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CARTA DEL DIRECTOR Nutriscore: Frente al simplismo injusto, información

Hay mucha controversia en los últimos tiempos con la paulatina introducción del sistema de etiquetado Nutriscore y su peculiar “semáforo nutricional” en los diferentes países de la Unión Europea. Sin discutir las buenas intenciones de la iniciativa, de origen y por ahora voluntaria, creo que su efecto (sobre todo si termina por convertirse en obligatorio el año próximo) puede ser pernicioso y, sobre todo, tremendamente injusto para muchos productores de alimentos de gran calidad asociados a la Dieta Mediterránea, sinónimo universal de salud y calidad de vida, vinculados además con la cultura de un pueblo y que aparecen etiquetados en rojo, caso del aceite de oliva Virgen Extra, el jamón Ibérico o lácteos como el queso.

Por Eugenio Occhialini

Por el momento este sistema de etiquetado frontal está vigente en Francia, Alemania y Bélgica y se basa en otorgar a los alimentos una letra (de la A a la E) y un color (de verde a rojo) tras hacer una media con diferentes parámetros, entre ellos calorías, grasas saturadas, azúcar y sal, para definir si son más o menos saludables. Pero se dejan fuera del análisis muchos elementos básicos y no se ponderan las cantidades -el algoritmo que utiliza las calcula para 100 gramos o mililitros de producto-.

La simplificación y la parcialidad que caracterizan a este modelo de etiquetado están generando errores que afectan sobre todo a nuestro país y a los de nuestro entorno. En esta línea se han escuchado muchas voces críticas, encabezadas por alguna tan prestigiosa como la de Paolo De Castro, ex ministro italiano de Agricultura y miembro de la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo, impulsor de la estrategia “De la granja a la mesa”, nada dispuesto a que este sistema se imponga a nivel comunitario y desde siempre destacado defensor de los alimentos europeos de calidad.

Aunque es evidente que el Mercado Único europeo requiere de un sistema de etiquetado que sea igual para todo los Estados miembros, el modelo no puede ser nunca discriminatorio ni ajeno a nuestros hábitos de consumo y nuestra forma de vida, sino que, por el contrario, ha de transmitir información que haga comprender al consumidor lo que come, permitiéndole realizar una elección informada.

“Informe para escolares”

Siempre hemos pensado que la información es la clave de todo y a ella llevamos dedicándonos desde hace muchos años. Reivindicar la figura de los agricultores y ganaderos que trabajan con esmero es busca de calidad es una labor cultural en defensa de nuestra calidad de vida. Algo totalmente ajeno a un sistema de etiquetado que Paolo De Castro, gran enamorado de España, define irónicamente como un “informe para escolares”. Si el consumidor está lo suficientemente informado no necesitará que un color le indique la mayor o menor bondad nutricional de un producto.

Nutriscore es un sistema equivocado precisamente por eso, porque no informa correctamente, sino que condiciona las elecciones de los consumidores, que son ciudadanos libres y no deben ser tratados como estúpidos sino ayudados a elegir desde el conocimiento. “Ser libre es estar informado”, decía McLuhan y el ser libre e informado sabe tomar las decisiones que más le convienen desde el punto de vista de la salud. Solo necesita la máxima transparencia e información para tomar decisiones adecuadas.

Elementos clave en el consumo son siempre, desde el punto de vista nutricional, la cantidad y el estilo de vida, que quedan absolutamente al margen de esta regulación simplista que, además, entra totalmente en colisión con el actual régimen europeo de protección del origen y la calidad  agroalimentaria que representan las Indicaciones Geográficas (IGs), como las DOP, IGP y ETG, muchas de las cuales salen muy mal paradas con este apresurado calificador nutricional.

Frente común de países mediterráneos

Desde ORIGEN apoyamos, por lo tanto, la creación de un frente común de países mediterráneos que se opongan rotundamente a la posible implantación oficial en la UE de un sistema tan simplista en el que las patatas fritas sorprenden con su semáforo verde frente al rojo del jamón Ibérico. Todo un disparate que choca además, en su línea de flotación, con los ingredientes y postulados de la Dieta Mediterránea, el mejor modo de alimentación que han descubierto los humanos a lo largo de los siglos.

Me consta que, desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, se está trabajando en conseguir diversas revisiones de este modelo, pero hay otras instancias gubernamentales más dispuestas a implementarlo a toda costa. Espero que, al final, triunfe el sentido común y la lluvia fina acabe prevaleciendo sobre los chaparrones, que últimamente parece que nos desbordan desde todos lados.

Mientras se va aclarando el “expediente Nutriscore”, les invito a descubrir las historias que les contamos en esta nueva entrega de ORIGEN, donde el máximo protagonismo recae en el mundo del vino, sobre el que no se pronuncia este inquietante sistema de calificación, al considerarlo una bebida alcohólica, pero al que nosotros consideramos una maravillosa sustancia que la tierra nos regala a los seres humanos. Y, como tantos otros alimentos, el vino, en las dosis y los momentos adecuados, no dejará nunca de ser saludable.

                                                  

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