El renovado Gayarre Steak House ofrece un ambiente elegante y acogedor en Madrid.
Con esta reapertura, Grupo Oter revive el emblemático local, creando una experiencia gastronómica contemporánea, donde la parrilla de carbón y el horno de leña son los protagonistas una cocina ininterrumpida. Desde focaccias, verduras a la brasa, arroces al horno y carnes y pescados, la carta recorre diferentes elaboraciones en las que la calidad y la técnica destacan como pilares de la propuesta.
Hay llamas que nunca se apagan, si no que esperan el momento adecuado para volver a avivarse. Así, el emblemático Gayarre (Castellana, 118), escenario durante años de la noche madrileña, reabre sus puertas y devuelve a Madrid uno de sus espacios más icónicos, transformado ahora en un restaurante donde el fuego, el producto y la memoria se fusionan para dar paso a una nueva etapa gastronómica.
Durante décadas, Gayarre ha sido escenario de encuentros, celebraciones y noches interminables. Un lugar que forma parte de la memoria colectiva de Madrid. Ahora, esa llama de las noches icónicas de la capital renace con Gayarre Steak House, un proyecto de cocina de fuego y producto que recupera el carácter clásico que lo convirtió en un lugar imprescindible de la ciudad y evoluciona hacia una propuesta contemporánea. Horno de leña y parrilla de carbón son las bases de una cocina en la que el respeto por el producto y la técnica son los grandes protagonistas. Bajo la dirección de Manuel Ruiz García y con Pablo Pérez Arcos detrás de los fogones, el restaurante se consolida como un destino pensado tanto para ejecutivos y amantes de la gastronomía, como para quienes buscan un espacio especial donde celebrar, brindar o disfrutar.
Con cocina ininterrumpida, la carta propone un recorrido equilibrado entre el fuego, las brasas, el mar y la tradición, con platos pensados para compartir y disfrutar, donde cada elaboración pone el foco en la calidad de la materia prima y el sabor. La propuesta va desde entrantes y platos frescos hasta grandes piezas a la brasa, con guiños contemporáneos y una ejecución cuidada que conecta con el espíritu clásico del local.
Para comenzar, cuenta con una sección de focaccias, con opciones como la blanca, con mortadela de Bolonia, queso fontina gorgonzola y pistacho, o la de tomate, albahaca fresca, burratina y jamón de bellota. Su sección Jam Session! – en un guiño al antiguo Gayarre – destaca con sus chacinas al corte a la vista del cliente. Las verduras a la brasa y las ensaladas también ocupan un lugar importante en la propuesta, poniendo en valor el producto, con opciones como el aguacate a la brasa con vinagreta de gamba roja y piñones.
Por otro lado, los tartares y carpaccios, como el de lubina de estero con vinagreta de lima o el carpaccio de carabinero con pimienta rosa, jengibre, chile fermentado y lima, también aportan frescura a la carta. La propuesta también hace un guiño a esos caprichos del mar, con creaciones como las almejas salvajes a la llama; la tortilla vaga con verduras de temporada y gamba alistada o la lubina adobada y frita con cebolla encurtida y cilantro. Además, las brasas se ponen al servicio de las mejores piezas de pescado: rape de tripa negra, lubina de estero, merluza de anzuelo, rodaballo estilo Guetaria… Todo ello al ritmo del mercado.
Los arroces a la leña destacan con propuestas como el arroz de verduras de temporada y picantón o el arroz marinero limpio con pescado de roca y gamba alistada. Por último, el espíritu steakhouse se celebra a través de diferentes cortes de carne, como el Tomahawk, el chuletón madurado 45 días, la chuleta de solomillo o la hamburguesa. La propuesta cárnica no termina aquí: el sándwich sando de solomillo con mahonesa de piquillo; el osobuco asado con puntalete trufado o el solomillo a la sal en jugo perigord y patatas soufflé completan la propuesta.
La experiencia se redondea con una cuidada propuesta de coctelería y una bodega pensada para acompañar cada momento, desde el aperitivo hasta las sobremesas más largas. Cócteles clásicos como el Margarita, el Bloody Mary, el Dry Martini o el Manhattan, se acompañan de creaciones exclusivas de Grupo Oter como El Padrino, un cóctel de whiskey Yellow Rose, el whiskey craft urbano de Houston redondeado con un toque dulce y cítrico; o el Chocolat 43 elaborado con Matusalén 15, Amaretto Villa Massa, Licor 43 chocolate, café y sirope. Todas estas elaboraciones conviven con una carta de vinos equilibrada, diseñada para realzar tanto los platos a la brasa como las elaboraciones más frescas y marinas.
El espacio, completamente renovado, mantiene la esencia del lugar y la adapta a un entorno contemporáneo, combinando elegancia, calidez y funcionalidad. Distribuido entre dos plantas y con una superficie de 950 metros cuadrados, Gayarre Steak House cuenta con capacidad para 250 comensales y diferentes ambientes que se adaptan a cada ocasión, desde comidas o encuentros informales, hasta celebraciones y eventos privados. Así mismo, cuenta con terraza exterior, una zona de barra con mesas altas ideales para tomar algo a cualquier hora del día y salones privados para eventos y celebraciones. Además, dispone de aparcacoches durante todo el día.
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