencia. Se trata de una zona cubierta y con amplias cristaleras abatibles rodeada de vegetación para adaptarla a cualquier época del año, ofreciendo la sensación de comer al aire libre sin renunciar al confort. Su enorme pérgola levantada en madera mirando al mar y junto al Beach Club hace de este restaurante el rincón más especial de toda la Bahía.
Su propuesta gastronómica está inspirada en el Atlántico y en el producto andaluz, donde tradición y creatividad conviven con naturalidad. Una cocina pensada para compartir, disfrutar sin prisas y acompañar cada momento del día, desde un aperitivo junto al mar hasta una larga sobremesa o una cena frente al océano. No hay que perderse sus ‘ambrosías’, ese pica pica para abrir boca; platos seleccionados de mar, tierra y brasas; y hasta cuatro opciones de arroces para ir ‘al grano’, además de un variado y goloso final.
Para quienes buscan un ambiente todavía más relajado, el Chill Out es uno de los lugares más agradables y desenfadados del complejo, para disfrutar de la coctelería o unas copas al atardecer al subir de la playa. Rodeado de vegetación y con vistas abiertas al horizonte, es un rincón extraordinario al que se va a desconectar con el rumor de las olas de fondo y un juego de luces sin parangón. Cuenta con acceso privado a la playa, un privilegio que convierte cualquier paseo junto al agua en parte de la experiencia.
Pero si hay un momento que define la esencia de Atenas Playa es cuando el sol comienza a descender sobre el Atlántico. Cada tarde, en el chill out se produce la magia con su conocido Sunset Ritual, donde la música gana protagonismo, se brinda por la vida y el cielo ofrece un espectáculo inigualable e irrepetible. La puesta de sol deja de ser únicamente un paisaje para convertirse en una experiencia compartida cuando empieza a sonar el saxofón de Fran Mangas, que marca el ritmo del verano y que ha convertido este oasis en uno de los destinos imprescindibles de la Costa de la Luz.
Detrás de este espectacular proyecto se encuentra Miguel Grande, uno de los tres pilares del centenario Restaurante Los Galayos, en Madrid, que ha sabido trasladar al Atlántico una forma diferente de entender el ocio, la gastronomía y el verano.
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