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Satán, una nueva coctelería para el Madrid más secreto

Hace unos días abrió sus puertas en el centro de Madrid (Libreros, 18) una nueva coctelería que recupera el espíritu del antiguo e inquietante Cabaret Satán, abierto en la ciudad en 1934. Además de cócteles singulares, propone de siete de la tarde a una de la madrugada algún curioso complemento gastronómico. Solo hay que tocar al timbre, bajar las escaleras, adentrarse en un peculiar ambiente y encontrar acomodo, envueltos en rojo en los sillones y sofás situados bajo las poderosas lámparas.

Como nos cuenta Gonzalo Pascual, uno de los tres socios del proyecto, activo agitador cultural en Madrid desde hace años, Mario Carreño, un pintor vanguardista de origen cubano, fundó en 1934 un local que fue todo un escándalo en su momento: Cabaret Satán. “Dedicado al arte Frívolo, bajo la advocación de Lucifer”. Toda una referencia para los artistas de variedades que actuaban en los numerosos teatros y locales del Madrid republicano. En plena guerra siguió funcionando con una actividad desbordante.

Este lugar desataría las iras de católicos y radicales de la época. Su decoración imitaba el averno y organizaba fiestas «infernales». El poeta Pablo Neruda, que era uno de sus habituales, dijo que era el más polémico y tumultuoso de los locales nocturnos. El franquismo obligó a cambiar su nombre, conservando solamente las dos últimas letras de su luminoso: a partir de ese momento se llamaría «Tarzán».

Nocturnidad y chulería de Madrid

Ahora, el nuevo Satán, envuelto en rojo, recupera la historia y el espíritu del antiguo Cabaret Satán potenciando, como dice Gonzalo, «su nocturnidad, oscuridad, locura y chulería típica de la noche de Madrid. Somos la tercera etapa de esta mítica coctelería. Nos alineamos y recuperamos la historia de este lugar que subvirtió la noche madrileña y luchó contra el orden establecido y la moral. El nuevo Satán es también una gruta, como el original, donde se ha organizado el espacio a través de tres ambientes: una barra, un gran salón con mesas y sofás y un saloncito íntimo. La relectura de la idea de lo grotesco y el esperpento, algo típico madrileño y vinculado con el infierno, pasa a formar parte del concepto de este bar».

La carta, inspirada en las coctelerías clásicas de la capital de los años 30, 40 y 50, es el reflejo de Madrid, «un reflejo en construcción y sin límites que se basa en la mezcla -aseguran-. Partimos de la coctelería clásica que se combina con sabores madrileños como el madroño, la violeta, el romero, la canela o el anís».

Tres bloques que avanzan con la noche

El menú está dividido en tres bloques que van avanzando con la noche: el primero esta protagonizado por el vermut y los vinos generosos, el segundo por destilados y licores de todo el mundo que se mezclan con sabores madrileños y el último, para el fin de fiesta, está formado solo por un cóctel: el cóctel satán. Una copa única con receta propia, original y secreta que se servirá solo durante los últimos 45 minutos.

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