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El 34 de Atocha, una taberna del siglo XXI consagrada al mejor producto

En pleno barrio de las Letras, uno de los puntos más céntricos de la capital, nace un nuevo templo del tapeo y el apertivo en Madrid: El 34 de Atocha. Se trata de una taberna moderna y cool ubicada anexa al exclusivo hotel CoolRooms Palacio de Atocha y con entrada independiente desde la propia calle Atocha que, como el establecimiento que lo alberga, apuesta por un nuevo concepto; la calidad basada en la sencillez tanto en el trato como en la oferta, cuyo eje vertebrador es la mejor materia prima de estación, de cercanía y, en su mayoría, ecológica.

Por su inmejorable ubicación y su horario ininterrumpido (de 12:30 del mediodía a 12 de la noche de domingo a miércoles y hasta las 2 de la madrugada los jueves, viernes y sábados), El 34 de Atocha es la alternativa perfecta para un aperitivo post Rastro, para el tapeo con compañeros y amigos después del trabajo, para cenar de raciones antes o después del teatro y, en definitiva, para comer algo rápido, sencillo y rico cualquier día y en cualquier momento. Su propuesta está basada en los productos más auténticos e identificativos de nuestra despensa, seleccionados de su mejor origen, siempre dentro de su temporada óptima de consumo y de producción ecológica o lo más respetuosa con el medio ambiente posible. Se ofrecen en estado puro o en elaboraciones aparentemente sencillas y reconocibles al paladar, aunque muy atractivas y con un punto diferencial. No en vano, su autor, Eduardo Gutiérrez, al frente de toda la gastronomía de CoolRooms Palacio de Atocha, se formó en los fogones de Gerhard Schwaiger, Paco Quirós, Joseba Guijarro, el hotel Urban y DiverXo y en el restaurante gastronómico del hotel, El Patio de Atocha, que hace gala de una exquisita cocina de fusión con tintes de vanguardia.

Una carta para compartir

Pensada 100% para compartir, su carta incluye, para empezar, una buena selección de ibéricos de bellota de Salamanca D.O. Guijuelo elaborados a partir de la presa, jamón ibérico 100% bellota de Huelva (D.O Jabugo), quesos españoles D.O. Manchego, D.O. Mahón, D.O. Arzua-Ulloa y D.O. Picón Bejes-Tresviso, y otras viandas typical spanish como cecina de León, lacón gallego, mojama de atún o el clásico plato de ahumados, muchos de ellos acompañados de picos rústicos elaborados por un obrador artesanal de Sevilla.

Punto de encuentro ineludible a la hora del vermú, en El 34 de Atocha no podían faltar los encurtidos caseros (gildas, boquerones en vinagre y anchoas del Cantábrico por unidad) ni las conservas tanto del mar (berberechos, mejillones, sardinas, navajas, almejas y melva canutera) como de la tierra (pimientos del Piquillo y asados, tomates de temporada que en su mayoría llegan de la ribera de Aranjuez, espárragos, alcachofas, tomate seco, ajo confitado…). Destacan especialmente sus tostas elaboradas con panes de masa madre que reciben diariamente de un pequeño obrador de Ávila  (de foie con miel y trufa, de morcilla de Burgos con queso gratinado, de lacón con queso, de sobrasada mallorquina de cerdo negro con miel, de bacalao ahumado con pimientos, de salmón con queso, de jamón ibérico con salmorejo, de matrimonio…) y otras especialidades de la casa como sus croquetas de jamón ibérico, los padrones fritos, la empanada gallega, los torreznos de Soria, el asadillo manchego y su jugosa tortilla de patata, muy demandada ya que solo se elabora una al día. Para terminar, hay postres caseros como tarta de queso, que elaboran a partir de un queso fresco de cabra de un pequeño productor de la sierra de Madrid, flan de huevo o tocino de cielo.

En la bodega, prioridad a Madrid

Como no podía ser de otra manera en un lugar consagrado al copeo y al cañeo, se ha cuidado mucho también su oferta líquida, eminentemente local. Se sirven a raudales cañas bien frías y bien tiradas, cervezas artesanas madrileñas y vermú de grifo o de botella (El chulapo, Zarro ecológico o Zecchini Edición Madrid), aunque también se estilan los vinos por copas y por botellas. Cuentan con una gran selección de opciones del marco de Jerez (finos, palos cortados, amontillados, olorosos…), cavas y champagnes, algún rosado, una decena de blancos y una quincena de tintos de diferentes Denominaciones de Origen nacionales entre las que no faltan vinos de Madrid.

Todo ello puede disfrutarse en un ambiente disentido, informal y canalla y con ese exquisito servicio al cliente que caracteriza a la marca CoolRooms.

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