Vino

Milsetentayseis, una viticultura al límite en la Ribera del Duero

Alma Carraovejas amplía su presencia en la Ribera del Duero con un nuevo proyecto en la zona de Fuentenebro. El objetivo de Milsetentayseis será recuperar un viñedo y una zona de tradición vitivinícola donde la altitud y la identidad propia de cada parcela son protagonistas.

Tras más de doce años trabajando en la zona, la familia Ruiz Aragoneses da el salto y lanza un nuevo proyecto enclavado en el área de mayor altitud de la Ribera del Duero: Fuentenebro.

‘Milsetentayseis’, nombre del nuevo proyecto, es fruto del conocimiento de este terruño al límite en el que la altura supera en muchos casos los mil metros y en el que la singularidad de cada parcela será fundamental para la elaboración de sus vinos.

El propósito de Pedro Ruiz Aragoneses, director de Alma Carraovejas, y de su equipo es revalorizar y recuperar una zona tradicionalmente vitícola. Según Pedro Ruiz: “La peculiaridad de sus suelos y la altitud, marcan el carácter único de la uva. Todo este conjunto de factores y nuestro compromiso por poner en valor y preservar ese patrimonio vitícola, hace que sea un proyecto ideal para llevar a cabo nuestra fiel creencia de que, como decía Pierre Veilletet: no existen viñedos predestinados, solo hay obstinaciones de civilizaciones”.

Dirección técnica

Desde el inicio del proyecto hace dos años, la dirección técnica está en manos de Patricia Benítez. Patricia lleva 15 años trabajando en la Ribera del Duero, conociendo e interpretando los suelos, cómo se comportan las variedades autóctonas en la región y las condiciones climáticas del entorno. Patricia apuesta por el trabajo con viñas centenarias en vaso, fuente de un material genético e histórico fundamental para desarrollar un proyecto de recuperación integral. Pensando en la viña vieja del futuro, Milsetentayseis contará con nuevas plantaciones orientadas y dirigidas a la obtención de la mayor calidad de la uva y el cuidado de su entorno.

 Milsetentayseis La Peña

Milsetentayseis La Peña 2018 es el primer vino que verá la luz de este nuevo proyecto y que proviene de una pequeña parcela de viñedo centenario. Fruto de la herencia minera de la zona, sus suelos de arena y arcilla tienen una gran presencia de cuarzo, feldespato y mica, lo que otorga una gran singularidad a este vino. Una viña vieja, donde conviven las variedades albillo y tempranillo que expresan su carácter fresco e intenso.

 

En fechas recientes, el prestigioso Master of Wine Tim Atkin pudo probar en primicia la primera añada de este vino otorgándole 92 puntos, siendo uno de los rosados más valorados en toda la Ribera del Duero.

 

Con este proyecto, Alma Carraovejas refuerza su filosofía de apostar por proyectos singulares con el compromiso de construir un legado único. El objetivo es ser reconocidos como uno de los referentes españoles en el mundo por la calidad y variedad de sus vinos.

 

Redacción

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