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Pablo Álvarez, consejero delegado de Tempos Vega Sicilia

El Grupo Vega Sicilia (Tempos Vega Sicilia es su nueva denominación, porque acaso el tiempo es el concepto que mejor define su filosofía) ha dado mucho que ha­blar este verano. Un año después de celebrar por todo lo alto su 150 Aniversario (se fundó en 1864), la bodega más emblemática de España y la más internacional atraviesa tiempos de cambios. Javier Ausás, director técnico durante 17 años, ha sido sustituido por Gonzalo Iturriaga, de 38 años y con una completa formación en el mundo del vino.

Texto: Luis Ramírez/Fotos: Vega Sicilia y ORIGEN

Paralelamente, se ha abierto un nuevo capítulo en la interminable querella de la familia Alvarez por el control de sus sociedades, después de que el padre, David Alvarez, de 89 años, haya ganado una ”batalla” en el Supremo, lo que no se ha traducido en realidad, en ningún cambio sobre el control de la gestión de Vega Sicilia, que sigue en manos de sus cinco hijos “díscolos”, encabezados por el consejero delegado, Pablo Álvarez.

A la espera de la evolución de un “culebrón” que solo acabará, precisamente, con el paso inexorable del tiempo, ORIGEN ha tenido el placer de compartir un largo rato de conversación con Pablo Álvarez en la bo­dega, situada en el municipio vallisoletano de Valbuena de Duero, la “Milla de Oro” de la Ribera, unos días antes del inicio de una vendimia que se preveía buena “en cantidad y en calidad”.

Además de charlar y recordar toda la historia de la bodega, en la que destaca la labor de personajes míticos en la historia del vino español, como Eloy Lecanda, Domingo Garramiola o Jesús Anadón, visitamos con Álvarez la nueva nave de elaboración (“tres veces mayor que la anterior, para una producción similar, y con depósitos que corresponden a parcelas concretas” y que contribuye a perfeccionar esta fase), la zona de tonelería (es una de las escasísimas bodegas de España que mantiene esta actividad, fabricando 700 barricas al año siempre para uso propio) y recorremos el emblemático viñedo.

image-309 (FILEminimizer)¿Cuáles son sus primeros recuerdos asociados al mundo del vino y de la gastronomía, sus sabores en el recuerdo? Yo soy de Bilbao y, de una forma o de otra, eso nos vincula mucho con la buena mesa. La cultura culinaria es enorme y se va adquiriendo desde pequeños. A mí, además de comer, siempre me ha gustado mucho cocinar. Y mi plato favorito es la merluza rebozada, típica de Bilbao. Creo que todos debemos preservar el patrimonio culinario. Hay recetas, que si no cuidamos, desaparecerán para siempre. Yo se lo transmito a mis hijos: si no aprendéis a hacer este plato, se acabarán. Respecto al vino, sin saber nada, los valoraba. Mucho más que la cerveza, que no probé hasta qué llegué a Madrid.

¿Cuándo y cómo descubre Vega Sicilia? Lo descubro cuando mi familia adquiere la empresa a principios de los años ochenta. Al día siguiente nuestra madre fue a Mantequerias Leonesas, en Madrid, a comprar una botella. Nos pidieron que buscáramos a alguien interesado en comprar Vega Sicilia, en un tiempo en el que había una gran crisis económica en España. Como las constructoras atravesaban un mal momento, se trataba de encontrar a alguien de fuera. Hubo contactos internacionales como una compañía suiza y otra británica. Y llegó el momento en que nos la ofrecieron a nosotros. Aceptamos porque era Vega Sicilia, por su inmenso prestigio. Otra bodega no la hubiéramos comprado.

¿Cuándo se vincula profesionalmente con Vega Sicilia entonces? Pues de forma casi inmediata. Yo estaba acabando Derecho y en el 83 empecé a venir a Vega Sicilia. Al frente de la bodega estaba Jesús Anadón, que estuvo aquí 40 años y era entonces el gerente. Cuando se jubiló, en 1985, yo pasé a ser director general.

Paralelamente se iba interesando por el mundo del vino… Cierto. No conocía nada, pero empecé a visitar, a investigar, a formarme e informarme. Es evidente que yo no sé hacer buen vino, pero sé cómo se hace, porque llevo muchos años aquí. Y, sobre todo, sé cómo es el mundo del vino. Y tengo muy claro lo que queremos hacer, el tipo de vino por el que apostamos, un producto único. En 1985 se empieza a fraguar Alión, que nacería en 1991. Humildemente creo que nosotros, que no procedemos de este mundo, hemos hecho los mejores vinos que nunca haya hecho Vega Sicilia. En todos los negocios es bueno que aparezca gente de fuera, porque el día a día limita cada vez más la visión y es importante tener otra perspectiva diferente.

Somos lo que somos y queremos seguir haciendo unos vinos únicos pero no somos inaccesibles

Están en un momento de cambios iniciado a partir del 150 Aniversario que celebraron en 2014. Hay un nuevo director técnico… Hay gente que piensa que los vinos son siempre iguales y que bodegas como Vega Sicilia nunca tiene que cambiar. Nosotros pensamos, por el contrario, que han de estar en permanente evolución.  Seguiremos haciendo Vega Sicilia y Valbuena pero queremos hacerlos cada vez mejores. El conocimiento de la viña y del mundo del vino va transmitiendo nuevas enseñanzas y permite elaborar mejor. Hay que cambiar sin perder la personalidad. Esa es la labor de un director técnico pero, en general, de todo un equipo. En nuestro caso, esto es una orquesta y cada uno toca su instrumento. Un director técnico puede que sea el pianista, aunque quizá lo sea más el responsable del viñedo, un intérprete muy importante. Y todos tienen que tocar bien.

Nuestra bodega es muy compleja, porque hace mucho vino y gran vino y eso solo puede ser fruto de un equipo. Nuestro director anterior, Javier Ausás, llevaba 22 años en la bodega y 17 como director técnico. Ha cumplido una importante labor, toda una época, y ahí están sus fantásticos vinos como muestra. Ahora viene otra persona, Gonzalo Iturriaga, que ha trabajado mucho y bien en el sector, aunque no sea todavía muy conocido. Uno solo se hace famoso con el tiempo, sobre todo cuando eres muy bueno, y Gonzalo lo es. Va a marcar los Vega Sicilia del siglo XXI y hará vinos mejores, sin desmerecer ni mucho menos a los que se han hecho hasta ahora.

016BodegasVegaSicilia (FILEminimizer)Desde el punto del territorio, ¿qué aporta la Ribera del Duero? Es una región muy importante. La primera región del vino en España es Rioja, una de las grandes del mundo. Pero la Ribera del Duero fue la alternativa y nosotros hemos sido y somos la locomotora de la Ribera. Si Vega Sicilia no hubiera aceptado apoyar el movimiento, no se hubiera producido. Ribera del Duero se crea, a través de un papel, en un despacho del Ministerio de Agricultura en los años ochenta. Hasta entonces no era siquiera una región de tintos, sino de claretes. Apenas había bodegas y hoy hay 300.

¿Qué ha ocurrido? Que entre los años ochenta y primeros de los noventa la Ribera tuvo una calidad media altísima y a partir de ahí se fue desarrollando. También vinos adecuados al gusto del momento y diferentes a los Rioja. Ahora estamos en un momento de transformación. Se ha de apostar claramente por la calidad. Esta es una región excesivamente extensa. No tiene nada que ver hacer un vino aquí en Valbuena o en Quintanilla de Onésimo que hacerlo en Soria, porque la distancia es enorme. Dentro de la zona habría que distinguir zonas muy diferentes. Pero en todo caso es uno de los lugares donde se pueden hacer grandes vinos en España.

Gracias a la calidad de una uva, la Tempranillo… Es la gran uva española, aquí llamada de siempre Tinto Fino y en Toro, Tinta de Toro. Es extraordinaria. Si España hubiera sido Francia en el siglo XVIII, hoy el mundo entero estaría lleno de Tempranillo en lugar de Cabernet Sauvignon.

Si tuviera que definir la esencia, la gran aportación de esta bodega, ¿qué destacaría? Como decía con otras palabras Jesús Anadón, aquí pasa algo que no sabemos definir, pero hace a los vinos diferentes.  No tengo ni idea de qué se trata pero es especial. Es algo que no ocurre en otros lugares de alrededor, porque mucha gente ha intentado copiarnos sin éxito. Un periodista japonés me decía hace poco que en la región se hacen grandes vinos, pero que ninguno tiene el alma de Vega Sicilia. Y la clave tiene que estar en nuestra viña. Lo que sí puedo asegurar es que mi familia ha hecho una gran labor en Vega Sicilia, comercializando nuestros vinos por todo el mundo y situándolos entre los mejores. Sobre todo siendo españoles, los hermanos pequeños del mundo del vino.

Nosotros, que no procedemos de este mundo, hemos hecho los mejores vinos que nunca haya elaborado Vega Sicilia

Siempre han hablado de que les encantaría tener un blanco Vega Sicilia en el mercado, ¿cómo sería, cómo será ese vino?  Pues con estructura y muy elegante, con complejidad. Una pequeña obra de arte. Con barrica pero tampoco demasiada. Que resulta agradable al verlo y que nos permita comprobar lo bien que pueden envejecer algunos blancos.

¿Cuáles son sus objetivos en la Denominación de Origen Rioja? Es el primer proyecto en el que tenemos un socio, Benjamín de Rochschild, y quizá acabemos haciendo más cosas fruto de este acuerdo. Estamos convencidos de que Macán será un gran vino. Hemos invertido 13 años en comprar la viña, hemos buscado clones antiguos, suelos determinados.., El objetivo es hacer 300.000 botellas al estilo bordelés, de primer y segundo vino, un 70 por 100 del primero y un 30 por 100 del segundo. No estamos muy de acuerdo con el estilo tradicional de Rioja pero tampoco con la moda de los nuevos Rioja, esos vinos tan internacionales. Cada día es más importante que sepamos preservar la calidad, una exigencia para todos los escenarios. El norte de la Rioja siempre ha sido el buque-insignia de aquella región, es decir, una parte de la Rioja Alta y la Rioja Alavesa. Es una zona que recuerda a Burdeos por los tipos de vinos.

image-338 (FILEminimizer)¿Cómo le gustaría que evolucionara la imagen de Vega Sicilia, que quizá ha estado asociada a cierto componente elitista? Ese informe que encargamos decía que se nos ve como inalcanzables. Es falso; nosotros contestamos a todas las personas que nos piden algo. Somos lo que somos y queremos seguir haciendo unos vinos únicos pero no somos inaccesibles. Tenemos muchos clientes que tienen puestos de trabajo normales, porque, al fin y al cabo, comprar tres botellas de Vega Sicilia no es una locura. ¿Cuánto dinero se gastan los aficionados al fútbol en seguir a su equipo?. Hay que llegar al consumidor con esa idea de la defensa  de la cultura del vino y del placer. Pero es evidente que somos la bodega más envidiada de España y durante todos estos años hemos sido conscientes del prestigio que tenemos.

¿Cómo marcha su proyecto en el sector cárnico con Valles del Esla? Tenemos que darle la vuelta. Era demasiado ambicioso y nos llevó a perder 40 millones de euros. Si en el mundo del vino, la cultura es el 5 por 100 y el resto puro precio, en la carne es todavía peor. Pero yo confío en que, en general, la alimentación sea cada vez más cultural y una parte de la población, aunque no sea muy numerosa, busque productos de calidad cada vez mayor. Por ejemplo, no hay mucha gente que valore realmente la calidad de la carne, cuando es un mundo apasionante. En Valles del Esla tendríamos que haber empezado poco a poco y no con 1.500 bueyes. Y tenemos listas de espera para solomillos, chuleteros o carrilleras, pero luego hay que vender el 90 por 100 del despiece restante. Lo hemos hecho bastante mal. Pero seguimos ilusionados y, si logramos adaptarlo a la demanda, el proyecto mejorará.

Y en estos tiempos de disensiones familiares, ¿qué mensaje puede lanzar con respecto al futuro de Vega Sicilia? Nuestro padre tiene 89 años y, por ahí, las cosas tienen mala solución. Lo positivo es que las propiedades están separadas, por lo que, en realidad, no hay conflicto en las empresas. Nosotros heredamos Vega Sicilia de nuestra madre y controlamos ahora el 80 por 100. Nunca pensé que en mi familia fueran a pasar estas cosas, pero es lo que nos ha tocado. En todo caso, no afecta al día a día de la bodega, todo sigue su ritmo y en estos seis años de conflicto hemos seguido creciendo y mejorando, sin dejar de dar beneficios.

Finalmente, ¿qué se tomaría en un día como hoy, de finales de verano? Como estoy a régimen y me toca trabajar, algo muy ligero, un plato de verduras. Para beber, un buen Borgoña de 2010, acompañado por un Comté, uno de los mejores quesos del mundo. Al queso aquí no le damos la importancia que merece y con el vino hacen una pareja estupenda. Me encanta que un Vega Sicilia Único me lo den con queso…

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