Disfruta de una experiencia gastronómica única con sushi omakase en Amaterasu.
El restaurante madrileño Hotaru (Alcalá, 99), de inspiración japonesa salpimentada con otras muchas influencias, presenta Amaterasu, su nuevo concepto speakeasy omakase, que acaba de abrir sus puertas en el sótano del establecimiento. Amaterasu es un viaje gastronómico de luz y fuego, donde la precisión se convierte en una memoria irrepetible, en un espacio oculto e íntimo para solo 16 comensales.
El nuevo espacio propone una forma distinta de entender la gastronomía japonesa: una experiencia sensorial donde el tiempo, el ritmo y la precisión marcan cada pase, acompañados por una cuidada selección musical.
Ubicado dentro de Hotaru, Amaterasu (la diosa del sol en la mitología japonesa) convive con el restaurante principal desde una energía opuesta pero complementaria. Mientras Hotaru es dinámico, social y abierto y el cliente elige y comparte, Amaterasu es más envolvente y profundamente personal. Aquí, el comensal no elige: confía en la elección del chef. Cada servicio se vive como un viaje gastronómico de luz y fuego, donde la cocina, la música y el ambiente avanzan en sincronía. Son dos energías distintas que conviven en armonía dentro del mismo ecosistema gastronómico.
La cocina japonesa actúa como eje conceptual, pero el menú dialoga con influencias nikkei, latinoamericanas, coreanas y chinas, que aportan profundidad y matices contemporáneos. El uso de salsas elaboradas íntegramente en el restaurante —inspiradas en técnicas, fermentaciones y sabores de distintas culturas asiáticas—, junto con el trabajo minucioso del arroz y el control preciso de las temperaturas, son pilares fundamentales de la propuesta.
La experiencia se articula en torno a un único menú omakase de 12 pases (85 €) con dos sorpresas, pudiendo añadir un plato extra por 10€ más, concebido como un viaje que se vive de principio a fin sin interrupciones y donde cada servicio es único e irrepetible. El concepto omakase se entiende aquí como un acto de confianza plena en la mano del chef Fernando Chan, donde cada plato llega en su momento exacto, cuando sabor, textura y temperatura alcanzan su punto óptimo.
Comienza con entrantes frescos y ligeros una selección de nigiris y sashimis, donde cada pieza de pescado o marisco se trabaja con máxima precisión, combinando técnicas tradicionales con matices nikkei y acompañamientos sorprendentes como trufa rallada, ají amarillo o foie gras marinado. Los platos calientes y elaboraciones a fuego lento, como brochetas, gyozas de wagyu o lubina con mantequilla miso, destacan por su equilibrio entre textura, sabor y temperatura, mostrando la maestría técnica del chef. El menú se completa con un postre que cierran la experiencia con un contrapunto dulce, ofreciendo un final memorable que respeta la armonía de la degustación. Cada categoría de platos se sirve en su momento preciso, creando una narrativa sensorial que guía al comensal a lo largo de los 12 pases de la experiencia omakase.
Diseñado deliberadamente para pocos comensales, tan solo 16, Amaterasu mantiene los valores del omotenashi japonés —precisión, atención y cuidado absoluto—, pero los reinterpreta desde una atmósfera contemporánea. Un DJ curando música de primer nivel internacional acompaña la experiencia -por las noches de jueves a domingo- aportando ritmo y energía sin romper la concentración ni el flujo del servicio. La música se convierte así en un elemento narrativo más, alineado con la secuencia gastronómica.
Ubicado dentro de Hotaru, en la Calle Alcalá 99, Amaterasu se concibe como un espacio tipo speakeasy, oculto y apartado del ritmo de la ciudad. El acceso al restaurante marca una transición clara: el comensal entra en otro tiempo y otro lugar, donde todo sucede con mayor calma y concentración. El diseño del espacio acompaña esta idea de desconexión, con una atmósfera cálida y envolvente en la que la luz y el fuego actúan como elementos narrativos y sensoriales, reforzando la identidad del proyecto.
La propuesta líquida cuenta con dos maridajes diseñados específicamente para acompañar el menú, con combinaciones que priorizan espumosos y vinos blancos y rosados orgánicos de primer nivel, seleccionados por su frescura, precisión y afinidad con la cocina. Los maridajes están pensados para realzar la experiencia sin eclipsar al producto.
Además, Amaterasu ofrece una carta abierta de tés japoneses —como el chai, el matcha, kukicha, hojicha o ginger lemonade— y la libertad de elegir cualquier bebida de la carta sin la obligación de un maridaje cerrado, algo poco habitual en propuestas omakase de este nivel. Cuentan asimismo con una selección de sakes.
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