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Madrid: Horno de San Onofre y su Tarta de Santiago

Una tarta de nombre geolocalizado. Un postre que homenajea al Camino de Santiago, una de las rutas más importantes de la cristiandad, exhibiendo la Cruz de la Orden sobre su cubierta espolvoreada de azúcar glas. Un dulce de almendras, azúcar, huevos y ralladura de limón, capaz de recargar la energía de los peregrinos, que pueden llevarlo a cuestas porque se conserva fuera de la nevera. El grupo de pastelerías madrileñas Horno de San Onofre (uno de cuyos establecimientos se llama La Santiaguesa) reivindica, con motivo de la celebración del Día de Santiago, su mítica y singular pieza de repostería.

La Tarta de Santiago no es uno más en la infinita carta de productos de Horno San Onofre. Su receta es única, la elaboró y registró Daniel Guerrero, fundador de estas cinco pastelerías madrileñas, y tiene un valor muy personal y simbólico para su familia. Por eso, uno de los locales, La Santiaguesa (Mayor, 73), lleva su nombre.
Se inspira en la tarta que, ya en la Edad Media, se ofrecía al viajero en los albergues y hosterías del Camino de Santiago. Por aquel entonces la almendra era muy escasa, al menos en Galicia, pero está documentado que en 1577 existía un dulce llamado Torta Real muy similar al descrito, cuyo origen podría estar en la Pascua de los judíos, ya que la cocina dulce sefardí tiene la almendra horneada como protagonista, y muchos judíos llegaron a Galicia en los siglos XI y XII huyendo de los almohades bereberes que querían convertirlos.

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