El jamón ibérico, icono de la gastronomía española, da un paso más allá en su reconocimiento como superalimento. Así lo demuestra el estudio “Jamón y Vida: Nutrición que Rinde”, presentado en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid por los doctores Luis Montiel y Francisco Tovar, junto al embajador del jamón ibérico Florencio Sanchidrián (en el centro de la imagen).
Bajo el título “Jamón Ibérico, Deporte y Pasión Española”, la jornada combinó ciencia, nutrición y tradición, y evidenció cómo este producto puede convertirse en un aliado estratégico para el bienestar físico y la recuperación deportiva.
En el marco del evento, tuvo lugar también una Cata de Jamón Ibérico de Bellota Fisan, organizada como homenaje a uno de los grandes emblemas del patrimonio culinario español. Esta experiencia sensorial y académica fue dirigida por Florencio Sanchidrián, maestro cortador de renombre internacional y embajador del jamón ibérico.
Basado en una investigación desarrollada por el ICTAN-CSIC, el estudio concluye que el consumo diario de 40 gramos de jamón ibérico durante 12 semanas mejora de forma significativa parámetros como:
Esto se debe a su perfil nutricional único, rico en proteínas completas, ácido oleico (una grasa saludable), hierro hemo, zinc, selenio y vitaminas del grupo B (B1, B6, B12), fundamentales para la resistencia, el metabolismo energético y el funcionamiento neuromuscular.
El estudio también destaca la presencia de aminoácidos esenciales como los BCAAs (leucina, isoleucina y valina), que favorecen la síntesis de masa muscular y previenen el catabolismo; así como glutamina y triptófano, que contribuyen al bienestar mental y la concentración durante el entrenamiento. La arginina, por su parte, potencia la vasodilatación y mejora la resistencia cardiovascular.
Lejos de ser solo un producto gourmet, el jamón ibérico se reivindica como una opción saludable, sostenible y placentera dentro de una dieta equilibrada. Una alternativa real a los snacks procesados que, además de aportar beneficios fisiológicos, conecta con la tradición culinaria mediterránea.
Uno de los datos más curiosos compartidos en la jornada fue la coincidencia genómica del 93% entre el ser humano y el cerdo ibérico, lo que refuerza la alta compatibilidad nutricional de este alimento y su uso como modelo biomédico validado en investigaciones aplicadas.
“Cada loncha de jamón ibérico lleva ciencia, sabor y rendimiento”, afirmó el Dr. Montiel. Un mensaje que resume el espíritu de esta jornada celebrada en la Complutense, donde se puso en valor no solo el perfil nutricional del producto, sino también su vínculo con la cultura, la salud y el deporte.
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