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Rioja Alavesa y sus vinos de garaje

Más allá de las grandes bodegas, Rioja Alavesa alberga pequeños proyectos de autor que están poniendo en valor el viñedo, la producción limitada y la identidad de un territorio con siglos de tradición vitivinícola. Guardianes del Reyno, UKAN y Bodegas Familia Quintana representan tres formas de entender el vino desde el origen, combinando conocimiento heredado, nuevas generaciones y elaboraciones artesanales que buscan expresar la singularidad de cada parcela.

En una de las regiones vinícolas más reconocidas a nivel internacional, una serie de pequeños proyectos está reivindicando una manera de elaborar vino en la que el viñedo, la intervención artesanal y el respeto por el origen adquieren todo el protagonismo. Son bodegas de dimensiones reducidas, producciones limitadas y una estrecha vinculación con el territorio que encuentran en los denominados vinos de garaje una forma de entender la viticultura y la elaboración.

Frente a la estandarización, estos proyectos apuestan por interpretar cada parcela, recuperar prácticas tradicionales y elaborar vinos que reflejen el carácter de sus suelos, sus variedades y las personas que los trabajan. Una filosofía que está contribuyendo a mostrar la diversidad de Rioja Alavesa y a poner en valor un patrimonio vitivinícola que va mucho más allá de sus grandes nombres.

El término vino de garaje, asociado a elaboraciones de pequeña escala y al trabajo minucioso de sus creadores, permite aproximarse a una realidad cada vez más interesante dentro del panorama vinícola: la de aquellos productores que buscan la singularidad por encima del volumen. No se trata únicamente de producir pocas botellas, sino de entender el vino como una expresión del lugar del que procede.

En Rioja Alavesa, esta mirada adquiere especial significado. La diversidad de suelos, altitudes y orientaciones, la presencia de viñedos con décadas de historia y la transmisión del conocimiento entre generaciones ofrecen un escenario privilegiado para el desarrollo de proyectos que trabajan desde la identidad de cada territorio.

El viñedo como punto de partida

Uno de los elementos que comparten estos pequeños elaboradores es la importancia que conceden al trabajo en el campo. La selección de parcelas, el conocimiento de las características de cada viña, el control de los rendimientos y la vendimia manual forman parte de una filosofía en la que la calidad del vino comienza mucho antes de su entrada en bodega.

Esta aproximación permite elaborar vinos que muestran diferentes expresiones de Rioja Alavesa incluso cuando las parcelas se encuentran a escasa distancia entre sí. Es precisamente esa diversidad la que estos proyectos buscan preservar y trasladar a la botella.

La recuperación y conservación de viñedos con décadas de historia, junto con una viticultura respetuosa con el entorno, representan también una manera de proteger el patrimonio agrícola y cultural de la comarca.

En este contexto, Guardianes del Reyno, UKAN y Bodegas Familia Quintana permiten acercarse a tres historias que comparten una misma convicción: el valor de un vino comienza en su origen.

Guardianes del Reyno: dos viñedos, dos expresiones de Laguardia

En Laguardia, Alfonso García de Olano desarrolla Guardianes del Reyno, un proyecto que busca expresar la identidad de este municipio a través de dos viñedos separados por apenas tres kilómetros.

Carralogroño, plantado en 1979, y Carraelciego, que data de 1940, se encuentran en la zona media de Laguardia. A pesar de su proximidad, ambas parcelas ofrecen características diferentes que se manifiestan en el proceso de vinificación y permiten explorar la diversidad del terruño.

El trabajo en bodega responde a una elaboración cuidada y poco intervencionista. La uva se despalilla casi por completo y fermenta espontáneamente en depósitos pequeños. Posteriormente, el vino pasa a barricas de roble francés de 500 litros, donde realiza la fermentación maloláctica y evoluciona de manera natural.

El ensamblaje final se decide mediante la cata de las diferentes barricas, buscando conservar la personalidad de las uvas y de las parcelas de origen. El proceso concluye con una clarificación y filtración ligeras.

Guardianes del Reyno ejemplifica así una de las principales virtudes de los pequeños proyectos de autor: la posibilidad de profundizar en el conocimiento de cada viñedo y transformar sus particularidades en un vino con identidad propia.

UKAN: la nueva generación que interpreta el paisaje de Rioja Alavesa

La continuidad familiar y la mirada contemporánea se encuentran en UKAN, un proyecto liderado por Koldo Eguren, quinta generación de la familia Eguren Kertudo.

Tras recoger el conocimiento transmitido por las generaciones anteriores e incorporar la experiencia adquirida durante su trayectoria profesional, Koldo impulsa una bodega de pequeñas dimensiones situada en Laguardia que toma como referencia el modelo bordelés y concentra su producción en dos vinos de cantidades limitadas.

Su filosofía parte de una idea: cada viñedo merece una interpretación individual. Para ello, el proyecto trabaja con parcelas situadas en diferentes municipios de Rioja Alavesa, como Laguardia, Elciego, Elvillar y Lapuebla, aprovechando la diversidad de suelos y altitudes de la zona. Los viñedos cuentan con una edad media de 50 años.

El trabajo se apoya en una viticultura adaptada a cada parcela, respetuosa con el medio ambiente y orientada al control de los rendimientos. La vendimia se realiza manualmente en cajas de 15 kilogramos, seguida de una doble selección de racimos y bayas.

En bodega, cada viñedo se vinifica por separado en depósitos de pequeña capacidad de roble y hormigón. El proceso incorpora técnicas tradicionales de Rioja Alavesa, como la maceración carbónica, junto con la fermentación maloláctica y la crianza en barricas de roble francés.

UKAN representa una generación de elaboradores que no entiende la innovación como una ruptura con el pasado, sino como una oportunidad para reinterpretar el conocimiento heredado y proyectar el carácter de Rioja Alavesa hacia el futuro.

Bodegas Familia Quintana: recuperar una tradición que comenzó en 1613

En Labastida, la historia de Bodegas Familia Quintana está profundamente vinculada al patrimonio vitivinícola de Rioja Alavesa. La familia mantiene una relación con el cultivo de la vid que se remonta a 1613 y abarca más de doce generaciones.

Tras varias décadas sin elaborar vino, Alain Quintana decidió recuperar en 2017 esta tradición familiar, dando forma a un proyecto que reivindica el conocimiento del viñedo y la elaboración artesanal como elementos centrales de su identidad.

La bodega trabaja con producciones pequeñas y una selección cuidadosa de parcelas y uvas, buscando elaborar vinos capaces de expresar las particularidades de su origen. Algunos de sus viñedos tienen una edad media aproximada de 50 años.

Su filosofía se construye sobre una viticultura sostenible y respetuosa con el entorno, evitando el uso de herbicidas y prestando especial atención a la conservación del suelo y al equilibrio natural de las plantas.

La bodega elabora vinos tintos, blancos y rosados a partir de variedades tradicionales de Rioja, como Tempranillo, Garnacha, Graciano, Mazuelo y Viura.

La historia de Alain Quintana pone de manifiesto otra dimensión del valor de estos pequeños proyectos: su capacidad para recuperar la memoria familiar, mantener vivo el vínculo con la tierra y dar continuidad a una cultura vitivinícola transmitida durante siglos.

Mucho más que vino: un patrimonio que mira al futuro

Los vinos de garaje y las pequeñas elaboraciones de autor constituyen una ventana privilegiada para conocer otra dimensión de Rioja Alavesa. Una realidad en la que el valor no se mide exclusivamente en número de botellas, sino en la singularidad de los viñedos, el conocimiento acumulado y la capacidad de cada productor para expresar el territorio.

Detrás de estos proyectos hay también historias de relevo generacional, regreso a las raíces familiares, conservación del paisaje y nuevas formas de interpretar la tradición.

Esta manera de entender el vino permite ampliar el relato de Rioja Alavesa y descubrir un territorio de enorme riqueza vitivinícola, donde conviven diferentes escalas de producción y sensibilidades enológicas.

Guardianes del Reyno, UKAN y Bodegas Familia Quintana representan tres historias distintas que comparten una misma apuesta por la autenticidad, el trabajo artesanal y el respeto al viñedo.

Tres ejemplos que invitan a mirar Rioja Alavesa desde una perspectiva más cercana y a descubrir que, en ocasiones, algunas de las historias más interesantes del vino nacen precisamente en sus bodegas más pequeñas.

 

Redacción

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