Fonda España: El regreso de un clásico barcelonés de la mano de Martín Berasategui

Interior del restaurante Fonda España con decoración modernista y mesas dispuestas.
El restaurante Fonda España combina tradición y modernidad en su cocina y diseño.

El histórico comedor modernista del Hotel España barcelonés acaba de reanudar su pulso gastronómico  con Edu Rodas al frente de la cocina y el sello conceptual de Martín Berasategui: una mirada afinada a la tradición catalana en uno de los espacios patrimoniales más singulares de la ciudad.

Hay lugares en Barcelona que no necesitan explicarse. Fonda España (Carrer de Sant Pau, 9-11)es uno de ellos. Integrada en el recién renovado Hotel España Ocean Drive, esta dirección histórica ha vuelto a abrir sus puertas, retomando aquello que siempre le ha dado sentido: una cocina con raíces, un espacio con memoria y una forma de recibir que trasciende la mera experiencia gastronómica.

No es un regreso que busque llamar la atención, sino más bien una continuidad natural. Fonda España no reaparece como novedad, sino como una presencia reconocible que vuelve a ocupar su lugar. Su valor está precisamente en esa coherencia: en cómo conecta pasado y presente sin necesidad de forzar el discurso.

Recuperar el espíritu original de las fondas

La propuesta lleva el sello de Martín Berasategui, que recupera el espíritu original de las fondas para llevarlo a un terreno de mayor precisión, sin perder autenticidad. La tradición catalana se entiende aquí como punto de partida, no como algo estático. Hay respeto por el producto, por el recetario y por una manera de cocinar que forma parte de la identidad local, pero también una mirada actual, más depurada.

Esa visión se concreta en la cocina de Edu Rodas, jefe de cocina de Fonda España, formado durante años junto a Berasategui. Su trabajo se mueve entre el oficio y la sensibilidad, con una aproximación honesta: platos que no buscan artificio, sino profundidad en el sabor y coherencia en la experiencia.

“Hemos dedicado este tiempo a entender qué necesitaba realmente este espacio: escuchar, probar, ajustar… encontrar un equilibrio que estuviera a la altura de su historia y de la Barcelona actual”, explica Rodas. “Volvemos con una propuesta más afinada, más consciente y más conectada con lo que siempre ha sido Fonda España”.

Un comedor modernista

El espacio, por sí mismo, sigue siendo uno de sus grandes activos. El comedor modernista, proyectado por Domènech i Montaner, conserva intacta su capacidad de impresionar sin caer en lo ornamental gratuito. Más que un escenario, forma parte de la experiencia: un entorno con carácter donde la arquitectura dialoga de forma natural con la propuesta gastronómica.

Durante este tiempo de pausa, Fonda España no ha estado inactiva. Ha sido un periodo de trabajo interno, de ajuste y de reflexión. Un tiempo necesario para recuperar el tono adecuado y volver con una propuesta más sólida.

La cocina ha vuelto a encenderse con esa vocación intacta de ofrecer algo más que una comida: una experiencia vinculada a la ciudad y a su manera de entender la hospitalidad. En un momento en el que Barcelona busca propuestas con identidad y criterio, Fonda España reafirma su lugar.

Para el público local -y para quien visita la ciudad con intención- su regreso supone una oportunidad clara: volver a uno de esos espacios que dejan huella. Barcelona, una vez más, vuelve a mirar hacia Fonda España.

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