Así, este año, los asistentes en esas fechas a Iztac podrán degustar el tradicional pozole rojo (sopa prehispánica que cuenta la leyenda que primitivamente se elaboraba con carne humana), el mukbil pollo yucateco (en la cultura maya mukbil significa “algo que debe enterrarse”) y el imprescindible “pan de muerto” (acompañado de chocolate artesano de metate).
La creencia popular prehispánica dice que las almas de los seres queridos que se fueron regresan durante el Día de Muertos, por ello, se les recibe con su comida y bebida favorita. Y así proceden en Iztac, honrando el alma de todos los muertos y de los amantes que dan nombre al restaurante: Una historia de amor ambientada en el esplendor del Imperio Azteca que relata la tragedia de Iztaccíhuatl y Popocatépetl en la que la joven y bella Iztaccíhuatl muere de tristeza tras creer, erróneamente, que su prometido había fallecido en la batalla.
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