GASTROTENDENCIAS: 10 Comedores estivales con encanto

Con la pandemia, los formatos de gastronomía al aire libre han ganado enteros. Elegimos 10 espacios especiales para comer o cenar en verano que superan la convencional terraza y ocupan otros espacios con encanto. En la imagen, Filandón, a pocos kilómetros de Madrid.

Por Marta Fernández Guadaño

Villa Verbena: el quiosco de un lago. Sin duda, es uno de los formatos al aire libre de la primavera-verano 2021 en Madrid. Grupo TriCiclo, conocido por sus proyectos en el barrio de Las Letras, abrió el pasado febrero aliado con The Hat Madrid (con un hotel al lado de la Plaza Mayor) un quiosco a orillas del Lago de la Casa de Campo. En este lugar maravilloso, se puede comer o cenar una carta que suma platos para compartir (de callos o chistorra a croquetas y patatas bravas) y carnes a la brasa al estilo del asador SUA, uno de los restaurantes del grupo de Javier Goya, Javier Mayor y David Alfonso. Mesas muy demandadas. Ahora añaden una sede más en la Casa de Campo, muy cerca de Villa Verbena: El Taller del Lago, con propuesta de platos con toque internacional y carta de ‘cervezas del mundo’. https://villaverbenamadrid.com.

La Ancha: un patio. Aparte de su agradable terraza acristalada de la sede de Príncipe de Vergara, la casa matriz de Grupo La Ancha tiene desde septiembre de 2020 una agradable terraza en la sede de la calle Zorrilla. Situada en un patio interior compartido con el Hotel Soho Boutique Congreso, se trata de un tranquilo comedor al aire libre al lado del Congreso de los Diputados. La carta es casi idéntica en ambas sedes, con una propuesta de cocina tradicional sometida a una leve revisión para  comer realmente rico. Se pueden probar ‘hits’ como la Ensalada de cangrejos de río o el famosísimo ‘Escalope Armando’, pero hay muchas más opciones: Sepietas plancha al ajillo con patatas ali-oli, Mini boquerones fritos o Dados de merluza en salsa de chipirones, además de un apartado dedicado a ensaladas y verduras. https://laancha.com.

Filandón: una casa de campo. Asomada al Monte de El Pardo, esta preciosa casa de campo es la sede de Grupo Pescaderías Coruñesas en plena naturaleza, a pocos kilómetros de Madrid. Local ‘hermano’ de los restaurantes O’Pazo y El Pescador, Filandón añade en su carta una cierta especialización en parrilla, con opciones que van del Besugo de la pinta a la Chuleta de vaca vieja. Además, apartados dedicados a arroces, tartares cortados a cuchillo y, por supuesto, marisco. Y no faltan iconos de la familia García Azpiroz (que está relanzando también Lhardy tras comprarlo), como el ‘Lenguado Evaristo’ o el Salpicón de marisco. Su propuesta al aire libre se desarrolla en diferentes zonas que rodean al restaurante. Hay que reservar con bastante antelación. http://filandon.es.

Sacha: un jardín secreto. Abierto en 1972 como el bistró de Pitila Mosquera y Carlos Hormaechea, Sacha es uno de los restaurantes más apetecibles de Madrid. Un lugar con encanto que despacha una sabrosa cocina cuya aparente sencillez es garantía de platos brillantes, con la mano de Sacha Hormaechea, hijo de los fundadores. Un jardín semiescondido, casi secreto, es su propuesta al aire libre donde reservar en verano. La carta de este formato definido como ‘Fogón y Botillería’ suma platos como la famosa Tortilla ‘vaga’, la Falsa ‘lasaña’ de ‘txangurro’ y erizo de mar, Ostras escabechadas, Bocaditos de merluza a la romana, ‘Bocata’ de papada y trufa, Cocochas a la importancia, Raya a la mantequilla negra, Tuétano ‘a la moda’. https://www.restaurantesacha.com.

Huerta de Carabaña: una huerta. En el verano de 2020, esta empresa madrileña familiar convirtió su finca a orillas del río Tajuña, a unos 50 kilómetros de Madrid, en un comedor al aire libre. Supuso 

el lanzamiento de un formato que sumaba visita a la huerta con comida o cena a continuación, bajo una propuesta ligada a sus productos. A varios platos con verduras se sumaba algún asado. La experiencia, con un precio de 65 euros, se despachaba a través de la web de Huerta de Carabaña, con un aforo por servicio de unas 40 plazas en 10-12 mesas. “Siempre nos ilusiono que nuestros clientes pudieran conocer nuestro trabajo. Por ello, durante la época estival abrimos las puertas de nuestra huerta en Carabaña”, argumentan su “velada de verano”. La idea de la firma es repetir el formato en el verano 2021. https://www.huertadecarabana.com/pages/nuestros-restaurantes.

Casa Taberna: una plaza de pueblo. Samantha Vallejo-Nágera, cocinera, dueña de un catering y juez televisiva en MasterChef, abrió en diciembre de 2020 este proyecto con su marido, Pedro Aznar. Casa Taberna es un formato que suma un mesón y un hotel en Pedraza. Ocupa una casona castellana del siglo XVII ubicada en la Plaza Mayor de este pueblo medieval de la provincia de Segovia, donde buscan recuperar una antigua taberna, con el plus de contar con una terraza al aire libre en este precioso enclave. “Taberna, vino y brasas” es la definición para esta fórmula con dos cartas de taberna y restaurante. Se pueden probar platos como Oreja brava con limón, varias carnes a la parrilla o Brioche al ron, aparte del ‘Menú Samantha’. https://casataberna.com/taberna-y-restaurante/.

El Ermitaño / La Noria: un jardín. Un precioso enclave histórico, “entre muros del siglo XVIII”, con una ermita incluida, es la casa de los hermanos Pedro Mario y Óscar Pérez, en Arrabal Huerta de los Salados, en Benavente, donde lucen una estrella Michelin. El 1 de mayo, estrenaron nuevo espacio: el jardín de El Ermitaño abrió convertido en comedor con el nombre de La Noria, “una encantadora terraza, donde no solamente mantenemos nuestra esencia, sino que, además, le sumamos un entorno natural lleno de luz”, definen. Lo que arrancó como un plan B cuando las restricciones limitaban su trabajo al exterior del establecimiento llega para quedarse como un comedor más de esta familia. En la terraza, rige la misma carta que en el interior del establecimiento, con platos como Pluma ibérica al humo de carbón de encina con boletus, cebolleta y vermú. https://elermitano.com.

Torre de Sande: una torre de piedra. Es el nuevo proyecto estrenado en diciembre por Toño Pérez y José Polo, dueños de Atrio, espacio con dos estrellas Michelin y hotel en Cáceres. Muy cerca, Torre de Sande era un conocido restaurante tradicional, cuya gestión asumieron el pasado otoño con la idea de aplicarle una leve modificación. Se trata de una torre de piedra en una casa señorial del siglo XIV con jardín; la terraza se sitúa en la calle Condes. “Cocina de corte tradicional muy enfocada en las brasas” o “brasas con mucho gusto”, es el eje central de la carta, con especialidad en carnes al horno y a la parrilla de carbón o guisos. Además, la propuesta suma Potaje de garbanzos chipirones espinacas y oloroso, Zorongollo, Coliflor asada con salsa especiada o Mejillones con salsa de mantequilla ahumada, además de embutidos ibéricos de Extremadura y varios cortes de cerdo ibérico, como pluma, presa y ‘secreto’. https://torredesande.restaurant/.

Casa Jondal: la playa. Es, literalmente, un comedor en una playa, donde se puede comer con los pies en la arena, sentado a pocos metros del mar. Desde el verano de 2020, es el chiringuito de lujo en Ibiza de Rafa Zafra, dueño y cocinero de Estimar (con doble sede en Barcelona y Madrid). Este chef bulliniano se apoya en Ricardo Acquista para componer la propuesta. La idea de ‘marisquería del siglo XXI’ conceptualizada en Estimar se adapta a este comedor enclavado en la arena delante del mar en Cala Jondal. La carta señala producto, técnica y elaboración. Contempla platos como Almejas en salsa verde, Boquerones fritos al limón, Gamba roja a la brasa, Cangrejo real con varios acompañamientos, pescado del día a la brasa con bilbaína o Arroz caldoso de bogavante, además de la opción de pedir diferentes recetas con un toque de caviar (uno de los productos fetiche de Zafra). https://www.casajondal.es.

Mauro: un pantalán. Situado en el Puerto Deportivo de San Adrián de Cobres, en Vilaboa, es un restaurante montado sobre un pantalán, en plena ría de Vigo. Se trata del proyecto de Mauro Durán, un negocio familiar que apuesta por una oferta de cocina marinera marcada sometida a los productos del mar disponibles a diario y preparados con estilo gallego. “Cocina viva de la ría de Vigo”, definen. Entre sus especialidades, la Lubina marinada, Calamar de Gran Sol frito en oliva con mahonesa de lima o las Almejas fritas, además de buen listado de marisco, arroces (como el de choco de la ría en su tinta) y guisos marineros. No solo se puede comer o cenar, sino también pasar las tardes de verano. https://www.maurorestaurante.es.

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