Gastronomía

El lado dulce de Palma de Mallorca

Los hornos y las pastelerías de la capital balear -algunos centenarios-  elaboran, entre otros productos, las reconocidas ensaimadas de Mallorca. Foto de Yvonne Hansmeier.

La capital balear es reconocida por su patrimonio, su actividad cultural y su estupenda situación geográfica junto al mar Mediterráneo, pero también por tener una gastronomía con un gran arraigo en la que destacan varios productos autóctonos que son una referencia a nivel mundial entre los que destacan las famosas ensaimadas, la coca de trempó o los buñuelos de viento.

Son muchos los hornos y pastelerías que presentan, cada uno con su toque especial, estos productos de forma artesana. Algunos de ellos iniciaron su actividad siglos atrás lo que indica la larga tradición de Palma con sus productos locales y cómo se reinventan para que estén siempre en boca de todos.

La ensaimada, receta estrella

Harina, azúcar, huevos, masa madre y manteca de cerdo. Son los ingredientes de la más popular de las recetas mallorquinas, un dulce con una gran tradición cuyas primeras referencias escritas datan del siglo XVII.

La ensaimada, producto de “Indicación Geográfica Protegida” bajo los nombres “Ensaimada de Mallorca” o “Ensaimada de Mallorca de cabello de ángel”, puede estar a su vez rellena o acompañada por diferentes ingredientes: nata, tallades, crema, chocolate… aunque las más consumidas son la lisa (sin nada) o la de cabello de ángel.

Además de estas recetas más populares, existen todo tipo de combinaciones que elaboran los maestros pasteleros de los hornos y pastelerías de Palma. Algunos de ellos han alcanzado un gran reconocimiento nacional.

Establecimientos que endulzan las calles de Palma

No solo ensaimadas. Otros productos, como los rubiols o los buñuelos de viento, comparten escaparate en pastelerías y hornos de la capital balear. Algunos tienen siglos de tradición a sus espaldas, otros -abiertos recientemente- han heredado recetas que llevan cientos de años elaborándose en Palma.

Forn de la Glòria: uno de los hornos con más abolengo de la ciudad ya que en el siglo XIII existió un horno en esta zona. En él se pueden adquirir las barras de sopas, el pan usado para elaborar las sopas mallorquinas, numerosos dulces tradicionales – entre ellos las populares ensaimadas – y sus famosos llonguets, el típico panecillo de Palma relleno de todo tipo de productos.

Horno Santo Cristo: más de 100 años elaborando la auténtica ensaimada artesana con todo tipo de sabores, algunos innovadores: cabello de ángel, crema, de sobrasada, de chocolate, de mazapán o de albaricoque son algunas de ellas. Las empanadas de carne, los cremadillos o la coca de patata son otras de sus especialidades. A lo largo de la historia, este horno ha pasado por distintas manos, pero siempre conservando el origen y la tradición que implementó la familia Coll en su fundación.

Forn Pes de sa Palla: elaboran una de las ensaimadas más especiales de Palma, rellena de crema quemada, chocolate, cabello de ángel, almendra mallorquina y naranja, una autentica combinación de sabores. Los panes son otro de sus productos estrella, elaborados con una masa madre propia, harinas molidas a la piedra, sal marina de Mallorca y distintos productos locales. Entre la variedad de panes destacan: rústico de trigo y centeno, de maíz y tomate seco, integral con avena, de espelta o de aceituna negra.

Forn Fondo: nació en 1742 y siempre ha estado bajo la batuta de la familia Llull. Tienen una gran variedad de productos tradicionales como: cocarrios, robiols, duquesas de pollo o cocas saladas, pero su verdadera especialidad no podía ser otra que la ensaimada. Bajo el sello de garantía “IGP Ensaimada de Mallorca” elaboran más de 20 clases de ensaimadas con una gran variedad de tamaños.

La Madeleine de Proust: un local moderno que fue fundado en 2005 por el cocinero francés Laurent Techt. Enamorado de Palma y del barrio de Santa Catalina no dudó en abrir una pastelería inspirada en Marcel Proust. Entre sus productos, que combinan la cultura culinaria francesa y balear, destacan todo tipo de panes, pastas dulces y saladas y tartas. Es posible encontrar desde pain au chocolat, hasta bretzel de origen alemán. Además, en temporada alta ofrecen un servicio de venta de productos a las tripulaciones de los yates que llegan al puerto de Palma, siendo pioneros en este tipo de actividad.

Bianco: no es una pastelería al uso, pero si un lugar donde empezar el día con un desayuno saludable y original. Pasteles, tartas, buñuelos, muffins y el auténtico aroma del café italiano, se unen en un local de corte moderno e innovador.

Palma guarda cantidad de lugares especiales para disfrutar de mucho más que una ensaimada, la gran variedad de culturas e historias que se unen en la capital de las baleares hacen que siempre salga a flote una gastronomía que aglutina tradición con innovación.

Redacción

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