La familia Fariña, profundamente arraigada a Meaño y al Val do Salnés, celebra 25 años elaborando vinos que reflejan la autenticidad del paisaje atlántico. Tradición marinera, viñedo familiar y una viticultura de mínima intervención definen la filosofía de Attis. Attis Albariño (18,70 euros), emblema de la bodega, representa la esencia del proyecto y del territorio que lo inspira.
“Somos bateeiros y viticultores. Somos del Salnés, criados en el mar”. Así definen Robustiano y Baldomero Fariña el origen y la identidad de Attis Bodegas y Viñedos, el proyecto familiar que este año celebra 25 años de trayectoria en el corazón del Val do Salnés, cuna del Albariño y alma de la Denominación de Origen Rías Baixas.
Viñas y bateas
La historia de Attis nace de una forma de vida profundamente ligada al Atlántico. Durante generaciones, la familia Fariña ha compaginado el cuidado de las viñas familiares con el trabajo en las bateas de la ría de Arousa, manteniendo un vínculo inseparable entre mar y tierra que hoy define el carácter de sus vinos.La familia produce vinos en Meaño desde hace 25 años bajo la marca Attis, y en 2012 construyó su propia bodega en granito, reflejo de su conexión con la tierra. Inspirados en la figura mitológica de Attis, combinan tradición y evolución, elaborando vinos que destacan por su frescura, carácter salino y mineral, fruto del respeto por el entorno y la relación entre el mar y la viña.
Inspirada en la figura mitológica de Attis, símbolo de renacimiento y conexión con la naturaleza, la bodega ha desarrollado una filosofía basada en la mínima intervención y en la búsqueda constante de nuevas expresiones del albariño y del terroir atlántico. Sus vinos destacan por la frescura, la tensión mineral y el marcado carácter salino que aporta la influencia oceánica del Salnés.
La gastronomía forma también parte esencial de la historia familiar. Desde 1986, con la fundación del restaurante familiar al pie de la bodega, la familia Fariña ha vivido el vino desde la mesa, entendiendo la gastronomía como una extensión natural del viñedo y del mar. Aquellas primeras elaboraciones caseras servidas en el restaurante fueron el germen de lo que hoy es Attis.
Nuevas vías de crianza para el Albariño
Actualmente, la bodega elabora alrededor de 20 vinos, muchos de ellos de producción limitada y fruto de microvinificaciones. Attis ha sido además una de las bodegas pioneras en explorar nuevas vías de crianza para el Albariño, utilizando materiales como granito, cerámica, hormigón, barricas y fudres, siempre con el objetivo de profundizar en la expresión del origen.
Fiel a su filosofía, Attis apuesta por una viticultura de mínima intervención, donde cada vino transmite con honestidad el lugar del que procede. Más que una bodega, Attis es el reflejo de una forma de vida: la de una familia que ha sabido preservar el legado del Salnés mientras mira hacia el futuro con inquietud y creatividad.
Attis Albariño es el vino que mejor representa la esencia de Meaño, el que lleva el nombre del proyecto familiar y el que sirve de estandarte de la bodega. Fiel a su carácter varietal, es un 100% Albariño fruto de una cuidada selección de parcelas de Meaño. Sus viñas tienen una edad mínima de 50 años mediante el tradicional sistema de emparrado en pérgola, estando orientadas, como es habitual en la zona, mirando al Atlántico.
Notas de cata
Armonioso y elegante, cuenta con abundantes notas de fruta blanca madura (albaricoque y melocotón), junto a flores blancas (lirio) y esos toques minerales y salinos que le aportan personalidad. La frescura característica de los albariños del Salnés se complementa con la cremosidad de su crianza de seis meses sobre lías y el aporte de una breve estancia en fudres de roble. Así, se llega a una boca sabrosa y potente, con una magnífica acidez muy bien integrada.





